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Istmo
Ferrrocarriles
20 nov 1998 reforma
Díaz propició, a través
de subsidios y facilidades de inversión, la construcción
del 70 por ciento del sistema ferroviario actual, el cual
necesitó poco más de 100 años para su
construcción.
La Historia de Concesiones
En 1824 se expidió el primer decreto para la construcción
de un ferrocarril interoceánico que partiría
del Istmo de Tehuantepec, pero el proyecto no prosperó,
según el libro.”Los Ferrocarriles Mexicanos 19837-1987”,
editado por Ferrocarriles Nacionales de México.
Establece que la primera concesión operativa de ferrocarril
se otorgó en 1837 al mexicano Francisco Arriaga, para construir
la línea Veracruz-México. Se planteó como inversión
privada y obligaba al empresario a pagar al fisco, un millón
de pesos luego de 10 años de su autorización.
Entre 1837 y 1850 se otorgaron 4 concesiones, y de entre ellas surgió
una para los acreedores del Gobierno, quien buscaba saldar su deuda
con la construcción de una línea entre Veracruz y
el Río San Juan, Los acreedores no cumplieron con lo estipulado
y el Gobierno tuvo que terminar la obra.
Para 1855, apareció en escena Antonio Escandón, mexicano
fundador del ferrocarril.
En ese año, se concesionó a la empresa Mosso Hermanos,
la construcción del tramo México-La Villa de Guadalupe,
pero las exigencias de Santa Anna de un 10 por ciento de las utilidades
netas al fisco y transportar a mitad de precio municiones y tropas,
hicieron vender la concesión a Antonio Escandón.
La inestabilidad política y social propició
que Gobiernos posteriores ofrecieran subsidios para la construcción
del ferrocarril y el primer beneficiario fue Escandón,
quien concluyó la línea México-Veracruz,
con la condición de no vender a extranjeros. El proyecto
se congeló cuando el Gobierno no pagó más
el subsidio, pues estalló la Guerra de Reforma.
Cuando Juárez regresó al poder, le quitó
el carácter de vitalicio a las concesión de
la Compañía.
En 1872 se inauguró la ruta México-Veracruz.
Las fuentes de financiamiento procedían de Europa,
Estados Unidos y México, pero se trataba de capital
especulativo.
En los 10 años de la República restaurada por
Juárez, se otorgaron 33 concesiones, 12 para mexicanos,
16 para estadounidenses, cinco para otros extranjeros. Cuando
Díaz llegó al poder, trató de ordenar
el sector, obligó a las concesionarias a cumplir sus
compromisos de antaño y permitió la participación
de los gobiernos de los estados. En 1884 ya era posible viajar
de México a Chicago por el Ferrocarril Central Mexicano.
Hasta 1899, el ferrocarril creció a la voluntad de
los concesionarios, pero en ese año, surgió
la Ley sobre Ferrocarriles, que daba al Gobierno un control
sobre las inversiones y expansión del tren, las concesiones
tenían una vigencia de 99 años y el pago del
subsidios, se empezó a pagar vía bonos de deuda
pública.
En la última década de Díaz, la competencia
entre el Ferrocarril Central y el Nacional, de mayoría
gubernamental, fue tan violenta que llevó a la quiebra
al primero y el Gobierno lo rescató a través
de una fusión que derivó en los Ferrocarriles
Nacionales de México, cuyo principal accionista fue
el Estado.
Cuando la Revolución terminó, llegó a
México Ford Motor Company a ensamblar sus autos en
el país y el ferrocarril cedió sus subsidios
a las carreteras.
Y se Convirtió en una Carga
Cuando Lázaro Cárdenas llegó al poder
en el 34, la situación de FNM era crítica por
la pesada deuda y resistió hasta 1937, cuando el Gobierno
resolvió absorber plenamente el control de la compañía.
Pasaron 65 años, cuando en 1995, un cambio a la Ley
Reglamentaria del Servicio Ferroviario permitió de
nuevo la participación de privados en los ferrocarriles,
a través de concesiones y permisos.
Para 1997, se otorgó la primera concesión, por
50 años, de la reprivatización de los ferrocarriles,
al grupo de inversionistas que conforman el Grupo Ferroviario
Mexicano. A la fecha, se han entregado los ferrocarriles del
Noreste, Pacífico Norte, Coahuila-Durango, Terminal
Valle de México y Ferrocarril del Sureste, que en conjunto
significan el 97 por ciento de la infraestructura férrea
del país.
El 3 por ciento restante incluye las concesiones de las líneas
Nacozari, Chiapas, Oaxaca, Sur y Tujuana-Tecate y el servicio
de pasaje, para las que se prevé un subsidio en la
operación.
La ruta del hierro
En 1824 se expidió el primer decreto para la construcción
de un ferrocarril interoceánico que partiría
del Istmo de Tehuantepec. El proyecto no prosperó///
La primera concesión operativa de ferrocarril se otorgó
en 1837 /// Entre 1837 y 1850 se otorgaron 4 concesiones ///
En 1872 se inauguró la ruta México-Veracruz
/// De 1876 a 1880 se otorgaron 28 concesiones a los Gobiernos
de los estados/// En 1899 surgió la Ley sobre Ferrocarriles///
Cuando la Revolución menguó, llegó a
México Ford Motor Company a ensamblar sus autos en
el país /// Para 1930, el país contaba con 23
mil 345 kilómetros de vía/// Cuando Lázaro
Cárdenas llegó al poder en 1934, la situación
de FNM era crítica por la pesada deuda. Resistió
hasta 1937, cuando el Gobierno resolvió absorber plenamente
el control de la compañía/// Para 1997 se otorgó
la primera concesión, por 50 años, de la reprivatización
de los ferrocarriles, al grupo de inversionistas que conforman
el Grupo Ferroviario Mexicano...
9 de mayo 1998:
El embajador de Panamá en México dijo que su
país tiene fortaleza en servicios internacionales,
tema que no se aborda con precisión en el resto de
los tratados comerciales que México tiene con otros
países de América Latina.
Panamá, dijo, ofrece su experiencia centenaria en la
administración de la zona libre del Canal de Panamá,
que está exenta de aranceles e impuestos, así
como la plataforma para la reexportación más
grande de América Latina y una de las dos más
grandes del mundo. En México, agregó Castro,
se estudia la aplicación de esta experiencia para la
formación de una zona libre en el Istmo de Tehuantepec,
pero cuya fecha no se ha definido.
9 de feb 98:
Prevé Gobierno mantener lugar en el Sureste
Doris Gómora
La privatización del ferrocarril
Sureste tendrá un candado: el Gobierno contempla como
uno de los puntos principales la participación paraestatal
en la vía férrea. Lo anterior con el propósito
de “garantizar la soberanía de la Nación,
la preservación del entorno ambiental, así como
la integración de las comunidades indígenas
a sus valores, cultura y tradición”.
Información de la Secretaría de Comunicaciones
y Transportes (SCT) menciona que en este año se desarrollará
el concepto de “Corredor de Transporte Multimodal del
Itsmo de Tehuantepec”, en el cual el gobierno federal
considera tener participación en la línea férrea.
De acuerdo con la dependencia, durante este año se
realizará la licitación del ferrocarril del
Sureste en la que se integra la ruta transístmica de
303 kilómetros de longitud que pretende unir los puertos
de Salina Cruz, Oaxaca y Coatzacoalcos, Veracruz con el propósito
de manejar mercancías internacionales, creando así
un paso transoceánico terrestre, que complementaría
los servicios que ofrece el canal de Panamá. En esta
privatización están interesados más de
80 grupos nacionales y extranjeros, entre las que destacan
compañías estadounidenses como Beyker Internacional,
Union Pacific-Southern, Illinois Rail Road, Burlington Santa
Fé, entre otros. Sin embargo, el transistmico es solo
uno de los tramos que cubre la línea del sureste y
en el cual se encuentran además el ramal de Córdoba
Medias Aguas, Veracruz-Tierra Blanca, y Coatzacoalcos Mérida.
De hecho, la zona del istmo se caracteriza por contar con
el 90 por ciento de la extracción nacional de productos
petroleros en regiones marina y sur; contar con el 39 por
ciento del proceso del petróleo crudo del país;
con más del 80 por ciento de petroquímicos producidos
en México; el 33 por ciento del gas seco y 66 por ciento
del gas licuado de la República Mexicana.
En términos de energía eléctrica, sobre
el istmo cruzan las principales líneas de transmisión
de energía originadas en el estado de Chiapas con destino
al centro del país, además de ser el istmo el
principal centro potencial para generar energía eólica.
18 de junio 1999
De acuerdo a las estadísticas por más que la
sospecha apunte a que la base de comparación estaba
distorsionada, al no registrarse a cabalidad las operaciones
de carga al embrujo de la corrupción, el crecimiento
del tráfico de carga vía ferrocarriles alcanza
ya 30 por ciento.
El caso es que al impacto de la moda, la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes está buscando las vías
para modernizar la ruta del Istmo de Tehuantepec, es decir
la franja del país que, como Panamá, permite
la comunicación con dos océanos, único
espacio que mantendrá vivo el Gobierno por mandato
de la Cámara de Diputados, en la esperanza de jalar
con él la prometida zona industrial.
La idea, contrario al proyecto inicial de abrir un nuevo espacio
a las empresas maquiladoras, es conectar el ferrocarril con
el de Coatzacoalcos, para dar cauce también al mercado
interno.
(Como recordará usted, en el siglo pasado, vía
el tratado Mac Lane-Ocampo, el presidente Benito Juárez
había pactado con los Estados Unidos hacer en el lugar
una zona de libre tránsito y comercio, proyecto que
no prosperó al retrasarse su aprobación por
el Congreso del vecino país y decaer el interés
del Gobierno mexicano).
21 julio 1999
Slim viaja en tren
Miriam Pineda
Desde ayer, Carlos Slim Helú también viaja en
tren.
El magnate mexicano compró, por 330 millones de dólares,
el 67 por ciento del Ferrocarril del Sureste (Ferrosur), a
través de su empresa Frisco Este monto será
pagado a Tribasa, anterior dueño de Ferrosur, en dos
tramos: 73 millones de dólares en efectivo y 257 millones
más que asumirá como pasivos, planteó
Grupo Carso, controladora de Frisco.
Así, el empresario toma el control del 100
por ciento de las acciones de esta línea ferroviaria, debido
a que la Sociedad de Inversión de Capitales (Sinca) del Grupo
Financiero Inbursa poseía ya una participación de
más del 30 por ciento.
Al cierre de marzo de 1999, Frisco reportó una
caída en sus ventas de 29 por ciento, debido fundamentalmente
de la reducción en los ingresos de la división
de químicos. De acuerdo con información del
propio conglomerado, las ventas de dicha división se
contrajeron por la carencia de vagones especializados para
transportar productos químicos. Pero las expectativas
de Slim para Ferrosur son más ambiciosas. Frisco impulsará
el crecimiento de la base de clientes, las eficiencias operativas,
la mejora en la mezcla de tarifas y el transporte de contenedores.
A lo largo de sus mil 490 kilómetros, el Ferrocarril
de Sureste atiende cuatro de los complejos petroquímicos
más grandes del país, cinco plantas cementeras,
15 ingenios azucareros (que representan el 70 por ciento de
la producción de azúcar del país) y cuatro
plantas fertilizantes, entre otras industrias.
Además, tiene un 25 por ciento de participación
en la Terminal del Valle de México y derechos para
transitar por el Istmo de Tehuantepec que conecta al Golfo
de México con el Pacífico.
De enero a marzo de este año, la línea ferroviaria
acumuló ventas por 620 millones de pesos con un margen
de operación de 12.5 por ciento.
Slim deberá enfrentar la competencia con Transportación
Ferroviaria Mexicana -el otro ferrocarril que une al Puerto de Veracruz
con la Ciudad de México- y en menor escala con el Ferrocarril
Mexicano de Grupo México.
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