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2. LAS PROPUESTAS DE LOS GRUPOS EMPRESARIALES
PARA DESARROLLAR EL ISTMO DE TEHUANTEPEC.
El proyecto CEMAI-CEIDES y el Proyecto
Nacional México Tercer Milenio
A unos meses de haberse presentado el Megaproyecto
Ochoa y Asociados, surgen nuevas propuestas empresariales
interesadas en definir un esquema para el desarrollo económico
de la región. Hemos mencionado anteriormente la aparición
del proyecto CEMAI-CEIDES, presentado en enero de 1997 en
la revista Expansión. Esta propuesta está conformada
en realidad por dos iniciativas, una de ellas conocida como
México Siglo XXI-Infraestructura para Desarrollo del
Sureste de México, propuesto al Gobierno Federal por
el CEMAI (Consejo Empresarial Mexicano de Asuntos Internacionales)
centrado principalmente en Chiapas, el sur de Veracruz, el
oriente de Oaxaca, Tabasco y Campeche; la segunda es la que
presenta el CEIDES (Consejo Empresarial de Inversión
y Desarrollo del Sureste), basado en la promoción industrial
y comercial de la región mediante el esquema de clusters.
La propuesta del CEMAI significa la realización
de siete proyectos hidroeléctricos en Chiapas, la construcción
de seis vertientes de canales fluviales en Tabasco, la operación
de un ferrocarril eléctrico de doble vía desde
Matamoros, Tamaulipas, hasta Chetumal Quintana Roo; un canal
interoceánico para el Istmo de Tehuantepec y un ferrocarril
transístmico de ocho vías entre los puertos
de Coatzacoalcos y Salina Cruz. Estos proyectos están
definidos en tres grandes líneas: Agua y Energía
para Chiapas, para la generación de 29 mil millones
Kwh. y la recuperación de más de un millón
de hectáreas de tierras en la planicie costera; Proyectos
de usos múltiples para Tabasco, el cual incluye el
distrito agrícola Tlacotalpa -Río Candelaria,
el canal de navegación Villahermosa-Dos Bocas, canales
de navegación secundarios (Dos Bocas-Chiltepec y el
de Villahermosa-Grijalva-Usumacinta-Frontera de 27 km.), canal
de derivación Balancán, río-canal de
derivación hacia la península de Yucatán,
para abastecimiento de agua a la península de Yucatán
y un Ferrocarril de Alta Velocidad del Golfo; comunicación
Fluvial y terrestre para Veracruz, que incluye el complejo
de desarrollo del Golfo-centro para el desarrollo de un complejo
urbano industrial en la subregión Veracruz-Alvarado,
y el centro energético Minatitlán II, una nueva
refinería con capacidad de procesamiento de 720 mil
barriles de crudo diariamente; por último, el de desarrollo
para el Istmo de Tehuantepec, llamado Istmo de Cabo a Rabo,
que incluye, el canal interoceánico de Tehuantepec
y el Ferrocarril Transístmico de ocho vías.
El CEIDES, por su parte, propone un esquema
de desarrollo regional basado en clusters, para la integración
de un sistema de proveedores de la región con una infraestructura
orientada hacia el beneficio del la industria. Con el objeto
de generar un círculo vicioso donde los clusters constituyan
una infraestructura económica más sólida
que les permita ser más competitivos.
Esta ambiciosa propuesta que propone la integración
del sureste de México como un gran istmo, no contradice
la propuesta esbozada por FOA consultores, sino más
bien la complementa, al plantear el establecimiento de una
red de infraestructuras hidroagrícolas y energéticas
integrada al corredor multimodal del istmo, pero a su vez
resulta ser más ambiciosa cuando propone la construcción
del canal interoceánico del istmo, así como
la participación privada en la construcción
y operación de las redes de infraestructura. De tal
forma que el proyecto CEMAI-CEIDES constituya la propuesta
de integración de la región sureste al corredor
urbano industrial del Istmo de Tehuantepec diseñado
por FOA Consultores.
Por otra parte, parece ser que la iniciativa
México Siglo XXI Infraestructura para Desarrollo del
Sureste de México propuesta por el CEMAI, retoma la
propuesta que, para el desarrollo de esta región, formula
el Proyecto Nacional México Tercer Milenio (MTM), laborado
por el ingeniero Manuel Fías Alcaraz y que aparece
en 1998 20.
México Tercer Milenio constituye propuesta
de desarrollo en materia de infraestructura hidroenergética
para todo el país, se integra por cincuenta obras de
infraestructura que buscan la optimización de recursos
naturales, económicos y financieros de México.
Entre las cuales se encuentra la construcción de presas
para abasto de agua, electricidad, riego, control de inundaciones,
piscicultura, turismo, navegación; modernos centros
energéticos formados por refinerías, plantas
eléctricas y petroquímicas; vías de comunicación
—trenes eléctricos, hidrovías, puertos
interiores, aeropuertos. Su finalidad es la de facilitar el
ordenamiento y regulación del crecimiento en las principales
ciudades, contribuyendo así a la descentralización
de la población, la actividad económica y los
servicios, así como el restablecimiento de la calidad-nivel
de vida y el equilibrio natural en las mismas. En ese sentido,
se propone una regionalización del país en las
que se establecerían complejos de desarrollo, que se
emplazarían en seis regiones costeras que disponen
con abundantes recursos hidráulicos y energéticos
—tres en el Golfo de México y tres en el océano
Pacífico—. Estas regiones son: Complejo del Pacífico
Noroeste, complejo del Pacífico Occidental, complejo
del Pacífico Sur, complejo del Golfo centro y Norte,
Complejo del Sureste.
Para el sureste de México propone la
ejecución de dos proyectos: Sistema Hidroeléctrico
del río Mexcalapa-Grijalva (SHMG) y proyectos de infraestructuras
para la Cuenca del río Usumacinta, los cuales incluyen
los siete proyectos hidroeléctricos de los que habla
el CEMAI, así como las hidrovías, los canales
de derivación, etcétera.
Se trata pues, de un ambicioso megaproyecto
nacional que busca el aprovechamiento de los recursos hidrológicos
del país. Considerando la creciente importancia estratégica
del agua, por ser un elemento que influye en la calidad y
forma de vida de la sociedad, pero también por ser
el ingrediente básico en los procesos de transformación
masiva de energéticos primarios como en los procesos
de refinación de hidrocarburos, energía hidroeléctrica,
termoeléctrica, nucleoeléctrica, geotérmica,
etcétera. En ese sentido, para el proyecto MTM, la
consolidación del complejo del sureste constituye una
prioridad, dada su abundancia en recursos hídricos.
Sin embargo, el proyecto MTM al formular un modelo
de desarrollo nacional basado en el desarrollo hidroenergético
para el desarrollo regional de polos urbano industriales, en realidad
está retomando en modelo de desarrollo por cuencas hidrológicas
que implementara el gobierno federal entre 1947 y 1958, el cual
fundaba la industrialización del país en torno al
desarrollo de infraestructura hidroeléctrica. Para lo cual
se integraron comisiones mixtas encargadas de la planeación
de las grandes cuencas hidrológicas, mediante ellas fue posible
integrar programas de desarrollo regionales, centradas en la construcción
de presas, complejos hidroeléctricos y distritos de riego
a lo largo y ancho del país. Cabe recordar que esta propuesta
estaba encaminada hacia el uso nacionalista de los recursos nacionales,
al tiempo en que se le asignó un valor estratégico
a regiones como el sureste, consideradas como reservas de recursos
naturales. De tal manera que el resurgimiento de dichas estrategias
en una época como la actual, en donde predomina la tendencia
a la privatización de infraestructuras y de las principales
riquezas estratégicas como lo es el agua, contrasta grandemente
con el esquema propuesto hace cincuenta años.
20 http://www.mexicotm.com.mx.
Este proyecto, ventilado públicamente entre 1997 y 1998 fue
puesto a consideración del gobierno y la iniciativa privada,
así como asociaciones de profesionistas. Posteriormente en
el 2000 el ingeniero Manuel Frías Alcaraz fue invitado para
formar parte del equipo de transición para la actual administración
del presiente Vicente Fox.
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