|
1. EL PLAN INTEGRAL DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC:
¿UN PROYECTO POSTERGADO?
Comparación de los proyectos
Alfa-Omega de 1979 y el Megaproyecto Ochoa y Asociados de
1996.
1.2. Las diferencias en la forma
en que se presentan los proyectos
A mediados de 1978 el presidente José
López Portillo hizo público el inicio de los
estudios de factibilidad de una ruta terrestre rápida
para el transporte de contenedores a través del Istmo
de Tehuantepec, al año siguiente, la Consultora Felipe
Ochoa y Asociados presenta los resultados del Estudio de Factibilidad
del Puente Terrestre Coatzacoalcos- Salina Cruz. Finalmente,
1980 se oficializa el Megaproyecto Alfa-Omega, que incluyó
además el Programa de Puertos Industriales, integrado
por los proyectos: Puertos Industriales de Laguna del Ostión
y Salina Cruz, además de diversos planes maestros para
el desarrollo urbano industrial de la Zona Costera de Coatzacoalcos
y Salina Cruz. Más adelante, en 1981 el gobierno crea
el Servicio Multimodal Transístmico, con el cual arranca
el Alfa-Omega. En el estudio de Factibilidad del puente terrestre,
colaboraron la SCT, la Comisión Coordinadora de Puertos,
la consultora Felipe Ochoa y Asociados, Ingenieros Civiles
Asociados, la Secretaría de Asentamientos Humanos y
Obras Públicas (SAHOP), así como la empresa
Transportación Marítima Mexicana.
El Megaproyecto Ochoa y Asociados, fue presentado
por los gobiernos de los estados de Oaxaca y Veracruz en 1996.
Previo a su publicación se realizaron dos estudios
preeliminares, en 1995 se creó un grupo de trabajo
en el Senado de la República para el estudio y ejecución
de un programa de desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec,
posteriormente, aparecen los trabajos de Carlos Gutiérrez
Calleja, Evaluación del enlace ferroviario y portuario
de carga contenerizada entre los océanos Pacífico
y Atlántico atravesando por el Istmo de Tehuantepec;
presentado en 1996 en la Universidad Panamericana.
En relación a los agentes que participaron
en la elaboración de los dos proyectos, se observa
la permanencia de algunos y la ausencia de otros. En el caso
del Alfa-Omega, colaboraron la Secretaría de Asentamientos
Humanos y Obras Públicas, la Dirección General
de Obras Marítimas, la Secretaría de Programación
y Presupuesto, Secretaría de Comunicaciones y Transportes
y Ferrocarriles Nacionales de México. Mientras que
en el Megaproyecto Ochoa y Asociados, participaron la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes y los gobiernos de Veracruz
y Oaxaca. Es notable la ausencia de los gobiernos de Oaxaca
y Veracruz en la elaboración del Alfa-Omega, lo cual
se podría atribuir a que, en ese momento, la gestión
de los recursos públicos y la planeación se
centralizaban en la Federación, aunque el gobierno
federal ya reconocía desde entonces la necesidad de
descentralizar estas actividades. Por otro lado, destaca en
gran medida la permanencia de la Consultoría Felipe
Ochoa y Asociados en ambos proyectos. En el Alfa-Omega, Felipe
Ochoa y Asociados es encargado de ejecutar el estudio del
puente terrestre transístmico, para la Comisión
Nacional Coordinadora de Puertos, en la reciente propuesta,
Integración de Proyectos de Impulso al Desarrollo del
Istmo de Tehuantepec, FOA consultores es el único encargado
de la elaboración del estudio.
Para una mejor ilustración de ello,
veamos la manera en que se estructuran ambos Proyectos. Destaca,
en primer término, que en el caso del Alfa-Omega, éste
se conforma por los siguientes documentos: Estudio de Factibilidad
del Puente Terrestre de Coatzacoalcos-Salina Cruz, del despacho
Felipe Ochoa y Asociados; Desarrollo urbano: Propuesta para
la Planeación del Desarrollo Urbano Regional de la
Zona Coatzacoalcos-Villahermosa-Salina Cruz, de la Secretaria
de Asentamientos Humanos y Obras Publicas; el Estudio: Conservación
y Desarrollo del Pantano de Coatzacoalcos Ver., de la SAHOP;
ambos fueron elaborados entre 1979 y 1982, y finalmente el
documento de 1986, Programa director de los puertos de Coatzacoalcos,
laguna del Ostión y Dos Bocas, elaborado por Sistemas
Hidráulicos y Ambientales S.A. de C.V y la Dirección
general de obras marítimas. Por su parte, la versión
oficial del Megaproyecto, es decir el documento titulado Integración
de Proyectos de Impulso al Desarrollo del Istmo de Tehuantepec,
se divide en cinco volúmenes, el primero es el documento
principal que presenta el proyecto, el segundo volumen es
el perfil de los recursos naturales, el tercero describe el
concepto de desarrollo propuesto para la zona, el cuarto volumen
los proyectos de inversión y el quinto es un resumen
ejecutivo del proyecto.
Cabe considerar la importancia
de Felipe Ochoa y Asociados, como el principal consultor del
gobierno federal durante la última década, es
especialista en el área del transporte, participando
en la asesoría para la privatización portuaria,
aeroportuaria y carretera. En la Secretaría de Comunicaciones
y Transportes ha colaborado en la dirección de Administraciones
Portuarias Integrales (API’s), en estudios de costos
logísticos y de transporte para diversos corredores
mexicanos, en la ampliación de la infraestructura Ferroviaria
en Veracruz, en la promoción de agrupamientos industriales
especializados en metalmecánica en Lázaro Cárdenas
y petroquímica en Altamira, participa también
en la elaboración de anteproyectos de normas ferroviarias,
el programa de impulso al transporte intermodal en México,
los estudios de ampliación de la capacidad aeroportuaria
de la Ciudad de México y el proceso de concesionamiento
del ferrocarril suburbano Huehuetoca-Buenavista. Es además
el diseñador del programa de fomento a la Industria
maquiladora en el país de 1997, respaldado por la Secretaría
de Comercio y Fomento Industrial, hoy Secretaría de
Economía.
1.3. El contexto histórico
en que surgen ambas propuestas
En relación al contexto internacional
en que surgen los proyectos que analizamos, debemos tener
en cuenta en primer lugar el acelerado crecimiento alcanzado
por la economía mundial durante la posguerra, principalmente
por Estados Unidos y los países de la Cuenca del Pacífico,
que intensifica los intercambios comerciales entre América
del Norte y el Pacífico; mientras en el terreno estratégico-militar,
el peligro latente de guerra, propició in incremento
en el despliegue militar en el Pacífico; ambos factores
condujeron a una pronta saturación del tráfico
del Canal de Panamá a fines de los años sesenta.
Situación llevó a Estados Unidos a negociar
la construcción de un segundo canal en Panamá.
Sin embargo, hacia 1970 la producción petrolera norteamericana
comienza a decaer, en 1973 fue decretado el embargo petrolero
por la OPEP, iniciándose una crisis energética,
que llevó al replanteamiento de las relaciones México-norteamericanas.
Fue en ese momento en que Estados Unidos comienza a buscar
establecer un sistema energético regionalizado que
le asegurara el suministro de crudo, ante la inestabilidad
del Golfo Pérsico 3 .
En tanto, la producción y reservas petroleras
de México se incrementaron aceleradamente tras el descubrimiento
de nuevos yacimientos petroleros, lo que coincide con la política
exterior norteamericana volcada a disminuir la dependencia
respecto al petróleo importado del medio Oriente, procurando
abastecerse de petróleo procedente de México
mediante la inyección de créditos orientados
a estimular y acelerar rápidamente la producción
petróleo y gas. México por su parte, intenta
sacar provecho de los altos precios internacionales del petróleo
(30 dólares por barril), en la perspectiva de estimular
el desarrollo industrial interno, adquiere créditos
internacionales que se destinaron a desarrollar la industria
petrolera, y a la construcción de complejos hidroeléctricos
en el sureste. Revirtiendo con ello la tendencia histórica
instaurada por Cárdenas, en un esquema orientado a
una gestión totalmente nacionalista de la industria
petrolera a través de PEMEX. De manera tal que la política
energética norteamericana hacia el exterior queda orientada
por el afán de desvincular el petróleo mexicano
y el gas natural canadiense del mercado mundial y la regionalización
de los recursos energéticos en América del norte
4.
De suerte que, la crisis financiera de 1982,
consecuencia del incremento de los intereses cobrados por
los préstamos, significó, a la larga, un viraje
respecto a la incipiente rebeldía económica
de los países petroleros en vías de desarrollo,
y con ello, un cambio drástico en la política
petrolera, desde el cual se deriva la privatización
petrolera 5 . Tendencia que
se vio agravada al abatirse los precios petroleros en 1985.
En segundo lugar, considero necesario vincular
el análisis de la coyuntura del mercado mundial con
el análisis de las estrategias económicas planteadas
por el gobierno mexicano durante los últimos años
del boom petrolero de los setenta.
3 El
incremento de la dependencia norteamericana hacia el petróleo
amenazaba la seguridad nacional, máxime cuando el petróleo
tenía que ser importado de regiones más remotas e
inestables como el oriente medio. El incremento de los precios del
petróleo que sobrevino a dicho embargo, afectó fuertemente
a la economía norteamericana, predicada sobre el acceso a
fuentes energéticas baratas. John Saxe-Fernández,
“Petróleo, Seguridad y Privatización”,
en: El Cotidiano, 91. Pág.. 31-42
4 Formalizado
posteriormente en el TLC o NAFTA. Ello fue manifestado en 1979 por
la firma Wall Street Blyth, Eastman, Dillon and Company, al afirmar
que la dependencia norteamericana respecto al petróleo de
Oriente medio no tendría razón de ser si se contara
con una política norteamericana de energía que reconociera
la disponibilidad de recursos energéticos suficientes en
el continente, que ausentes las diferencias nacionales entre Estados
Unidos, Canadá y México, pudieran satisfacer todas
las necesidades de energía de la región. Creando un
vasto mercado común que integre todos los recursos energéticos
de América del Norte. John Saxe-Fernández, Op; cit.
pág.36.
5A
partir de ese momento inicia el proceso de venta de todos los equipos
de exploración de PEMEX, lo cual benefició a contratistas
tanto nacionales como extranjeros, el descuido y la venta de la
flota naviera de PEMEX, la reclasificación de los productos
estratégicos de la industria petrolera, la reestructuración
administrativa de la empresa, que corrió a cargo de la consultora
McKinsey, a fin de que pudiera privatizarse de manera fragmentada,
y recientemente, la apertura de la industria petroquímica
“secundaria” a la inversión privada. Andrés
Barreda, Atlas Geoeconómico y Geopolítico del estado
de Chiapas, Fac. de Ciencias Políticas UNAM, 1999, Pág..
258-259.
|