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4. LOS AVANCES DEL MEGAPROYECTO

4.2.2. Acuacultura y Camaronicultura.

Desde 1994 el gobierno mexicano trabaja en colaboración con el Banco Mundial un proyecto para la promoción del desarrollo acuícola en diversas zonas del país. En él participan el Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT), como institución prestataria, la SEMARNAP, y la Fundación AquaMex como agencias ejecutoras. El proyecto pretende otorgar apoyos al gobierno en la promoción de la acuacultura entre los productores pobres y de bajos ingresos de siete estados: Baja California, Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Sinaloa y Nayarit, ello con el fin de abrir el sector acuícola al mercado nacional e internacional 44.

A través de dicho programa se beneficiarían directamente entre 10 mil y 11 mil acuacultores pobres y de bajos ingresos y sus familias, (ejidatarios, comunidades indígenas, cooperativistas y mujeres). El costo total estimado del proyecto es de 58 millones de dólares, de los cuales 40 millones serán financiados por el Banco Mundial.

En este contexto, el gobierno del Estado de Oaxaca promueve un proyecto de inversión en acuacultura que contempla el cultivo de peces Marinos en Huamúchil municipio de San Dionisio del Mar, Santa María del Mar y San Francisco del Mar. Un total de 6980 hectáreas de cultivo extensivo de camarón en distintos puntos de San Pedro Tapanatepec (1700 has. de cultivo semiintensivo), San Francisco Ixhuatán (1100 has. para cultivo semiintensivo y 600 has. para cultivo extensivo), y San Francisco del Mar (750 has. cultivo semiintensivo y 1000 has extensivo) en el istmo, Pinotepa Nacional (1530 has. cultivo semiintensivo) y Santa María Tonameca (300 has. cultivo semiintensivo) en la Costa de Oaxaca. Cultivo de Artemia Salina en Chicapa de Castro, Juchitán; Laguna Garrapatero y Laguna la Colorada municipio de Sto. Domingo Tehuantepec; Laguna el Rosario, San Pedro Huamelula; Salinas del Marqués, Salina Cruz, y Conchalito, San Pedro Tapanatepec. Cultivo de Ostión en Laguna Inferior, San Dionisio del Mar. Cultivo de Langostino en: Copalita y Bajos de Coyula municipio de Sta. Ma. Huatulco; Santo Domingo Zanatepec; Santa Ma. Mixtequilla; Santa María Jalapa del Marqués, Santa María Jalapa del Marqués; El Paraíso y San José del Progreso en el municipio de Matías Romero. Así como cultivos de bagre y Rana Toro en diversos cuerpos de agua dulce.

Destacan sin embargo los proyectos de camaronicultura planteados para las lagunas Superior e Inferior y el Mar Muero en tanto éstas, constituyen los ecosistemas lagunares más grandes y productivos del litoral del Pacífico mexicano. Pero sobretodo porque en ellos habita un número considerable de productores de escasos recursos, que cumplen con el perfil de la población objetivo para el proyecto del Banco Mundial. La actividad pesquera ha sido prácticamente el único medio de vida durante cientos de años para los pueblos indígenas huaves y zapotecos que habitan en estos sistemas lagunares, interactuando con el sistema de manera sustentable. En el caso de la etnia Huave, la pesca del camarón ha sido la base de su economía.

La introducción de estos proyectos se inició en el periodo de 1993-1995, cuando la entonces Secretaría de Pesca, realizo el dragado de un canal de intercomunicación entre la Laguna Oriental y el Mar Muerto, con la finalidad de incrementar el intercambio de aguas en el sistema y mejorar sus parámetros físico-químicos, es decir, para reducir los niveles de salinidad existentes en el sistema lagunar y permitir con ello el desarrollo de un proyecto piloto para el cultivo de camarón en el sistema lagunar. Desde entonces, operan en el Estero Tajadizo, Laguna Occidental, y en el Estero Estancado, Laguna Superior, dos unidades piloto de cultivo de camarón. En el primer caso, la unidad opera a cargo de la organización cooperativa huave “Jaltepec de la Mar” de San Francisco del Mar Pueblo Viejo, ha producido de manera ininterrumpida. La segunda unidad fue desde un inicio, ubicada en un mal lugar, por lo que no prosperó. Posteriormente, se construyó el encierro de Playa Cerrito que fue manejado por la comunidad de Cerro Grande. Si bien se trata de encierros rústicos y que la mayoría de ellos no ha funcionado satisfactoriamente, ello constituye un primer paso hacia la imposición de un nuevo esquema de producción pesquera y la transformación con ello, de los patrones culturales de los pueblos pesqueros de la zona. Pero también la construcción de estos nuevos encierros ha provocado la destrucción de los manglares.

Por otra parte, en 1996 los gobiernos estatal y federal y estatal emprendieron, en coordinación con las comunidades huaves de Santa María del Mar, Huazantán del Río, San Dionisio del Mar, Huamúchil y San Francisco del Mar Pueblo Nuevo, cinco proyectos camaronícolas de tipo extensivo. Se construyeron encierros en la laguna La Candelilla, en San Dionisio del Mar en la laguna Las Cruces, en Huamúchil y Huazantlan del Río.

También en 1996, la Federación de Sociedades Cooperativas Ribereñas del Estado de Oaxaca, del área de Chahuites, Oax. inició la operación de dos encierros a nivel piloto en la Laguna Pomian (Trejo) y Moja-huevo (Conchalito) con el fin de demostrar la factibilidad técnica de proyectos camaronícolas de este tipo, hasta ahora se han obtenido resultados favorables. Asimismo, el Consejo Estatal de Pesca inició en 1997 la construcción de borderías para aprovechar los lechos de lagunas temporales para la engorda de camarón a lo largo de las costas del Istmo de Tehuantepec, hasta ahora el proyecto ha funcionado aunque de forma deficiente.

Recientemente, en el municipio de Unión Hidalgo, se ha venido impulsando la creación de una granja de camarón, cuya principal promotora ha sido la cooperativa “Camarón Real del Pacífico”, con 140 socios. Esta cooperativa ha adquirido 100 hectáreas en el área de Playa Unión, con intenciones de expandirse hasta 500 hectáreas, gran parte de ellas extensiones de manglar, en las que se han trazado ya los encierros de camarón. La cooperativa está gestionando un crédito del BID.
Por su parte, el PPP incluye también una estrategia de desarrollo de la pesca y la acuacultura, que en realidad lo que plantea es un programa de acuacultura y otro de tecnificación y ordenamiento pesqueros. Retomando los lineamientos establecidos por el Proyecto México-Acuacultura, promovido por el Banco Mundial desde 1995.
Finalmente, como bien se sabe, el desarrollo de la acuacultura puede provocar graves problemas sociales y ambientales. El desarrollo de esta actividad, genera el desplazamiento de los pequeños productores por las grandes empresas, a pesar de que los primeros son los propietarios originales de los recursos, asimismo se genera problemas ambientales como contaminación de los cuerpos de agua, destrucción de manglares, destrucción de fauna que impactaría gravemente a las comunidades de pescadores.

5.Consideraciones Finales

Como resultado del análisis de las propuestas recientes para el desarrollo del Istmo de Tehuantepec, tenemos que, si bien las última propuesta de desarrollo integral, en particular el Megaproyecto Ochoa y Asociados retoman algunas propuestas vertidas en el Alfa-Omega para ampliarlas y al mismo tiempo adecuarlas al contexto que hemos descrito, podemos afirmar que el Alfa-Omega, a pesar de ser un proyecto que no fue aplicado, marcó los lineamientos que sirvieron de base a los proyectos siguientes.

Sin embargo, frente al agotamiento del uso industrial-petrolero planteado en los años setentas, surgen nuevos proyectos que tienden a dar respuesta a las nuevas necesidades de acumulación a nivel global. Frente a ello observamos que, las políticas de desarrollo regional impulsadas entre los años cuarenta y fines de los años setenta, siguieron una línea nacionalista basada en la consolidación del Istmo de Tehuantepec como un polo industrial estratégico, cuyo eje principal giraba en torno a la producción de petróleo y sus derivados. Modelo que incluyó un amplio programa destinado al sector agropecuario. Es decir, un modelo de desarrollo integral que promovía el desarrollo equilibrado de la región, al mismo tiempo en que buscaba integrarla a la dinámica de desarrollo nacional.

Así, cuando hacia los años setenta comenzaron a mostrarse los primeros signos de la crisis regional, con el fracaso del modelo agropecuario que paulatinamente condujo al deterioro de las condiciones de vida de la población –particularmente en el sector campesino–, se hizo patente el replanteamiento de las políticas regionales. A partir de ese momento, se ha observado un cambio sustancial en el modelo de desarrollo promovido para la región, en función de las nuevas necesidades económicas y políticas planteadas por el proceso de globalización en curso.

De tal manera que, ahora observamos que la diferencia entre los conceptos de desarrollo propuestos para el Istmo de Tehuantepec, en cada uno de los proyectos analizados descansa fundamentalmente en el contexto geopolítico al cual corresponden.

El Alfa-Omega, constituyó un último intento por dar continuidad a la línea nacionalista iniciada por el presidente Cárdenas, en tanto pretendía dar respuesta a los desequilibrios regionales derivados del fracaso de las políticas agropecuarias, a través del desarrollo de polos industriales mediante la integración de cadenas productivas regionales en torno a la industria petrolera y la consolidación de un sistema de transporte multimodal alternativo al Canal de Panamá, que a su vez se convertiría en un moderno eje de articulación entre las regiones sureste y el centro de México.

Todo ello como parte de la estrategia gubernamental enfocada en la industrialización del país basada en el desarrollo de la industria petrolera, y en la construcción de complejos hidroeléctricos en el sureste, para lo cual adquirieron cuantiosos créditos internacionales con la perspectiva ser financiados a partir de las exportaciones petroleras que se mantenían en ascenso gracias al incremento de los precios internacionales del petróleo.

El proyecto surge también en un contexto de redefinición hegemónica norteamericana frente a América Latina, producto de la crisis petrolera de inicios de los años setenta, que replanteó la estrategia energética, y de la firma del tratado Torrijos-Carter. De esta forma, el incremento de las exportaciones petroleras mexicanas hacia Estados Unidos, en combinación con la necesidad de establecer una ruta alternativa al Canal de Panamá frente al acelerado incremento de los flujos comerciales entre el Atlántico y el Pacífico –que sobrepasaba con mucho, las capacidades de carga a través del Canal de Panamá– dictaron el nuevo papel que habría de jugar la región del Istmo de Tehuantepec, en la perspectiva de llevar adelante el crecimiento económico y la industrialización inducidos por el auge petrolero. Sin embargo, la crisis económica de inicios de los ochenta canceló prácticamente todas las posibilidades de desarrollo industrial y comercial planteadas por este proyecto.

La crisis del Istmo de Tehuantepec se inicia entonces a partir de la profundización de las políticas neoliberales en México. Si bien, la ubicación geográfica regional siguió siendo considerada, durante los sexenios de López Portillo y Miguel de la Madrid, una ventaja para el emplazamiento de polos industriales, y en esa perspectiva se procuró dotar a la región de las infraestructuras necesarias, el esquema propuesto por el Alfa-Omega fracasó pues el desarrollo industrial petrolero, que inicialmente había sido planeado como la base para la integración de cadenas productivas regionales, dio un giro importante al quedar el sector petrolero limitado a la extracción, refinado y distribución de hidrocarburos, quedando así suprimida la posibilidad de crear industrias asociadas a la industria petrolera.

Esta tendencia hacia el recorte y acotamiento de la industria petrolera nacional se agrava a partir de 1985, al abatirse los precios petroleros internacionales. Observándose desde entonces la reafirmación del papel del Istmo como enlace entre los centros productores y consumidores de hidrocarburos, en el cual Salina Cruz ha mantenido su papel de eje para el abasto de energéticos de la costa del Pacífico mexicano y exportador de crudo a la cuenca asiática. Acotándose también el desarrollo del sistema de transporte a las necesidades del sector petrolero.

Bajo esta nueva perspectiva de desarrollo regional y en el marco del proceso actual de subordinación económica nacional a las necesidades de integración de la economía norteamericana, es como surge en 1996 el Plan de desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec, conocido como Megaproyecto Ochoa y Asociados. Propuesta que al igual que el Alfa-Omega, se basó en el establecimiento de un sistema de transporte multimodal competitivo al Canal de Panamá, considerado como proyecto detonador para el desarrollo regional. Surgiendo entonces dentro de un programa nacional de desarrollo subordinado a las nuevas necesidades de integración de la economía mundial. Lo cual Revela un nuevo esquema de reorganización del territorio, resultado del proceso de reconversión de la estructura económico territorial que se ha venido perfilando desde 1982. Los corredores urbano industriales propuestos para México, en el plan de desarrollo 1995-2000 aparecen como la alternativa de conexión para el Este norteamericano con la Cuenca del Pacífico frente al inminente incremento de la importancia económica de esta última región en el mercado Mundial. Ello recalca la importancia de Tehuantepec y de todo el istmo centroamericano, como un área clave de interés para los principales grupos de poder económico y político de Estados Unidos.

El controvertido Megaproyecto Ochoa y Asociados, aparece entonces, en un contexto de entrega de las principales redes de infraestructuras y riquezas nacionales: puertos, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, petróleo, biodiversidad, agua y minerales. Lo que da pie a que se revivan y se profundicen las fantasías sobre el potencial de desarrollo del Istmo de Tehuantepec, más que en cualquier otro momento de la historia de la conexión interoceánica de la región. Surgiendo propuestas como la del Consejo Empresarial de Asuntos Internacionales (CEMAI) y el Consejo Empresarial de Inversión y Desarrollo del Sureste (CEIDES), publicada en la revista Expansión (1997); el Proyecto Tehuantepec de Grupo Acerero del Norte (1998); diversos estudios sobre la operatividad del Servicio Multimodal del Istmo, que incluye el proyecto de la Autopista Oaxaca Istmo y su ramal a Huatulco; sobre el potencial de generación eoloeléctrico de La Ventosa; los cuales han servido en numerosas ocasiones para potenciar las cualidades del istmo.

Finalmente, observamos que en el curso del desarrollo del capitalismo, el replanteamiento del el valor del istmo de Tehuantepec, el cual ha estado en función de las necesidades de integración mundiales e incluso nacionales, la planeación de los proyectos se ha dado al margen de los procesos regionales, es decir al margen de las necesidades de la población regional, incluso han estado muy lejos de resolver todos aquellos desequilibrios sociales generados por el propio esquema de desarrollo implementado para responder a ellas.

Por lo que es preciso construir alternativas de desarrollo para el Istmo de Tehuantepec, destinadas al establecimiento del equilibrio regional, dando respuesta a los problemas y necesidades generados por la imposición de un esquema de desarrollo fundado en economías de enclave. Lo que considero, es una tarea colectiva, en la que los agentes determinantes son las comunidades y grupos indígenas que habitan la región.

44 El Proyecto México-Acuacultura, tiene por objeto apoyar los esfuerzos del gobierno mexicano para definir e implementar su nuevo papel en el sector acuícola, lo cual estaría centrado en el establecimiento de un marco normativo e institucional apropiado y en la oferta de bienes y servicios claves; así también, se pretende que en el contexto de una actividad que está siendo desarrollada rápidamente por el sector social, el proyecto incrementará a productividad los recursos que son propiedad de los productores pobres y de bajos ingresos para garantizar que sigan jugando un papel importante dentro del sector. De esta manera, el proyecto tiene dos componentes claves, por un lado Marco Normativo y Bienes Públicos que apoyará al gobierno para complementar e implementar el marco normativo del sector y proporcionará bienes públicos claves para estimular la inversión productiva, privada y social en él. Esto último mediante un estudio de manejo de los recursos pesqueros y un plan de acción para mejorar las políticas públicas referentes a la adjudicación y administración de permisos y licencias de pesca; un programa para establecer un marco normativo para la regulación de la salud acuática; y el análisis y control de puntos críticos de riesgo en el programa de comercialización; el manejo ambiental y de recursos pesqueros mediante el apoyo de las siguientes actividades: una experiencia piloto de manejo integral y participativo de recursos costeros; una Unidad de Política Ambiental dentro del Departamento de Acuacultura; un programa de manejo de especies en peligro de extinción; un inventario de recursos costeros y un programa de monitoreo de la calidad del agua; fortalecimiento institucional del INE (y uso de los dictámenes ambientales y de la planeación en la implementación de las inversiones para la acuacultura). Otro componente es el de desarrollo social, apoyado por programas de producción social acuícola, para invertir en seis parques acuícolas y en la capacitación y asistencia técnica de los productores; el fortalecimiento de instituciones sociales. BM, México Proyecto Acuacultura, Documento de Información Pública, Marzo de 1995.

 
 

 


Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México