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4. LOS AVANCES DEL MEGAPROYECTO
4.2. Los avances en la reestructuración
económica regional: los nuevos proyectos agropecuarios
e industriales
4.2.1.- Plantaciones de Eucaliptos
En los últimos años se ha estado
implementando en México una estrategia gubernamental
de reforestación y recuperación de tierras consideradas
de baja o nula capacidad para la agricultura o la ganadería.
En 1997 se realizaron reformas a la Ley Forestal, mediante
las cuales el gobierno mexicano subsidia hasta en un 65% a
los plantadores forestales, tanto nacionales como extranjeros
que cuenten con plantaciones mayores a 25 hectáreas.
Esta ley abrió una intensa discusión pública
a cerca de la viabilidad de las plantaciones forestales.
Como ya ha sido documentado ampliamente por
numerosos investigadores, las plantaciones comerciales no
pueden ser consideradas como programas de reforestación.
En principio, las plantaciones, especialmente las de eucaliptos,
no pueden ser equiparadas a un bosque natural, en la medida
en que son monocultivos de especies de alta productividad
y resistencia que ocupan grandes extensiones de tierras para
ser rentables, afectando el ciclo hidrológico al absorber
grandes cantidades de agua, requieren de altas dosis de agroquímicos
(fertilizantes y plaguicidas) con lo que contaminan los mantos
freáticos y ocasionan el desplazamiento de fauna, además
las especies plantadas son manipuladas genéticamente
para recortar los ciclos de cosecha. Provocan el agotamiento
de los nutrientes de la tierra, acarrean cambios en el suelo
y la producen erosión de las tierras. Además,
la competencia con otras especies pro agua y nutrientes, termina
por aniquilar todo tipo de especies de plantas y animales.
Pero también son muchos los efectos
socioeconómicos que se derivan del modelo de plantaciones,
el más grave es la expulsión de población
campesina (por pérdida de sus derechos a la tierra
al vender o arrendarlas a las empresas plantadoras, a causa
del empobrecimiento de la región por la perdida de
agua y biodiversidad). En tanto, también que provocan
un proceso de proletarización excluyente en la medida
en que las grandes empresas plantadoras implementan, por lo
general, modernos mecanismos de corta de árboles, mientras
que las plantas procesadoras de celulosa de papel demandan
mano de obra altamente calificada.
Sin duda, la cuestión ambiental es primordial,
sin embargo, en México el problema mantiene otro sesgo,
como bien lo ha evidenciado la investigadora Luisa Paré.
En primer lugar, se consideran entre 8 y 12 millones de has.
de tierras como adecuadas para el establecimiento de plantaciones
forestales comerciales, gran parte de ellas se localizan al
sur de México. Estas tierras se caracterizan por ser
poco rentables para las prácticas agrícolas
y ganaderas, por lo cual se pretende transformarlas a un uso
intensivo con plantaciones. El argumento parece viable, si
se considera que México tiene un enorme déficit
en la producción de pulpa y celulosa, sin embargo,
en el contexto de la pérdida de la autosuficiencia
alimentaria en granos básicos, es absurdo considerar
como degradadas una buena arte de las tierras de labor en
México, y más si se considera que las mejores
tierras de labor se ubican en la depresión central
de Chiapas y la costa del Golfo, sur de Veracruz y de Tabasco,
tierras que coinciden parcialmente con las áreas que
se propone ocupen las empresas papeleras 41.
En el Istmo de Tehuantepec las plantaciones
forestales fueron establecidas desde la década de 1970,
principalmente en dos áreas, el Bajo Mixe y el Sur
de Veracruz. En la zona mixe se plantaron 15 mil hectáreas
de pino tropical para el abastecer de celulosa a fábrica
de papel FAPATUX. En el sur de Veracruz se plantaron cientos
de hectáreas de hule, en el marco del Plan de Desarrollo
Integral del Istmo de Tehuantepec elaborado por el CIT.
Si bien, desde los años cincuenta diversas
áreas del istmo fueron identificadas como potenciales
para el desarrollo de plantaciones forestales, principalmente
de hule. A lo largo de varias décadas, en estas regiones
la agricultura y la ganadería prevalecieron frente
a cualquier otra actividad, en tanto ambas estuvieron ligadas
a los procesos de colonización de la selva. No fue
sino hasta los años noventa en que se despliegan agresivos
proyectos forestales para la zona.
Desde 1991 la empresa papelera Simpson Paper
Company intentó establecerse en una zona indígena
de Veracruz, tanto la empresa como el gobierno intentaron
sortear los obstáculos que representaba la propiedad
colectiva de la tierra. Los primeros intentos de asociación
con campesinos previas a las reformas al Artículo 27,
apuntaban hacia la necesidad de liberar la propiedad social
de sus ataduras legales. Una vez que se realizaron las modificaciones
a la ley agraria, las empresas plantadoras consideraban que
existían aun mas limitantes a la implementación
de proyectos a escalas económicas competitivas, pues
se establecía un máximo de superficie plantada
de 20 mil has. para las sociedades mercantiles. Pese a ello
comenzaron a establecerse las primeras plantaciones de eucaliptos
en Veracruz y Tabasco. Los primeros proyectos en darse a conocer
en el país fueron el de Grupo Pulsar, que contemplaba
el establecimiento de 300 mil hectáreas en Tabasco;
el de PLANFOSUR, para establecer 21 mil hectáreas en
Tabasco y Veracruz; Smurfit en Campeche con 28 mil hectáreas
planeadas; y finalmente la International Paper en el sureste
con 100 mil hectáreas.
En 1995, la empresa transnacional, PLANFOSUR
estableció plantaciones de eucaliptos en los municipios
de Las Choapas e Ixhuatlán del Sureste en el estado
de Veracruz, y el municipio de Huimanguillo en el estado de
Tabasco, en donde se han sembrado aproximadamente 12 mil hectáreas,
distribuidas de la manera que sigue: 2,378 hectáreas
en los municipios de Las Choapas, Ixhuatlán del Sureste,
Molocán y Agua Dulce; y 9,669 hectáreas en el
municipio de Huimanguillo Tabasco, siendo esta última
la extensión más importante del país
sembrada con esta especie.
En la región del bajo Mixe por su parte,
se estableció desde 1972, una plantación de
varios miles de hectáreas de pino tropical conocido
como punnus caribea. En la actualidad la empresa La Sabana
tiene en San Juan Cotzocón una extensión de
8,000 has. plantadas con esta especie. Otra empresa paraestatal,
Fapatux, ha plantado en el ejido San Isidro Lagunas, Valle
Nacional, una extensión de 700 has. de pinus caribea.
En 1997 la empresa Plantaciones de Tehuantepec
S.A. de C.V., subsidiaria de International Paper, presenta
un proyecto para el establecimiento de 20 mil hectáreas
de eucaliptos, en la región del istmo, con una inversión
de 18 millones de dólares. La empresa obtuvo el permiso
para plantar 1643 has. en 1998, cuando también instala
un vivero en el Rancho Santa Cristina, municipio de San Felipe
Cihualtepec. Se han plantado hasta ahora 150 has. en Nuevo
Ixcatlán y Yugope y 730 has. en San Juan Cotzocón
y Santiago Yaveo. La empresa arrienda tierras a pequeños
ganaderos y agricultores de la zona, mediante contratos de
arrendamiento que contemplan 4 ciclos de 7 años cada
uno, es decir por 28 años, con un pago anual de 42
dólares por hectárea.
En el área de los Tuxtlas, Veracruz,
municipios de Hueyapan de Ocampo, Catemaco, Isla, Satiago
y San Andrés Tuxtla existen 2497 has de plantaciones
de cedro rojo, caoba y primavera para madera de aserrío
establecidas por una empresa aun no identificada. En tanto
que, en el área de Las Choapas y San José del
Carmen en el Uxpanapa, se localiza un aplantación de
300 has. de teca y caoba propiedad e la empresa Reforesta
Mexicana.
En Tabasco, se han identificado 2,200 has.
plantadas con dos tipos eucaliptos, localizadas los poblados
de Balancán, Tierra Nueva y Huimanguillo, pertenecientes
a una subsidiaria del grupo Pulsar, Desarrollo Forestal. Al
mismo tiempo, en Balancán, existen 950 has. de cedro
rojo, melina y caoba manejados por la empresa PROPLANSE S.A.
de C.V.
No menos importantes son las plantaciones de
hule del Valle de Uxpanapa, Acayucan y Playa Vicente entre
otros municipios del sur de Veracruz. Estas se establecieron
desde los años setentas, en el contexto de los trabajos
del CIT, otras son aun más antiguas, como las plantaciones
de Playa Vicente. Recientemente se han establecido plantaciones
de palma africana en el área de Pajapan (8 mil has.),
Acayucan y Chinameca. Así como también de grandes
extensiones de plantaciones de palma camedor en Catemaco,
a cargo de una empresa disfrazada de cooperativa, esta plantación
había sido planeada en un inicio para establecerse
en La Florida, Estados Unidos.
Por otro lado, en el estado de Chiapas, también
se localizan grandes extensiones de plantaciones comerciales
de distintas especies, en la zona norte del estado se encuentran
plantadas un total de 2,673 has de cedro, teca, primavera
y caoba controladas por la organización paramilitar
llamada SOCAMA. Asimismo, la empresa Hule de Palenque cultiva
1,150 has. con hule. También la empresa Agrosilvicultores
del Estado planta en Mapastepec en la región del Soconusco,
737 has. de cedro, primavera y caoba. Y en Campeche, en la
cuenca del río Candelaria, la empresa Smurfit Cartón
y Papel de México posee 970 has. de melina para celulosa.
De tal manera que la región del sureste concentra casi
el 80% de toda la superficie nacional dedicada a plantaciones
forestales comerciales, con 20 plantaciones de las 52 que
existían en todo el país en 1999. Los estados
que forman parte del PPP abarcaban el 90.7% de toda la superficie
así cultivada 42.
Además del cultivo de eucaliptos y especies
maderables se tiene programado establecer en la región
otro tipo de plantaciones. Entre ellas están las plantaciones
de marañón, palma africana, nuez de macadamia,
en el caso de Chiapas. Así también las plantaciones
de especies como acla, teca, cedro australiano y bambú
gandúa, al lado del establecimiento de plantas procesadoras
de pulpa y celulosa, de nuez de la india, etcétera.
Este esquema se reproduce en Guatemala, Honduras,
Costa Rica, Panamá, Venezuela, Colombia y Brasil, en
donde se encuentran más desarrolladas las plantaciones
de palma africana, melina y teca. En ellas también
operan muchas de las empresas transnacionales que se encuentran
en México.
Recientemente se ha manifestado el propósito
de desarrollar a lo largo de todo el país así
como en Centroamérica un modelo de agricultura de exportación
basado en el cultivo de especies como el hule, el cacao, frutas
y hortalizas tropicales y exóticas, dada la demanda
creciente que tienen en el mercado mundial.
Así una de las estrategias que en esta
materia serán promovidas por el PPP, es la aplicación
y expansión de los programas de la Alianza para el
Campo de mayor interés para la región, como
son los de palma de aceite (fomento, uso intensivo de plantaciones,
desarrollo de mercados y fortalecimiento técnico con
base en proyectos rentables; en particular en Chiapas, Campeche,
Tabasco, Veracruz y Quintana Roo), palma de coco (fomento
productivo, protección sanitaria, uso intensivo de
la superficie ocupada con plantaciones, desarrollo de mercados
y fortalecimiento técnico para el desarrollo de cadenas
productivas; en particular en Campeche, Chiapas, Guerrero,
Quintana Roo, Tabasco, Oaxaca, Yucatán y Veracruz),
cultivo de hule (plantaciones con tecnologías innovadoras,
asistencia técnica y capacitación, mejora del
entorno ecológico y apoyos en actividades complementarias;
en particular en Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz) y cacao
(manejo, renovación y establecimiento de plantaciones
con tecnologías innovadoras, asistencia técnica
y capacitación; en particular en Chiapas, Guerrero,
Oaxaca y Tabasco) 43.
En tanto, la SEMARNAP creó desde 1997
un fideicomiso destinado al Programa para el Desarrollo de
Plantaciones Forestales Comerciales (PRODEPLAN), mediante
la cual se pretende apoyar el establecimiento de 875 mil has.
de plantaciones forestales comerciales en un periodo de 25
años, con una producción estimada anual de 18
millones de m3. Para lo cual se calcula una inversión
de 118 mil millones de pesos, así como el otorgamiento
de subsidios directos e incentivos fiscales que compensen
parcialmente las inversiones realizadas en el establecimiento
y mantenimiento de las plantaciones.
41 Luisa Paré,
“Plantaciones Forestales en el sureste de México:¿una
prioridad nacional?” en: Cuadernos Agrarios No. 14, Septiembre
de 1997, México, Pág. 59.
42 Andrés
Barreda, Op; cit., 2001, Pág. 15.
43
Presidencia de la República, Plan Puebla Panamá, Documento
Base. Disponible en el sitio web de la presidencia: http://ppp.presidencia.gob.mx/frameset.htlm.
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