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4. LOS AVANCES DEL MEGAPROYECTO
4.1.3.- Carreteras.
El avance en el desarrollo carretero del Istmo
de Tehuantepec se manifiesta en dos niveles, por un lado en
la construcción de nuevos ejes y ramales carreteros
y por el otro en la programación de nuevos ejes troncales,
así como la ampliación y el mantenimiento de
los ejes existentes.
Desde hace ya algunos años, se ha iniciado
la construcción de un corredor carretero paralelo a
la ruta Coatzacoalcos-Salina Cruz, que establecerá
la comunicación entre el puerto de Dos Bocas en Tabasco
con la ciudad de Arriaga, en la costa chiapaneca del Pacífico.
Se trata de un nuevo eje, que al igual que la carretera transístmica
estaría conectado con los corredores costeros del Golfo
de México y el Océano Pacífico, al mismo
tiempo que con otros ramales, hacia el puerto de Chetumal,
Quintana Roo, y otro a las ciudades de Tuxtla, San Cristóbal
de Las Casas y Comitán, al interior de Chiapas.
Se trata de un eje que cuenta ya con un tramo
concluido, el que va de Las Choapas, Veracruz, a Ocozocuautla,
Chiapas, considerado entre los 14 corredores carreteros prioritarios
de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes 36,
a su vez, a partir de este eje sería posible enlazar
con diversos ramales del estado de Chiapas: con un posible
corredor maquilador entre San Cristóbal de Las Casas
y Comitán; con la rica región agrícola
de la Cuenca del Grijalva y con la frontera de Guatemala en
Ciudad Cuauhtémoc; con la ciudad de Arriaga y un posible
puerto de altura que podría construirse en Paredón,
al interior del Mar Muerto; así como con la región
de Reforma y el puerto petrolero de Dos Bocas, Tabasco 37.
Entre tanto, en 1997 iniciaron las obras para
la construcción de la carretera Oaxaca Istmo con un
ramal a Huatulco, para lo cual se invirtieron, en el sexenio
pasado, casi 500 millones de pesos, que se dedicaron a las
obras de identificación de la ruta y de apertura de
brecha. Sin embargo, la población local ha manifestado
su desacuerdo con este proyecto, mientras el gobierno estatal
y federal ha mantenido en pie las obras, aunque limitadamente.
Durante el 2001 las obras se centraron en el tramo de 8 kilómetros
que comunica a la ciudad de Oaxaca con a El Tule. En enero
de este año Florencio Salazar Adame, Coordinador General
del Plan Puebla Panamá, manifestó que a pesar
de las limitaciones financieras, las obras de construcción
en el tramo Oaxaca-Mitla seguirían en marcha, para
lo cual se aprobó un presupuesto de 80 millones de
pesos.
El trazo real de esta ruta es, a la fecha,
un misterio, si bien funcionarios de la SCT confirmaron la
existencia de un estudio de Impacto Ambiental del proyecto,
éste aun no se ha hecho público. Mientras, las
comunidades afectadas, desde hace aproximadamente cuatro años,
han expresado su preocupación ante la presencia de
técnicos que realizan mediciones sobre sus cultivos,
manantiales y bosques, por lo que en numerosas ocasiones han
demandado información a las autoridades, sin obtener
respuesta alguna. Muchas de las comunidades que han denunciado
estas acciones, se localizan en la Sierra Zapoteca-Chontal
(en la porción del estado que comunica los Valles Centrales
con el Istmo de Tehuantepec), lo cual nos permite adivinar
el grado de avance de las obras.
Por otra parte, en 1999 técnicos de
la empresa COINSA S.A. realizaron estudios para definir el
trazo carretero Coatzacoalcos-Salina Cruz. Asimismo, empleados
de la SCT realizaron un estudio de factibilidad acerca de
la ruta. Aunque en lo sucesivo no hubo muestra de la continuidad
de las obras, en el 2001 salieron a relucir distintos hechos
que muestran los avances en el desarrollo del corredor carretero
transístmico.
Paralelo a las obras de la carretera Oaxaca-Istmo,
se realizan obras de construcción de nuevas rutas y
la rehabilitación de las ya existentes. Así
a fines del 2001, aparece en el poblado de Guelaguichi, municipio
de Salina Cruz, un conector de carreteras, que aparentemente
será la conexión entre la carretera Oaxaca-Istmo
y el tramo Salina Cruz-Huatulco.
Paralelamente, se anuncia la construcción
del tramo Salina Cruz-La Ventosa, el cual llegaría
a Cd. Ixtepec haciendo un recorrido más o menos paralelo
a la línea del ferrocarril transístmico, para
unirse con la carretera transístmica a la altura de
la comunidad de La Mata, municipio de Asunción Ixtaltepec.
Este tramo que estaría rodeando a la ciudad de Juchitán,
permitiría hacer un recorrido de tres horas desde la
ciudad de Oaxaca a la ciudad de Ixtepec. A la vez, se ha anunciado
recientemente la ampliación a cuatro carriles de la
carretera transístmica en el tramo Salina Cruz-Tehuantepec-Juchitán-La
Ventosa, así como en la carretera Juchitán-Ixtepec.
La ruta Salina Cruz-La Ventosa, junto el tramo
proyectado entre La Ventosa y Arriaga, en realidad estaría
completando el llamado Circuito Transístmico, que conectaría
los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, a éste
último con Arriaga, para por último cerrarlo
con la conexión Arriaga-Tuxtla Gtz-Las Choapas-Coatzacoalcos.
Este circuito de 702 km., estaría articulándose
con otros dos corredores carreteros prioritarios: Puebla–Progreso,
de 1,320 km. y Puebla-Oaxaca-Ciudad Hidalgo con 1,007 km 38.
Permitiendo su integración por un lado, a los núcleos
maquiladores de Tuxtla Gtz. y San Cristóbal de las
Casas y por otro lado, con el parque industrial maquilador
de la ciudad de Oaxaca.
4.1.4.- Aeropuertos.
De manera análoga al proceso de privatización
de los ferrocarriles y los puertos, el gobierno federal procedió
a dividir el sistema de aeropuertos del país cuatro
grandes grupos: el grupo centro-norte, el grupo Ciudad de
México, el grupo Pacífico y el grupo sureste.
Unos meses después, se publica la convocatoria para
la adquisición de títulos representativos del
capital social del Grupo Aeroportuario del Sureste S.A de
C.V, que integra los nueve aeropuertos más importantes
de la región sureste: Cancún, Cozumel, Huatulco,
Mérida, Minatitlán, Oaxaca, Tapachula, Villa
Hermosa y Veracruz 39. Quedando fuera del grupo los aeropuertos
de Palenque, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal
y Salina Cruz, los cuales, según se anuncia en agosto
de 1999, serían licitados individualmente junto con
21 aeropuertos más.
En Diciembre de 1998 se adjudicó el
15% de los títulos del paquete aeroportuario del sureste
a la empresa Asur, integrada por las empresas Tribasa en calidad
de socio mexicano, con el 25.5% de estas acciones; el Copenhagen
Airports A/S como socio operador aeroportuario, con otro 25.5%
de las acciones; y el Grupo GTM S.A. y Concesiones de Infraestructuras
de Transporte S.A. (CINTRA) en calidad de grupo inversionista
con el 49% de las acciones. El resto de las acciones, el 85%,
queda en manos del gobierno federal 40.
Con lo cual se privatizan los dos principales
aeropuertos de la región del Istmo de Tehuantepec,
los aeropuertos de Minatitlán y Huatulco, el primero,
dedicado al transporte de técnicos industriales de
PEMEX y mercancías y el segundo, a transporte turístico.
Mientras que el aeropuerto de Cd. Ixtepec, que en realidad
se encuentra operando al interior de las instalaciones de
la Base Aérea Militar, localizada en terrenos del municipio
de Ixtaltepec, permanece como propiedad federal.
36
Estos son: México-Nogales con ramal a Tijuana; México-Nuevo
Laredo Conramal a Piedras Negras; Querétaro-Cd. Juárez;
Veracruz-Monterrey con ramal a Matamoros; Puebla-Progreso; Mazatlán-Matamoros;
Puebla-Oaxaca-Cd. Hidalgo; Manzanillo-Tampico con ramal a L. Cárdenas
y Ecuandureo; Circuito Transístmico; Acapulco-Tuxpan; Acapulco-Veracruz;
Altiplano; Transpeninsular de Baja California y Peninsular de Yucatán.
SCT, Op; cit. Pág.
37 Andrés
Barreda, Op; cit. 2001, Pág. 11.
38 Recientemente
iniciaron también las obras de construcción de la
nueva autopista costera entre Coatzacoalcos y Veracruz, mediante
el cual se lograría la articulación el corredor del
istmo y el corredor carretero Veracruz-Monterrey con ramal a Matamoros.
39 En el proceso
participaron siete grupos: Ocden-Aeropuerto de Milán asociado
con Grupo Villacero; Autlán-TMM; Schiphol International-ICA;
TRIBASA-Copenhagen Airports; Aeropuerto de París-Aeroplazas
de México y Amor Bank con Gigante-Aena.
40
Andrés Barreda, Op; cit., 2001, Pág. 13
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