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4. LOS AVANCES DEL MEGAPROYECTO
4.1.1. Ferrocarriles
En los últimos años se ha venido
observando el descenso de la carga manejada a través
del ferrocarril del istmo de Tehuantepec, relacionada en gran
parte a la crisis económica mexicana e internacional
(situada en la Cuenca del Pacífico y Estados Unidos),
el paulatino avance en la conformación del Sistema
Multimodal del Golfo de México, ligado a la entrega
del Ferrocarril del Sureste, es prueba del progreso hacia
la consolidación del corredor Multimodal del Istmo
de Tehuantepec, pero también de la importancia creciente
que el ferrocarril transístmico va tomando con ello.
El proceso de privatización de los ferrocarriles
mexicanos comenzó en 1995, un paso inicial para ello
fue la fragmentación del sistema ferroviario, en cinco
segmentos: el Ferrocarril del Pacífico Norte, el Ferrocarril
del Noreste, el Ferrocarril del Sureste, las líneas
cortas y la Terminal de la Ciudad de México. El Ferrocarril
del Sureste se fragmentó en tres rutas para su privatización:
Veracruz-Coatzacoalcos (con ramales a los estados de Puebla,
Hidalgo, México y Oaxaca), el tramo Coatzacoalcos-Puerto
Progreso junto con Salina Cruz –Tapachula y el de Medias
Aguas-Salina Cruz. Quedando los dos primeros en manos de capital
privado y el último como propiedad estatal 24.
El primer tramo que incluye las rutas México-Veracruz-Coatzacoalcos,
integra también los ramales Apizaco-Puebla y Tehuacan-Esperanza,
conformó la empresa Ferrosur, que también participa
con el 25% de las acciones de la Terminal Ferroviaria del
Valle de México y cuenta con derechos de vía
para transitar por el Istmo de Tehuantepec hasta Salina Cruz.
En 1998 esta línea fue adquirida por la sociedad formada
por la empresa constructora TRIBASA y el Grupo Inbursa, subsidiaria
de Grupo Carso. Sin embargo, TRIBASA, ante la imposibilidad
de hacer frente a sus compromisos financieros, traspasa sus
acciones (66.7%) al grupo FRISCO, también es subsidiaria
del Grupo Carso, con lo cual la empresa ferroviaria queda
al 100% controlada por dicho grupo propiedad de Carlos Slim.
En el área de influencia de esta empresa se localizan
diversas industrias, entre ellas, industria textil, petroquímica
y petrolera (los cuatro complejos petroquímicos, Morelos,
Cosoleacaque, Pajaritos y La Cangrejera y las refinerías
de PEMEX), empresas cementeras, ingenios (que contribuyen
con aproximadamente el 70% de la producción de azúcar
del país), plantas de fertilizantes, así como
zonas agrícolas y mineras.
En Febrero del 2002 se anuncia la alianza estratégica
entre el Grupo Carso de Carlos Slim, y el Grupo México,
este último asociado con Union Pacific en la operación
de la ruta del Pacífico norte 25.
Esta alianza permitirá unificar las compañías
ferroviarias Ferrosur y Ferromex, lo cual permitiría
establecer rutas continuas entre cuatro puertos del Pacífico
y el Golfo, entre ellos la conexión de Coatzacoalcos
con cinco ciudades fronterizas de Estados Unidos. Haciendo
posible la integración del triángulo industrial
México-Guadalajara-Monterrey, con la región
del bajío y el corredor industrial del sureste de Coatzacoalcos.
En tanto, la segunda parte de lo que fuera
el Ferrocarril del Sureste, en los tramos Coatzacoalcos-Villahermosa-Campeche-Mérida-Puerto
Progreso, y Salina Cruz-Tapachula, conforman lo que hoy es
empresa Ferrocarril Chiapas-Mayab S.A de C.V, cuyo accionista
mayoritario es la empresa norteamericana Genesee &-Wyoming
Inc (GWI), especializada en el transporte de minerales, petróleo
y sus derivados, graneles agrícolas y forestales (granos
básicos, pulpa, celulosa, madera, frutas, etcétera),
y productos de la industria maquiladora. Nada menos que una
empresa líder en la operación de líneas
cortas, que entre 1982 y 1997 adquirió la propiedad
de 18 compañías de ferrocarriles en Estados
Unidos y Canadá (en la región de los Grandes
Lagos y el río Mississippi), así como en Australia.
A las cuales se suman las otras tres líneas que adquiere
posteriormente cuando se expande hacia Bolivia, el sureste
y el norte de México (en la región minera entre
Coahuila y Durango) 26. La zona de influencia de esta línea
ferroviaria son los campos petroleros de Tabasco, Campeche
y Chiapas, las regiones agroexportadoras de la costa del pacífico
del istmo y Chiapas, entre ellas el Soconusco, así
como las zonas agrícolas de tabasco, Campeche y Yucatán.
Recientemente la empresa recibió un
financiamiento por parte del gobierno mexicano y el Banco
Mundial (a través de International Finance Corporation
27), destinado a la modernización y rehabilitación
de la línea el Mayab, el monto destinado supera los
50 millones de dólares. Pese a ello, el tramo Salina
Cruz-Tapachula se encuentra en condiciones deplorables (a
causa de los daños ocasionados por los huracanes que
azotaron la costa de Chiapas a fines de 1998), lo que provoca
numerosos accidentes a lo largo de la ruta 28.
En tanto, en la región ya se perciben
algunos efectos derivados de este proceso, como lo es la cancelación
del servicio de pasajeros, el cual era utilizado por pequeños
comerciantes de la región y se modificó el servicio
para empresas como Cooperativa Cruz Azul, la cual tiene necesidades
de transportar cerca de 40 mil toneladas mensuales de cemento
y materias primas.
Por su parte la empresa Ferrocarril del Istmo
de Tehuantepec (FIT), cubre el trayecto entre el poblado de
Medias Aguas, Veracruz y el puerto de Salina Cruz, quedando
fuera de ella el tramo entre Medias Aguas y el puerto de Coatzacoalcos,
adjudicada a la empresa Ferrosur. Su función se ha
reducido al cobro de por derecho de vía, la reparación
y el mantenimiento de la ruta. En tanto, las empresas concesionarias
de otras las rutas, obtuvieron además de las vías,
maquinas y miles de vagones, así como todo el apoyo
financiero para la modernización y rehabilitación
de las vías. El FIT solo mantiene la propiedad de terrenos,
durmientes, rieles y talleres de mantenimiento y reparación.
Entre 2000 y el 2001 el FIT realizó obras de rehabilitación
que consistieron en la mejora de las pendientes de las vías,
con lo cual se logró duplicar el tráfico de
trenes 29. Fuera de ello, no existe ningún proyecto
claro para la reactivación de la empresa, al menos
conocido públicamente. Lo que sí está
claro, es su estrangulación y creciente subordinación
respecto a las necesidades de las empresas que transitan a
través de la ruta, particularmente GWI. Ello pese a
ser considerado por los proyectos multimodales como la infraestructura
eje para el desarrollo económico de la región.
No obstante su creciente importancia estratégica se
percibe en la consolidación de las empresas GWI y Ferrosur,
que poco a poco se van posicionando como líderes en
el transporte ferroviario regional. Por ello debemos considerar,
que si bien la resistencia local ha frenado su privatización,
el avance de los proyectos regionales irá haciendo
inminente su privatización.
24 En tanto,
el ferrocarril de Noreste quedó en manos de la empresa Tansporte
Ferroviario Mexicano, asociación entre Transportación
Marítima Mexicana y la empresas Kansas City Southern Industries.
La ruta del Pacífico Norte fue entregada a la empresa Ferromex,
incluye el segmento del Ferrocarril Chihuahua Pacífico que
brinda el estado de Texas una salida directa al mar, el 87% de las
acciones de esta compañía fueron adquiridas por ICA
y el Grupo México, mientras que el resto quedó en
manos de Union Pacific, la empresa ferroviaria más grande
del mundo. La ruta corta Coahuila-Durango fue entregada a la sociedad
formada por Grupo Peñoles y el Grupo Acerero del Norte. Mientras
que el 50% de las acciones de la Terminal Ferroviaria del Valle
de México fueron adquiridas al consorcio TFM y Ferromex,
en espera a que se sumaran a esta empresa los concesionarios del
Ferrocarril del Sureste.
25 El acuerdo
implica que Ferrosur, se fusionaría con la empresa Infraestructura
y Transportes de México, que posee cerca del 74% de sistema
ferroviario mexicano, la cual entregara a cambio el 20% de sus acciones.
26 Andrés
Barreda, Crisis del Megaproyecto del Istmo de Tehuantepec y Plan
Puebla Panamá, Pág. 10; mimeo.
27 Filial del
Banco Mundial que se especializa en deuda y financiamiento por acciones
de empresas del sector privado de los mercados emergentes; Andrés,
Barreda, op cit. Pág. 11.
28 Entre 1999
y el 2001, han ocurrido por lo menos 14 descarrilamientos, cuatro
de ellos han ocurrido en zonas urbanas. Al respecto, véase,
El Istmo de Tehuantepec. Un territorio en disputa, documento preparado
por el Grupo de Trabajo Colectivo del Istmo de Tehuantepec, febrero
del 2001.
29
“El Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec resultó beneficiado
a través de inversiones del orden de 126.5 millones de pesos
durante el bienio 2000-2001, recursos destinados a cubrir los rezagos
acumulados en el mantenimiento y rehabilitación de vías”.
SCT, Programa Sectorial de Comunicaciones y Transportes 2001-2006,
México, Diciembre del 2001, Pág. 103.
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