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3. EL MEGAPROYECTO DEL ISTMO EN EL PLAN PUEBLA
PANAMÁ
Afirmábamos anteriormente que la emergencia
de nuevos proyectos para el desarrollo de complejos sistemas
intermodales a lo largo del istmo centroamericano, es resultado
de la confluencia de una serie de factores tanto económicos
como políticos, que aunados con la saturación
del Canal de Panamá, han replanteado la percepción
geopolítica de la basta franja ístmica del Sureste
de México y Centroamérica.
Así, a lo largo del sexenio del presidente
Ernesto Zedillo (1994-2000), surgieron diversas propuestas
en torno al Istmo que en ocasiones retoman o bien profundizan
algunos proyectos presentados décadas atrás.
Destaca, que en el Plan Nacional de Desarrollo Urbano, se
proponga el corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec,
al lado de otros cinco corredores urbano industriales para
el resto del país, propuesta que desencadena el surgimiento
de una serie de proyectos no menos importantes para la región.
Si bien decíamos, intenso debate en
torno a la cuestión del Istmo de Tehuantepec, llevó
también al gobierno federal a buscar simular el abandono
del megaproyecto, han sido muchos los factores que indican
su actual vigencia. Desde los múltiples avances en
materia de privatizaciones en la región, pasando por
la reestructuración de la industria petrolera, hasta
el reciente anuncio del Plan Puebla Panamá.
El Plan Puebla Panamá es en realidad
la continuación del programa de corredores formulado
en el sexenio de Ernesto Zedillo y su prolongación
hacia Centroamérica, en tanto considera el desarrollo
del corredor costero del Golfo de México, que estaría
articulando tanto el corredor del Istmo de Tehuantepec, como
el corredor Veracruz-Acapulco, también propuesto por
Zedillo, los cuales a su vez quedarían articulados
al corredor costero del Pacífico. Asimismo, el proyecto
contempla al Istmo de Tehuantepec como un circuito carretero
para establecer la comunicación entre Veracruz y Oaxaca,
así como entre Tabasco y Chiapas. Circuito concebido
como la base del desarrollo urbano maquilador, pero también
como vía de acceso a las materias primas regionales,
lo mismo que para la atracción y retención de
flujos de trabajadores migrantes nacionales y extranjeros
que atraviesan el territorio nacional.
De la misma manera, el PPP retoma otros programas
elaborados por otras secretarías de estado, o bien
por consultoras privadas, entre ellos está el Megaproyecto
de Ochoa y Asociados, de donde se retoma la propuesta del
ferrocarril transístmico, que articularía al
resto de la región a través de una serie de
ramales, fungiendo como centro de distribución de las
riquezas del sureste. Asimismo, la propuesta de desarrollar
la carretera interoceánica Coatzacoalcos-Salina Cruz
de altas especificaciones, la integración de cadenas
productivas en la región en torno a la industria petroquímica,
dada la extraordinaria infraestructura petrolera instalada
en la región. Pero el PPP insiste también en
la integración de cadenas productivas agroforestales,
por medio de el establecimiento de plantaciones forestales
como el eucalipto, creando infraestructura hidráulica
para el riego y generación de energía, la instauración
de parques industriales de maquila y complejos siderúrgicos
21.
Así, el corredor del Istmo de Tehuantepec
estaría integrado por una compleja red de infraestructuras,
que incluye carreteras, puertos marítimos, ferrocarriles,
aeropuertos, redes de tendidos eléctricos, gasoductos,
oleoductos y poliductos (que se extenderían hasta Centroamérica),
centros de distribución y almacenamiento de hidrocarburos,
hidrovías, acueductos, tendidos de fibra óptica,
etcétera. Pero sin duda, el más importante de
ellos sería el Gasoducto de Ciudad PEMEX a Panamá,
para abastecer de energéticos a los países centroamericanos,
enlazando los centros productores de Tabasco y Campeche con
los de Chiapas y Guatemala 22. El PPP incluye también
la iniciativa del Corredor Biológico Centroamericano
formulada por el Banco Mundial, definido como un programa
de conservación y coordinación del manejo de
Áreas Naturales Protegidas y áreas conservadas,
mediante un sistema de corredores que deberá garantizar
el tránsito de especies biológicas.
Finalmente, debemos advertir que aun cuando
el PPP no recoja algunos de los planes anteriormente formulados
en materia minera, aprovechamiento de la energía eólica,
así como las plantas procesadoras de desechos tóxicos
de la industria petroquímica, dejándolas incluso
en la lista de espera, algunos de ellos se encuentran en pleno
curso, mientras se advierte también la aparición
de nuevos programas. Ello se observa en la región como
un entramado complejo de programas de inversión, ejecución
de proyectos y cancelación de otros, lo cual termina
diseminando la figura real del problema en cuestión:
el papel estratégico de la región del Istmo
de Tehuantepec en el curso de la globalización y dentro
de este proceso, la subordinación de México
y Centroamérica a las necesidades de integración
de la economía norteamericana.
4. LOS AVANCES DEL MEGAPROYECTO
Cabe hacer un recuento de lo que se ha estado
privatizando en los últimos años para comprender
lo que ello significa para el Megaproyecto del Istmo de Tehuantepec.
Aunque, si bien se percibe una situación de estancamiento
económico en la región, que ha derivado en la
creencia de la cancelación del proyecto, en los hechos,
persiste el papel estratégico que ha sido otorgado
a las infraestructuras regionales, especialmente en el papel
que FOA Consultores que ha concedido al ferrocarril transístmico.
La privatización y la rehabilitación de las
distintas infraestructuras, ya sea como inversión privada
o pública, está creando condiciones adecuadas
para la futura irrupción del capital privado en la
región. Al mismo tiempo se observa el avance de diversos
proyectos como las plantaciones forestales de eucaliptos en
el sur de Veracruz, Tabasco y Sierra Mixe; el establecimiento
de una moderna planta de akilación (proceso para producir
gasolinas reformuladas) en la petroquímica de Salina
Cruz; etcétera. Proyectos que conforme van apareciendo
desnudan poco a poco el complejo esquema de desarrollo impuesto
por el estado a partir de las necesidades del capital transnacional.
4.1. En materia de infraestructura
carretera, puertos, aeropuertos y ferrocarriles
En 1996, cuando se anuncia la privatización
ferroviaria, surgió una percepción prácticamente
generalizada tendiente a impedir que el Ferrocarril del Sureste
quedara en manos de capital foráneo, frente al inminente
hecho de que también la línea transístmica
fuera privatizada 23. Ante ello, el gobierno federal se vio
en la necesidad de dividir la ruta en tres segmentos, dejando
fuera el tramo Salina Cruz-Medias Aguas para ser operado por
una paraestatal que, a su vez operaría los Puertos
de Coatzacoalcos y Salina Cruz.
Sin embargo, conforme se hizo patente el interés
de los capitales trasnacionales, por el desarrollo un corredor
de transporte marítimo y ferroviario a lo largo del
Golfo de México, crece también la importancia
de Coatzacoalcos como una ruta directa para la comunicación
con los puertos del Golfo como Mobile, Houston y Nueva Orleáns.
Quizá esta aya sido la razón por la cual se
haya desechado la propuesta de la empresa paraestatal operadora
integral del corredor de Tehuantepec, quedando así
exclusivamente conformada para el manejo ferroviario. Así
la empresa quedó formalmente conformada en mayo del
2000 como Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, S.A de C.V.
21 Andrés
Barreda, “Los peligros del Plan Puebla Panamá”,
en: Armando Bartra, coordinador, Mesoamérica. Los Ríos
Profundos. Alternativas Plebeyas al Plan Puebla Panamá; Instituto
“Maya”, A.C., El Atajo, Ediciones, Fomento Cultural
y Educativo, A.C., RMALC, Equipo Pueblo, A.C. CASIFOP, A.C. ANEC,
CCECAM y MRMSPE CEN-PRD; México, 2001; Pág.. 159-160.
22 Siendo presidente
electo el presidente Fox, expresó en una visita a Nicaragua,
que en el marco del PÁG.P se prevé construir oleoductos
de petróleo, líneas de energía eléctrica,
de telecomunicaciones y todo lo que facilite el comercio y desarrollo
desde México hasta Panamá. Allí expresó
también que en materia energética México podría
coadyuvar al abastecimiento de petróleo a los países
centroamericanos.
23 Inicialmente
el sistema ferroviario mexicano fue dividido en cinco líneas
para su privatización: el Ferrocarril del Pacífico
Norte, cuyas principales rutas son: Querétaro-Guadalajara-Manzanillo,
Banjamín Hill-Mexicalli, Irapuato-Cd. Juárez, Guadalajara-Nogales,
Tampico-Monterrey-Torreón y Saltillo-Piedras Negras; el Ferrocarril
del Noreste con 3960 kilómetros de largo en las rutas Querétaro-Nuevo
Laredo, Monterrey-Matamoros, Aguascalientes-Tampico, México-Veracruz
(vía Jalapa), México-Lázaro Cárdenas
y Acámbaro-Escobedo; el Ferrocarril del Sureste con una magnitud
de 2200 kilómetros, que incluyen las rutas de México-Veracruz,
Córdoba-Medias Aguas, Veracruz-Tierra Blanca, Coatzacoalcos-Salina
Cruz, Coatzacoalcos-Mérida, Apizaco-Puebla y Tehuacan-Esperanza,
las líneas cortas que suman 7900 kilómetros enlazando
con las tres concesiones precedentes, y la terminal de la Ciudad
de México que constituye un negocio independiente por sí
mismo, también con la función de enlazar con el centro
del país con tres grandes concesiones.
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