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1. EL PLAN INTEGRAL DEL ISTMO
DE TEHUANTEPEC: ¿UN PROYECTO POSTERGADO?
Comparación de los proyectos
Alfa-Omega de 1979 y el Megaproyecto Ochoa y Asociados de
1996.
1.1. Antecedentes
En la historia del desarrollo del Istmo de Tehuantepec
a lo largo del siglo XX se pueden ubicar tres momentos claves. En
primer lugar tenemos la propuesta Porfirista, que consistió
en el desarrollo de un corredor interoceánico para el transporte
de carga internacional entre el Pacífico y el Atlántico,
y para el transporte de los productos agrícolas producidos
en el sureste de México. Durante el periodo de 1878 a 1899
se realizaron múltiples estudios incluyendo un proyecto de
canal interoceánico, finalmente en 1907 se concluyeron las
obras del Ferrocarril del Istmo y las terminales marítimas
de Coatzacoalcos y Salina Cruz, complementado por el ferrocarril
Panamericano y la vía Veracruz-Istmo, el auge experimentado
en la región a partir de la ejecución de dichas obras
fue seguido de un periodo de crisis económica, política
y social en el que fueron prácticamente canceladas todas
las posibilidades de desarrollo en la región.
Un segundo momento de políticas destinadas al istmo inicia
a mediados de la década de los treinta, cuando el General
Lázaro Cárdenas incorpora a la región dentro
del Plan General de Desarrollo Nacional, el cual buscaba establecer
el equilibrio regional. Bajo este plan se llevaron a cabo obras
de rehabilitación en infraestructuras de transporte, y se
construye el oleoducto interoceánico con lo cual la región
se convierte en el eje para el abasto de energéticos de la
costa del Pacífico Mexicano. Proyectándose por primera
vez un uso nacionalista a la región del istmo.
A partir del sexenio cardenista, el gobierno
mexicano se preocupó por mantener una visión
global sobre el desarrollo del país, pero particularmente
del sureste de México. De ahí que el modelo
de planeación regional basado en el desarrollo por
cuencas hidrológicas, respondiera a dicha necesidad,
quedando así los proyectos de infraestructura hidráulica
como el eje en torno al cual giraría el desarrollo
industrial. En ese sentido, en el sexenio de Ávila
Camacho, considerando el enorme potencial hidroeléctrico
de la región sureste, especialmente de la cuenca Grijalva-Usumacianta,
se le otorgó al Istmo de Tehuantepec un papel estratégico
para el desarrollo industrial del país, dada su dada
su posición estratégica respecto a las fuentes
de energía —agua y petróleo— así
como de las materias primas ubicadas en el sureste.
La crisis en el mercado internacional suscitada
por la Segunda Guerra Mundial condujo al país a buscar
sustituir una amplia gama de importaciones. Ello favoreció
en gran medida a la promoción de la industrialización,
la cual se apoyó en el desarrollo de infraestructura
carretera, de la industria petrolera y de la ejecución
de obras de riego que fueron implementadas en diversas regiones
del país incluyendo al istmo. Y si bien, al finalizar
la guerra los norteamericanos vuelven a insistir en su interés
por construir canales interoceánicos a través
del Istmo de Tehuantepec y Nicaragua, como rutas alternativas
al Canal de Panamá, no fue sino hasta principios de
los años setenta en que son buscadas nuevas opciones
ante la saturación inminente del canal de Panamá,
que ve rebasada su capacidad de tránsito (30 000 ton.)
con la aparición de buques de 500 a 900 mil toneladas.
Frente a ello en 1964, López Mateos hace prevalecer
la seguridad nacional, al declarar que en caso de construirse
un canal en la zona, todos los aspectos relacionados con el
mismo (financiamiento, control, operación, mantenimiento
y defensa) deberían quedar exclusivamente al cuidado
del gobierno de México. Más adelante, el presidente
Díaz Ordáz crea una comisión intersecretarial
para definir un proyecto de transporte de carga por contenedores,
para el establecimiento de un puente comercial entre Europa,
Asia y África, a través del istmo, retomando
la precaución manifestada por López Mateos.
Durante los años sesenta y setenta,
se adoptó la política de impulsar el desarrollo
de las regiones atrasadas, mediante la creación de
centros industriales en las ciudades del litoral y de la frontera
norte. Particularmente en el istmo, los programas de desarrollo
se centraron en la conformación de polos industriales
en el área Coatzacoalcos y Salina Cruz, los cuales
giraron en torno de la industria petrolera, consolidándose
la región como el principal corredor petrolero del
país, en el que se lograron concentrar actividades
de extracción, distribución, refinación
e industria petroquímica.
Hacia 1972 el presidente Echeverría
creó la Comisión Coordinadora para el Desarrollo
Integral del Istmo de Tehuantepec (CIT), cuyo fin era definir
una estrategia para el desarrollo integral de la región,
realizando para ello un diagnóstico económico
y social. La comisión estaba integrada por representantes
de las secretarías de Patrimonio Nacional, Industria
y Comercio, Agricultura y Ganadería, Obras Públicas,
Educación Pública, Reforma Agraria y de la Presidencia,
Comisión Federal de Electricidad, Ferrocarriles Nacionales
de México, Comisión Nacional Coordinadora de
Puertos, entre otros organismos. En 1974 la comisión
estuvo encargada del estudio de factibilidad del Servicio
Multimodal, al año siguiente, la comisión fue
disuelta por el gobierno federal. En 1976 fue presentado el
Programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec,
que incluía los trabajos hechos por la comisión.
Estos trabajos pusieron especial interés en la ampliación
de la infraestructura petrolera de la zona, con el fin de
aprovechar las recién descubiertas reservas petroleras
de Campeche, Tabasco y Chiapas. Mediante ello, se pretendía
sentar las bases para el desarrollo industrial del istmo,
reafirmando su papel como abastecedor de energéticos
del mercado nacional en la costa del Pacífico. De este
proyecto se derivan la construcción de la refinería
de Salina Cruz, iniciada en 1974 y el establecimiento de 44
industrias, principalmente de la petroquímica y de
la industria química, de las cuales 26 fueron instaladas
en ese sexenio, además de la planta petroquímica
La Cangrejera, Ver.
A partir del diagnóstico realizado
por la CIT se elaboraron los estudios de factibilidad técnica
de las posibilidades de desarrollo detectadas. Como parte
de estos trabajos, ICATEC, S.A., elaboró un estudio
para la Identificación de Posibilidades de Desarrollo
del Istmo de Tehuantepec, que fue publicado entre 1974 y 1975,
y estaba constituido por cinco Planes Maestros, los cuales
se integraron totalmente al Plan de Desarrollo Integral del
Istmo de Tehuantepec.
Paralelamente a los trabajos de la CIT, el
Banco Mundial presentó en 1974 un estudio sobre la
región, en el cual propone diversas estrategias para
la integración del sureste de México al resto
del país, señalando el problema de la centralización
industrial, el cual debía abatirse mediante el desarrollo
agrícola e industrial de la región. En ese sentido
propuso también la construcción de un canal
intra costero entre Campeche y Tampico, que uniría
los ríos Grijalva, Tonalá, Coatzacoalcos, Papaloapan
y Pánuco principalmente. Mientras que en relación
a la CIT propuso que ésta fuera ejecutiva, con patrimonio
propio y que debía abarcar Campeche incluyendo el área
de Cantarell 1.
En el sexenio del Presidente López
Portillo fue presentado el proyecto Alfa-Omega, basado en
las propuestas y estudios realizados por la Comisión
Coordinadora. Incluía el proyecto del puerto de altura
Laguna del Ostión y el Plan Maestro para el Desarrollo
Urbano Industrial de Coatzacoalcos elaborados por ICA y el
Estudio de Factibilidad de Puente Terrestre del Istmo de Tehuantepec,
que estuvo a cargo de la Consultoría Ochoa y Asociados.
En 1979 el gobierno mexicano implementa el programa Puertos
Industriales, para impulsar el desarrollo de centros industriales
en puntos importantes de las costas del país, fueron
seleccionadas cuatro zonas prioritarias, dos de ellas localizadas
en el Istmo: Laguna del Ostión y Salina Cruz. Para
impulsar el Alfa-Omega, el gobierno creó en 1981 el
Servicio Multimodal Transístmico. La ejecución
de estos proyectos fue detenida a causa de la crisis económica
de 1980 haciéndose un último intento por reactivarlo
en 1985 , cuando se propuso la construcción de un canal
interoceánico en el istmo, basándose en la propuesta
de José Noriega formulada en 1964, ante este nuevo
intento del gobierno por reactivar el desarrollo del corredor
ístmico, la naviera mexicana Transportación
Marítima Mexicana (TMM) recomendó que en tanto
el proyecto del Istmo de Tehuantepec no estuviera acreditado
en las navieras mundiales, era necesario trabajar en su promoción,
y a la par se implementaría un programa regional de
desarrollo industrial.
Durante este periodo de crisis económica,
los proyectos en infraestructura petrolera fueron los que
mejor prosperaron, hacia 1985 2 se construye, con financiamiento
de capital japonés, un gigantesco oleoducto entre Nueva
Teapa (Minatitlán) y el puerto de Salina Cruz, el cual
tenía un diámetro de 48 pulgadas, 267 Km de
longitud y una capacidad aproximada de 500 mil barriles diarios
de crudo. Se llevaron a cabo obras de ampliación de
la refinería, el acondicionamiento de domos salinos
para almacenar 10 millones de barriles de crudo, grandes tanques
de almacenamiento para petróleo (para cinco millones
de barriles) y gas licuado, así como terminales marítimas
petroleras en el puerto de Salina Cruz.
En el marco del proceso actual de privatización
de infraestructuras y desincorporación de los distintos
organismos y empresas gubernamentales, surgen distintas propuestas
para el uso del Istmo de Tehuantepec. Si bien, a principios
de los noventa el istmo sólo llegó a figurar
dentro de los programas gubernamentales como una de las tantas
regiones marginadas del país en las que había
que adoptar estrategias para superar los efectos de la crisis
económica, ninguna de ellas llegó a ser una
alternativa de desarrollo real que permitiera vencer las desigualdades
internas y crear mejores condiciones para integrar al istmo
en el proyecto nacional. Frente al proceso de globalización,
la consolidación del NAFTA, el crecimiento de la Cuenca
del Pacífico, es decir, bajo una serie de condiciones
que renuevan la concepción geopolítica de la
región, el despacho de consultores Felipe Ochoa y Asociados
presenta en marzo de 1996 un nuevo plan titulado: Consultoría
Maestra Para el Programa de Desarrollo Integral del Istmo
de Tehuantepec, y en julio de ese mismo año la versión
completa del plan, titulado: Integración de Proyectos
de Impulso al Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, conocido
también como Megaproyecto Ochoa y Asociados. Esta nueva
propuesta contrasta profundamente con las políticas
de desarrollo promovidas durante los años sesenta,
setenta y todavía ochenta. Señalando la necesidad
de aprovechar las cualidades geográficas de la región
para el desarrollo de un sistema multimodal y el aprovechamiento
de los recursos naturales de la región (petróleo,
minerales y agua).
Conforme a ello, es necesario
hacer una comparación de los proyectos Alfa-Omega y
el Megaproyecto Ochoa y Asociados, ya que ambos constituyen
propuestas integrales concretas para el desarrollo de la región.
Ello en función al contexto geoeconómico y político,
tanto nacionales como internacionales, en que aparece cada
una; en cuanto a sus propios objetivos y fundamentación,
sus alcances y sus límites, sus áreas de influencia,
su propuesta técnica en materia de transporte, industria,
agricultura, ganadería, pesca, etcétera; la
forma en que operaría, los actores involucrados y su
nivel de competitividad frente a otros corredores y puentes
terrestres alternativos.
1
Entrevista sostenida con Pablo de la Cruz, vocal secretario de la
Comisión Coordinadora para el Desarrollo Integral del Istmo
de Tehuantepec.
2 Como parte del
Plan Nacional Hidráulico de 1985, se proponen diversas vías
de navegación fluvial en México. La empresa SERTEC,
asociada a FOA Colsultores, participó en la evaluación
del canal interoceánico del Istmo. FOA Consultores, Consultoría
Maestra para el Programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec,
marzo de 1996.
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