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PLAN PUEBLA-PANAMÁ
1. INTRODUCCIÓN
1.1 La Región Mesoamericana de Puebla a Panamá
cuenta con una enorme riqueza humana, fruto de su diversidad étnica
y cultural, con la concentración en su territorio de una
biodiversidad admirable, y una localización privilegiada
por su condición de istmo hemisférico. Estos formidables
acervos constituyen las bases para poder enfrentar con éxito
los desafíos del presente y construir un futuro próspero,
armónico con la naturaleza, en el que cada vez haya menos
pobres.
1.2 El objetivo del Plan Puebla-Panamá es
potenciar la riqueza humana y ecológica de la Región
Mesoamericana, dentro de un marco de desarrollo sustentable que
respete la diversidad cultural y étnica. Por ello, se plantea
una estrategia integral para la región que ampara un conjunto
de iniciativas y proyectos mesoamericanos.
1.3 Esta estrategia no solo apuntala los esfuerzos
de integración de Centroamérica, sino que los fortalece
al incluir al Sur-Sureste de México dentro del concepto de
Región Mesoamericana. Es una visión renovada de la
integración mediante la ampliación de su ámbito
geográfico a una región que comparte características
y desafíos en el terreno de su desarrollo humano sustentable.
Esta estrategia reconoce también los logros alcanzados por
la Región en materia de cooperación y vinculación,
por ello, se inscribe en el marco del Mecanismo de Diálogo
y Concertación de Tuxtla Gutiérrez.
1.4 El aprovechamiento de las oportunidades de desarrollo
latentes se potencia mediante la visión conceptual mesoamericana,
en torno a la forma en que se abordan los desafíos. Este
esfuerzo complementa las acciones de los países llevadas
a cabo en lo individual, por subgrupos de países o por unidades
políticas menores dentro de los propios estados-nación.
1.5 La aceleración del cambio tecnológico
y la creciente liberalización comercial en el hemisferio
interconectan, de manera cada vez más estrecha, poblaciones
y mercados. La Región Mesoamericana está estratégicamente
ubicada para aprovechar estos fenómenos para generar empleo,
elevar la productividad, impulsar el crecimiento económico
y aprovechar su biodiversidad de forma sustentable.
1.6 A pesar de los fuertes lazos históricos
y culturales, y de los esfuerzos realizados, los niveles de intercambio
intraregional son relativamente bajos y la cooperación en
materia social y ambiental, aunque creciente, también se
ha mantenido por debajo de su potencial. Más aún,
la interconexión de Mesoamérica con el mundo externo
también se realiza en condiciones subóptimas, debido
a que no se aprovecha la vecindad con otras regiones para fortalecer,
entre otros aspectos, su posición competitiva, la participación
de empresas pequeñas y medianas, el desarrollo humano y el
potencial del uso sustentable de sus recursos naturales.
1.7 Para lograr una inserción externa más
efectiva, Mesoamérica necesita mejorar su competitividad.
Esta competitividad debe ser entendida como el mejoramiento sustancial
de las condiciones de su población, especialmente en educación
y salud, el manejo racional de sus recursos naturales, la inversión
eficiente en infraestructura de transportes y comunicaciones, la
adopción de una estrategia para la incorporación de
empresas pequeñas y medianas al esfuerzo exportador y, en
general, el mejoramiento del entorno económico y regulativo.
1.8 A pesar de la proximidad geográfica,
el mercado interior mesoamericano no es aprovechado a cabalidad,
debido a las debilidades de su interconexión física
y las divergencias regulativas. El desafío por ello, es lograr,
mediante inversiones eficientes y reformas institucionales prioritarias,
una creciente integración regional que genere empleo, diminuya
costos de transacción y, por ende, logre el desarrollo humano.
1.9 El mercado interno mesoamericano es crucial
para la competitividad regional. Este mercado puede proveer la demanda
suficiente para que las empresas generen sus economías de
escala y el conocimiento para exportar a terceros mercados. La biodiversidad
compartida, los flujos poblacionales y los problemas sociales comunes
también demandan una perspectiva mesoamericana en el planteamiento
de las soluciones a los desafíos que la región enfrenta.
1.10 Se pueden diferenciar tres dimensiones interrelacionadas
de la realidad mesoamericana: i) el crecimiento económico
y la distribución de sus frutos; ii) el manejo sustentable
de los recursos naturales; y, iii) el desarrollo social y humano.
Cada una de las tres dimensiones tiene una justificación
por sí misma, pero también están interrelacionadas.
De hecho, el círculo virtuoso del desarrollo regional depende
de un abordaje simultáneo de las tres dimensiones, de manera
que el avance de una dimensión conlleve el progreso de las
otras. En el caso contrario, el rezago en cualquiera de las áreas
detendría el avance en las demás.
1.11 En definitiva, el cabal aprovechamiento del
potencial humano depende del crecimiento económico y de una
distribución adecuada de sus frutos, lo cual requiere una
mayor competitividad de la región. Pero este crecimiento
depende, a su vez, del desarrollo humano alcanzado, y deberá
ser ecológicamente sustentable para ser perdurable en el
tiempo. Crecimiento sin desarrollo humano traiciona sus fines y
el crecimiento no sustentable no puede, en consecuencia, ser duradero.
Por ello, sin crecimiento económico, el desarrollo humano
que se puede alcanzar es muy limitado y, sin crecimiento, resulta
difícil proteger la biodiversidad.
1.12 La estrategia del Plan Puebla-Panamá
parte del reconocimiento de las múltiples interrelaciones
que definen a la región mesoamericana. Mediante un enfoque
articulado, estas interconexiones pueden potenciar un cambio estructural
que retome los desafíos del pasado y del presente y los proyecte
hacia un futuro compartido por los pueblos de la región.
A su vez, la estrategia se compone de un conjunto de iniciativas
y sus proyectos correspondientes que dan contenido a las tres dimensiones
del desarrollo regional. Estas iniciativas mesoamericanas tienen
un propósito doble: por un lado, promover la integración
y, por el otro, fomentar el diálogo de autoridades y sociedad
civil que consolide la visión compartida del desarrollo social
y económico.
1.13 Las iniciativas que se identifican para impulsar
el desarrollo sustentable –tanto en términos sociales
como económicos y de medio ambiente- vienen a complementar
los esfuerzos tradicionales que en materia de cooperación
y colaboración se han venido llevando a cabo entre México
y Centro América en el marco del Acuerdo de Tuxtla desde
1991. Así, en un sentido, los proyectos del Plan Puebla-Panamá
que aquí se identifican para promover el desarrollo de la
región Mesoamericana vienen a abrir una nueva etapa en el
diálogo y trabajo conjunto para superar las condiciones de
pobreza y elevar el bienestar socioeconómico de las poblaciones
de Mesoamérica.
1.14 Entre los criterios o consideraciones empleados
para la identificación de los proyectos destacan los siguientes:
Ø promueven la integración y el
desarrollo económico y social de los pueblos;
Ø toman en consideración la conservación
y el uso sustentable de los recursos naturales;
Ø disminuyen la vulnerabilidad ante los
desastres naturales;
Ø reconocen y respetan plenamente la diversidad
étnica y cultural;
Ø incluyen la participación del
sector privado;
Ø abarcan a toda la región mesoamericana;
Ø promueven la participación social
en el diseño y ejecución de los proyectos.
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