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Objetivo (1):Elevar el nivel de desarrollo humano y social de la población.

1.1 Mejorar la cobertura, calidad y acceso a los servicios de educación (formal, para adultos y capacitación para el trabajo) de la región y reducir los índices de deserción educativa y mejorar los de absorción en todos los niveles educativos.

1.2 Mejorar las condiciones de sanidad y la calidad y acceso a los servicios de salud de la región

1.3 Establecer programas que permitan reducir el rezago de la región en vivienda y mejorar la ya existente.

1.4 Fortalecer las tradiciones culturales de la región y el respeto de los derechos de los pueblos indígenas.

 

La marginación y la pobreza se ha convertido en un problema hereditario. Los hijos de pobres y marginados heredan las condiciones de sus padres. Es por ello que el Plan plantea la necesidad de implantar programas especiales que permitan romper con la transmisión generacional de la pobreza, creando nuevas oportunidades para los niños y jóvenes de hogares que viven en la marginación.

(1.1) Mejorar la cobertura, calidad y acceso a los servicios de educación (formal, para adultos y capacitación para el trabajo) de la región y reducir los índices de deserción educativa y mejorar los de absorción en todos los niveles educativos.

La educación se considera instrumento fundamental para el desarrollo humano individual y social. La región Sur Sureste llegará tan lejos como llegue su educación. Dado que los problemas y el rezago educativo que presenta la región son aún más graves que los de otras áreas del país, se requiere un programa articulado que permita atacarlos de manera especial. El índice de analfabetismo del Sur Sureste es diez puntos porcentuales mayor que el promedio del resto de México. Su índice de escolaridad media es de sólo 6.7 años, mientras que la del resto del país es de 8.1 años.

La fuerte dispersión de la población en comunidades pequeñas que prevalece en el Sur Sureste dificulta el acceso de ésta a los servicios educativos. La desnutrición infantil pone en desventaja a una parte importante de los educandos. Los elevados índices de marginación obligan con frecuencia a los niños y jóvenes a abandonar sus estudios, incrementando el rezago educativo. La insuficiente capacitación de la fuerza de trabajo desestimula la llegada de inversiones productivas.

El Plan propone así diversas acciones concurrentes y articuladas para el más rápido desarrollo educativo de la región. De manera directa, propone que el gasto público en educación de las entidades del Sur Sureste se aproxime o incluso sea mayor al promedio nacional (de 17.5 por ciento del gasto público total) para generar una mejor y mayor oferta de servicios educativos en las regiones con mayor rezago. Como acciones inmediatas plantea, entre otras: establecer programas compensatorios para la población que se encuentra con mayor desventaja social, primordialmente en materia de educación básica; Impulsar la educación continua a través del establecimiento de programas regionales de capacitación que vinculen a la fuerza laboral con los sectores productivos; armonizar la misión y la estructura de la educación media superior con las orientaciones productivas y necesidades sociales de la región; aumentar significativamente el número de becas destinadas a los grupos marginados, por ejemplo, para los indígenas que viven en zonas apartadas; establecer programas de educación intercultural bilingüe, principalmente en las comunidades más apartadas; establecer la revalidación de estudios en México para los niños migrantes de los países centroamericanos; fortalecer y consolidar las universidades e institutos tecnológicos establecidos en los últimos años en el Sur Sureste y que están siendo detonadores del desarrollo regional.

1.2) Mejorar las condiciones de sanidad y la calidad y acceso a los servicios de salud de la región.

También en materia de servicios de salud la región Sur Sureste requiere de esfuerzos especiales. Las condiciones de sanidad en ella muestran un rezago considerable. En 1995 el 41% de las viviendas de la región no contaba con servicios de drenaje (mientras que en el resto del país el porcentaje correspondiente ere del 20%) y el 29% no contaba con agua entubada (frente a un 9% en el resto del país). Adicionalmente, según el Censo de 1990, el 30% de las viviendas del Sur Sureste tenía todavía piso de tierra, mientras que en el resto de México éstas representaban sólo el 13% del total. También según dicho Censo, en ese año el 44% de los hogares de la región empleaban leña como energético, cuando el porcentaje correspondiente en el resto del país alcanzaba sólo un 12%. El Plan se propone un esfuerzo especial para reducir el rezago sanitario que reflejan las cifras anteriores.

Adicionalmente, en materia de salud se propone elevar considerablemente la oferta regional de los servicios hospitalarios a la población abierta, y homologarlo con el indicador promedio que se presenta para la población atendida por los servicios de seguridad social. Para ello, en la región se deberá: Mejorar la cobertura de los servicios de salud de primero y segundo nivel de atención; fortalecer, optimizar y ampliar la infraestructura de servicios de salud ambulatorios, urgencias y hospitalización, así como la red de auxiliares de diagnóstico y tratamiento especializado; reforzar, automatizar y mejorar progresivamente la funcionalidad de los sistemas logísticos de abastecimiento de insumos para la salud, los esquemas de conservación y mantenimiento, así como la reposición del equipo médico; modernizar los procesos técnicos y administrativos mediante la incorporación de tecnología apropiada en jurisdicciones sanitarias, hospitales y centros de salud.

(1.3) Establecer programas que permitan reducir el rezago de la región en vivienda y mejorar la ya existente.

Sin una habitación digna resulta difícil pensar en un desarrollo humano pleno. A la deficiente dotación de servicios de sanidad asociada con las viviendas de la región Sur Sureste señalada arriba, se agrega un importante déficit de vivienda y un rezago en la calidad y tamaño de ésta. Así, en tanto que en 1990 un 18% de las viviendas de la región tenía un solo cuarto, en el resto del país el porcentaje correspondiente era de solo el 8% del total de las viviendas. La desigualdad regional se repite en las viviendas de dos cuartos. Así, aunque las cifras de habitantes por vivienda en el Sur Sureste y el resto de México son apenas ligeramente mayor en la primera, en las de habitantes por cuarto la desigualdad es notable.

Por lo anterior, el Plan incluye un paquete de medidas orientadas a mejorar las condiciones de la vivienda de los habitantes de la región Sur Sureste. Entre ellas: Propiciar la articulación institucional de los organismos nacionales de vivienda con los locales de las entidades que conforman la región; dinamizar los programas de autoconstrucción de la región; fortalecer financieramente los organismos de vivienda con el propósito de generar créditos y subsidios para adquirir vivienda o mejorar aquellas que lo requieran; fomentar esquemas de ahorro para el financiamiento de la vivienda; impulsar la desgravación y desregulación habitacional para mantener un promedio de costos indirectos del cuatro por ciento del valor de la vivienda y disminuir los tiempos y requisitos en el otorgamiento de licencias y permisos de construcción; promover una estrategia de suelo habitacional para el ordenamiento territorial equilibrado y sustentable, que contribuya a la prevención y mitigación de desastres naturales, a partir de la reubicación de asentamientos irregulares ubicados en zonas de alto riesgo; en los centros urbanos, impulsar programas de redensificación de baldíos; promover la regularización jurídica de los inmuebles; ampliar los programas de rehabilitación y construcción de vivienda, tanto rural como urbana, aumentando la cobertura; consolidar el ordenamiento territorial como marco para el desarrollo sustentable de los asentamientos humanos; y consolidar el proceso de planeación, seguimiento, evaluación y retroalimentación del desarrollo urbano sustentable.

(1.4) Fortalecer las tradiciones culturales de la región y el respeto de los derechos de los pueblos indígenas.

En la región Sur-Sureste habita el 74% de la población indígena del país, que representa el 16% de su población total. El grado de marginación de los indígenas supera incluso el promedio descrito para el Sur-Sureste. A pesar de su marginación económica, social y política, y de la discriminación que han sufrido, los pueblos indígenas han sabido mantener vivas sus usos y costumbres y sus lenguas. Sin duda los pueblos indígenas representan una gran fuente de riqueza cultural y merecen el respeto de sus derechos y tradiciones.

Por ello, independientemente de que en el Plan se propicia la participación activa de los pueblos indígenas, en la definición de los programas y proyectos para fortalecer su cultura, derechos e interés económico, se incluirán aquellas propuestas que convengan con la COCOPA.

 

 


Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México