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3.9 PROPUESTAS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL Y
PRODUCTIVA PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA VIDA COMUNITARIA
Jaime Marcial Ramírez
Profesor Investigador
Instituto Tecnológico de Oaxaca
Resumen
Los planteamientos vertidos tienen como propósito retomar
las experiencias de las diferentes corrientes teóricas organizativas
en el desarrollo comunitario en el estado de Oaxaca en una propuesta
de organización social para su fortalecimiento. La organización
social existente en las comunidades rurales de las zonas marginadas
se encuentra acometida por una avalancha de comercialismo proveniente
del exterior. Frente a una dinámica como esta se encuentran
en un proceso de lenta agonía en medio del empobrecimiento
creciente de sus pobladores y un deterioro de sus recursos. Una
posible aplicación de sus esfuerzos en forma organizada en
un ambiente favorable de apoyo, permitirá cumplir en varias
etapas, un avance en la recuperación de sus valores básicos
de sustento y producción de bienes.
En esta reunión es oportuno plantear la creación
en cada comunidad de organizaciones de beneficio social y de productores
aprovechando las experiencias locales. Las organizaciones, en un
proceso gradual de autonomía y participación, ejerzan
representación con sus contrapartes de las empresas concesionarias
del megaproyecto. Con ellos se elaboren compromisos de desarrollo
social del que se puedan obtener los recursos para programas productivos
de producción y asistencia social a cuenta de a carga impositiva.
Marco conceptual
Existen varias corrientes de trabajo comunitario en las zonas rurales
que están encaminados tanto al fortalecimiento de sus valores
culturales como a la explotación de sus recursos para fines
productivos que orientan la propuesta. La teoría surgida
de la lucha de productores rurales nutrida de experiencias exitosas
incluyen principios de autonomía, gestión participativa,
y apropiación del proceso productivo como pretensiones que
orientan los esfuerzos para mejorar las condiciones socioeconómicas
prevalecientes. El complejo “orden social” manejado
puede tener condiciones favorables si los recursos de organización
así como capital para la producción se enmarcan en
el fortalecimiento de las organizaciones sociales y su impulso para
la cohesión y fortalecimiento comunitario en la perspectiva
de una evolución avanzada de bienestar.
Las reflexiones surgen al analizar los elementos
que están presentes en las propuestas de desarrollo económico,
en particular con atención a las formas que toma en su aplicación
a la economía campesina el desarrollo rural. Concretamente
se habla de los esfuerzos en el proceso de construcción de
una educación racional capitalista a través de las
organizaciones de productores rurales. El enfoque estructural reformista
considera cuatro componentes fundamentales del desarrollo rural:
gasto e inversión pública, políticas gubernamentales,
tecnologías apropiadas e instituciones efectivas. Entre estas
instituciones se incluyen las empresas rurales creadas con fines
de producción y comercialización, que en el trasfondo
buscan una mayor adecuación de las organizaciones comunitarias
a los requerimientos y necesidades del capital
La propuesta de creación de sociedades de
producción rural y sus similares como “intermediarias
en el desarrollo rural” requiere que deben estar rodeadas
de inversión pública en infraestructura social y física,
ambiente de políticas de apoyo, tecnología adecuada
e instituciones públicas de enlace. En esta propuesta se
halla la preocupación contenida tanto en las políticas
del banco mundial así como en los esfuerzos de alternativas
de integración del proceso productivo, apropiación
del proceso productivo, participación democrática
y autonomía como elementos que contribuyen a un pretendido
desarrollo rural. Se trata de la introducción de conductas
democráticas y mentalidad de acumulación capitalista
a los habitantes de las áreas rurales, cuyos hábitos
sociales y economía tienen predominancia campesina. Las estructuras
de conducta social son verticales, patriarcales y autoritarias,
con discriminación de la mujer y sostienen una economía
de sobrevivencia. El esfuerzo que se les somete para ejecutar en
el corto plazo es doble. Las distintas corrientes son coincidentes
en que deben adquirir ambas conductas para entrar al desarrollo
económico. La participación plural o la toma de decisión
en un marco democrático y la autonomía, consideran,
son la solución para cambiar sus hábitos culturales
y romper las relaciones de dependencia con un estado del tercer
mundo opresivo y omnipresente. La función del Estado en los
países no desarrollados tiene un comportamiento menos participativo
que un país desarrollado. En la suposición que la
apertura a los capitales globales deben encontrar el mismo marco
que el de los países de origen para tener las mismas oportunidades
de irrumpir en la explotación de los recursos naturales y
humanos. Por otro lado existe el fenómeno ideológico
implícito en el crecimiento urbano-industrial absorbe la
mayor inversión en obra social que el desarrollo rural. Toda
la propuesta actual está encaminada a justificar la inversión
en vivienda, servicios y empleo en la zona urbana. La misma inversión
se podría realizar en la zona rural con las propuestas de
desarrollo pero cambiando el eje geográfico a las comunidades
rurales con la misma gente que la habita. Invertir el concepto de
desarrollo actual implica dedicar todo el esfuerzo a la zona rural.
Los productos provenientes de las comunidades rurales
buscan un espacio entre múltiples productos similares de
consumo en una sociedad sofisticada. Lograr un espacio para esos
productos depende de factores de mercado y de capitales al tiempo
que se integren a la producción vertical y horizontalmente.
En este contexto las organizaciones de productores rurales se ven
sometidos al reto de alcanzar una organización productiva
y una organización social acorde a las metas que plantee
el mercado y las demandas sociales. Es poner a prueba su capacidad
social, cultural y económica para alcanzar esas metas, suponiendo
que han adquirido la capacidad de cambiar unas por otras. La organización
de la producción puede requerir de ellos pero no para que
participen en todo el proceso. Las fuerzas del mercado gobiernan
el proceso y en ellas los productores rurales se encuentran solos
ya que los apoyos gubernamentales son asignados bajo condicionamientos
políticos que no son armónicos con ellas.
La escuela estructural-reformista está dentro
de la línea de los desarrollistas. La confianza de que es
inevitable alcanzar el desarrollo implica que los pobres en un ambiente
adecuado podrán hacerse empresarios capitalistas en mayor
o menor medida. Sin embargo la lección de la humanidad es
que existe una cierta cantidad de la población mundial que
no puede, no quiere y se le están acabando los recursos para
acceder al mundo empresarial. Los ecologistas pronostican que los
recursos para los países no desarrollados no alcanzarán
en caso que todos quieran una tajada del pastel de manera igualitaria,
afirman que los recursos no son suficientes para todos. Sin tomar
esta postura desde el punto de vista económico no ha sido
posible incorporarlos a todos los seres humanos a ese estadio de
desarrollo.
Por otro lado están los científicos
sociales que aseguran que no hay una desarrollo unilineal de las
sociedades humanas y que las formas campesinas son una prueba de
ello. Las formas de las sociedades campesinas establecen estrategias
de supervivencia que aplican con éxito para continuar en
actividad. Otros afirman que las formas del campesino artesano son
sólo una etapa en el desarrollo económico capitalista
y no hay duda que en la industria rural se han creado empresarios
que se incorporan con denuedo encuadrándose en la integración
vertical y la expansión horizontal del capital. Pero las
regiones completas y la mayoría del resto de los productores
son víctimas de la pobreza y la postración.
Hay un número de componentes esenciales de
estrategias de desarrollo que se enfocan a la asistencia de la mayoría
de la población rural. Ciertas situaciones pueden requerir
cambios básicos y aun radicales en la propiedad de los activos
de la producción y en la distribución de poder económico
y político.
Algunas personas que han invocado cambios estructurales
radicales consideran que cualquier acción menor que se aplique
puede ser sólo un paliativo y está condenada a fallar.
La propuesta contenida en el marco teórico está nutrida
de la convicción que la mejora real, económica e institucional,
es posible en los países en desarrollo. Tales mejoras pueden
contribuir a una mayor productividad y una mayor calidad de vida
para la población rural y puede con el tiempo mejorar su
habilidad para influir en su futuro.
Conclusiones
El planteamiento de la creación de organizaciones rurales
como intermediarias en el desarrollo comunitario permite avizorar
dos enfoques no divergentes con atención al fortalecimiento
de la vida comunitaria. El primero considera a organizaciones autogestivas
que permitan construir o mejorar la infraestructura física
y social que requieren las comunidades y la segunda que permita
la creación de organizaciones encaminadas a la organización
tanto para la producción alimentos básicos y servicios
de salud como las de carácter productivo para atender el
mercado. Las fuentes de financiamiento, para la realización
de proyectos de las organizaciones, permitirán a través
de fideicomisos creados con participación de las empresas
capitalistas concesionarias de los proyectos que llegan a la región.
El proceso de aprendizaje en una participación directa entre
actores de dos maneras diferentes de ver el desarrollo requiere
que el estado constituya mayormente como un testigo de apoyo para
el cumplimiento de tareas de interés para cada uno de ellos.
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