|
5.4 PROPUESTA PARA REALIZAR INVESTIGACIÓN
SOBRE LA SITUACIÓN DE LA ACTIVIDAD TEXTIL ARTESANAL DEL ISTMO
DE TEHUANTEPEC.
Griselle J. Velasco Rodríguez*
Desde épocas remotas, el hombre se preocupó por el
contar primeramente con un traje para proteger su cuerpo de las
inclemencias del clima, y tiempo mas tarde, agregó a éste,
elementos ornamentales cuya simbología daba cuenta de su
pertenencia a un determinado grupo o familia, así como, del
status y condición social a la que el usuario de la vestimenta
pertenecía. Es decir, los maravillosos bordados de colores
sobre algodón, las telas estampadas y teñidas con
colorantes como el añil o la cochinilla fueron técnicas
elaboradas para la fabricación del vestido de las clases
privilegiadas de los reinos prehispánicos.
De esta forma, las técnicas de teñido
y tejido estaban destinadas a la elaboración de trajes
para la nobleza que comprendía a: los dioses (en forma de
ídolos), gobernantes, sacerdotes, guerreros y a sus familiares.
Y eran las mujeres pertenecientes a éstas clases sociales
quienes elaboraban éste tipo de prendas. Pues la gente de
clase baja únicamente podían vestir burdos vestidos
de fibras como el henequén, el ixtle, la lechuguilla, el
chichicaxtle, la pita y otros. Y al parecer los esclavos andaban
desnudos.
Cuando los españoles llegaron, se dieron cuenta
de la belleza de las prendas mesoamericanas y de la riqueza que
constituían el algodón y los colorantes como la grana
y el añil que se cultivaban en de manera especial debido
al clima en el estado de Oaxaca y comercializaban ampliamente en
el Istmo de Tehuantepec, territorio al que llegaban mercaderes de
varios lugares de Mesoamérica y de Centro América,
así como de la importancia que tenían entre los lugareños.
Después de la conquista, la grana y el añil
formarían parte importante de los tributos a la Corona Española
y constituyeron una fuente de riqueza y esclavitud desde la colonia
hasta el año de 1850 cuando aparecen los colorantes sintéticos
que se dieron a conocer comercialmente en forma de anilinas. El
uso de estos colorantes fue, un fuerte descalabro la industria textil
oaxaqueña, que se refugió en la producción
casera de tejidos de algodón y seda. Sin embargo, al correr
del tiempo, la introducción de telas elaboradas con fibras
químicas provenientes del extranjero también vendría
a arruinar esta industria.
A pesar de esto, Oaxaca, siguió produciendo
grana para el comercio internacional hasta el año de 1870,
y de manera especial en Ocotlán hasta 1910, decayendo a pequeños
cultivos para la producción prendas tradicionales hasta nuestros
días. Lo mismo ocurrió con el añil que siguió
empleándose en todos los hogares del Istmo como blanqueador
óptico para dar un azulado a la ropa blanca. Actualmente,
como una búsqueda al regreso de las tecnologías tradicionales
para la restauración del medio ambiente, y ante la amenaza
cancerígena de los colorantes químicos, hallamos una
solicitud constante de los países extranjeros la demanda
de éstos productos. Contándose actualmente con tres
empresas que logran producir comercialmente éstos productos,
así como, con proyectos de carácter productivo para
la recuperación de éstos cultivos.
Con respecto a la vestimenta mesoamericana, después
de la Conquista de México, la forma de vivir, y de vestir
del español fue impuesta por los primeros evangelizadores,
quienes procuraron y obligaron a los indígenas a "cubrir
sus vergüenzas ", como fue en el caso especial de aquellos
grupos quienes vivían en lugares calurosos, obligando a las
mujeres a cubrir sus pechos y a vestir las prendas propias de otras
etnias. Así mismo, fue posiblemente en ésta época
que los misioneros impusieron a los hombres el uso de la primera
camisa, prenda muy parecida al huipil de las mujeres y que era una
prenda propia de la clase sacerdotal y no sería sino, hasta
el siglo XVII y XVIII que a través de los señores
hacendados y la autoridad municipal que se obligue al hombre vestir
el calzón o pantalón largo de manta.
Pasado el tiempo, al comenzar una nueva era industrial
textil basada en la producción en serie, el mercado de México
fue invadido por las telas provenientes del extranjero, cuyos precios
son más baratos que los de las nacionales, agregándose
a esto que, gracias a los medios de comunicación la moda
en el vestir de los diseñadores europeos se impuso en el
gusto de los mexicanos de las grandes ciudades..
Sin embargo, en Oaxaca, los grupos indígenas
continuaron vistiendo sus trajes y empleando tintes naturales conservando
el uso del huipil, de manera especial en aquellos lugares donde
la temperatura sobrepasa los 35 ºC.
El huipil es formado por varias tiras de algodón
tejidas en telar de cintura y unidas mediante costura y se complementa
con su respectiva falda de enredo, y aún se sigue usando
por las mujeres de la Sierra Juárez, de la Región
de Tuxtepec, de la Mixteca, de los Mixes. No así en el Istmo
de Tehuantepec, donde tal parece a la fecha ha desaparecido por
completo, pues según Vicente Matus allá por los años
40, podían distinguirse tres clases de vestimenta en donde
la falda de burda falda tejida de algodón y teñida
con caracol era usada por las mujeres más humildes generalmente
sirvientas, mientras que, los amplios trajes de falda y blusa de
"gala" y del "diario" bordados a mano e industrialmente
sobre terciopelo y poliester bordado, constituyen los otros dos
tipos del vestuario empleadas por mujeres de mejor status.
Pero si bien éste traje es muy bello, su uso
utilitario parece no encajar con su contexto ambiental como un traje
higiénico o confortable . ¿Cuál fue la razón
de que la mujer del Istmo adoptara esta forma de vestir técnicamente
incómoda después de que según los historiadores
y cronistas las mujeres de Tehuantepec, no cubrían su cuerpo
en su totalidad debido al clima caluroso?. Existen varias hipótesis
al respecto, pero tal vez la más cercana sea la de Vicente
E. Matus, quien argumenta que, el traje de tehuana fue copiado del
traje que usaba alguna imagen de una santa española, venerada
con unción en cierto templo, y que llevaba un vestido similar
a este del Istmo, singularmente por la aureola de encaje que circunda
su rostro y por la caída de la gasa y olán del tocado
que se desliza sobre su cuerpo. (Matus, 1940)
En la actualidad el traje de "gala" es
usado en las grandes ocasiones, y uno puede ver el traje de "diario"
en personas de avanzada edad, en las comerciantes del mercado, pero
tal vez, la tendencia sea la de desaparecer
A MANERA DE ACERCAMIENTO A UNA INVESTIGACIÓN MAS PUNTUAL
Y LA POSIBILIDAD DE REALIZAR UNA INVESTIGACION SOBRE LA SITUACION
DE LOS PROCESOS TEXTILES.
Propondríamos:
Contar con un inventario de recursos como en dónde, cuánto,
quién, para quién se está cultivando de añil
y otros productos de carácter textil?
¿Quiénes aún usan técnicas tradicionales
prehispánicas en la elaboración de textiles y por
qué?
¿Quiénes usan trajes de tehuana?. El significado para
la usuaria. ¿ De dónde provienen sus telas?
¿Qué representa económica y socialmente la
elaboración de trajes de gala y quienes los elaboran?
¿Qué actividades textiles además de la elaboración
de trajes de gala realizan los habitantes del Istmo tales como:
cestería, elaboración de hamacas, etc? Así
como, lo que esto representa en términos económicos,
ecológicos y sociales.
¿ De dónde provienen los trajes modernos?
En mi opinión la respuesta a éstas
preguntas, nos permitiría tener antecedentes históricos,
económicos y culturales que pudieran servirnos como referencia
para propuestas de proyectos productivos o bien como un documento
que refiera la situación de las actividades textiles al término
del milenio Y tal vez, nos ayudaría a responder a la pregunta
general que nos estamos haciendo :
¿Con la realización del Megaproyecto
del Istmo, cuyos efectos serían: manejo de alta tecnología,
la llegada de gente extraña (caracterizada por la cultura
del consumo), el establecimiento de nuevas colonias, tiendas, hombres
y mujeres usando nuevas modas, etc. seguirá usándose
el actual traje de Tehuantepec o se impondrá la forma de
vestir de los barrios pobres de los Estados Unidos como ya se ha
ocurrido en varias de nuestras ciudades?
¿Sería posible la ilusión de
volver al cultivo del añil, el algodón y otros productos
naturales como fuentes de riqueza ó desaparecerán
completamente como ha ocurrido en las grandes ciudades de México?
Y por último: ¿Existe la posibilidad de contar con
el Megaproyecto, realizar cultivos y conservar parte de las costumbres
del Istmo?.
* Investigadora del CIIDIR-IPN Unidad Oaxaca.
Correo: cidiroax@redipn.ipn.mx
BIBLIOGRAFIA.
Matus Vicente, 1970 Zapotecos del Istmo de Oaxaca
en MEXICO, LEYENDAS, COSTUMBRES, TRAJES Y DANZAS, Jesús Medina
Editor, México.
Velasco R. Griselle. 1995.- Origen del Textil en Mesoamérica.
Editorial SEP-IPN, México.
|