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4.1 EL PROCESO DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA
EN LA REGIÓN DEL ISTMO DE MÉXICO: POBLAMIENTO, MOVILIDAD
Y RECOMPOSICIÓN PRODUCTIVA, TERRITORIAL Y ÉTNICA.
Hipólito Rodríguez
La constitución de grandes bloques económicos que
permiten la libre circulación de mercancías y capitales,
representa una tendencia con profundas consecuencias para las economías
de los países tanto del norte como del sur. A la larga, este
proceso deberá conducir a la integración, en el seno
de grandes mercados unificados, de países con niveles de
desarrollo económico y social muy desiguales. La integración
económica, que tiende a suscitar la contracción de
los Estados, se halla generalmente instituida, durante un periodo
más o menos largo, por una política activa de parte
de los poderes públicos, una política que crea las
condiciones materiales y económicas para que ese proceso
tenga lugar, y que acentúa las desigualdades regionales.
Dicho de otra manera: la construcción de grandes mercados,
las políticas monetarias, las políticas económicas,
las políticas agrícolas, así como los cambios
institucionales y las políticas sociales que le acompañan,
conducen a una reestructuración del territorio, a la emergencia
de nuevos actores y a una redistribución de los poderes,
de las actividades y de las poblaciones tanto en el espacio nacional
como en los diferentes conjuntos regionales.
En el caso del sur de México, el impacto social,
económico y político del proceso de integración
al mercado norteamericano (TLC), es tanto mayor cuanto que ahí
se encuentran grandes densidades de población rural, en las
cuales el crecimiento demográfico es importante y las condiciones
de producción son particularmente precarias. Más allá
de la diversidad de los sistemas productivos, estas características
limitan la competitividad de las economías agrícolas
en un mercado abierto, someten a las poblaciones a una forma de
explotación “minera” de los recursos naturales,
y les obliga a vivir cada vez más de ingresos o remesas provenientes
de la migración. Para estas poblaciones, la integración
significa además de la reforma de las estructuras de propiedad
social heredadas de la revolución de 1910 (el ejido), reforma
orientada a la creación de un mercado de tierras, el arribo
de nuevos inversionistas privados (nacionales y extranjeros), que
buscan una rentabilidad a corto plazo en la explotación de
los recursos, y que imponen a las comunidades rurales nuevas relaciones
de mercado. Esto significa por consiguiente no sólo una intensificación
sino también una más alta complejidad de la movilidad
de la fuerza de trabajo rural más joven, movilidad que se
halla asociada a nuevas modalidades de poblamiento del territorio.
Asimismo esto significa un trastorno del escenario político
y social con la emergencia de nuevas organizaciones (partidos, organizaciones
sociales, movimientos indígenas y religiosos). De una manera
general, las condiciones de reproducción de las sociedades
rurales, sus bases territoriales y económicas, se sumergen
en un proceso de cambio a causa del desplazamiento, tanto en el
interior como en el exterior, de los centros de poder político
y económico que organizaban hasta entonces su organización
social.
Considerando el peso demográfico de las poblaciones
rurales y la importancia geopolítica de las regiones agrícolas
del sur de México, estas transformaciones pueden albergar
grandes consecuencias sobre su estabilidad y sobre el proceso de
desarrollo que se espera de la integración económica.
Objetivos científicos
El proyecto tiene el propósito de reunir alrededor
de un mismo terreno de estudio —la región del Istmo—
a diferentes disciplinas y a diferentes aproximaciones, de modo
que sea posible analizar, en la escala regional, y en la perspectiva
de la integración económica, el problema del cambio
en las sociedades locales.
Este problema es examinado considerando la viabilidad
social, económica y ecológica de sistemas de explotación
de los recursos impulsados por las reformas económicas e
institucionales y las inversiones públicas y privadas en
la región. Por ello, el problema plantea la necesidad de
abordar las modalidades de la reestructuración de los espacios
económicos sub-regionales, sus dinámicas de poblamiento
y la recomposición de sus sistemas productivos. La región
considerada en este estudio posee la peculiaridad de incluir espacios
urbano industriales de gran dimensión (corredor industrial
Coatzacoalcos-Minatitlán, en Veracruz, y el puerto Salina
Cruz en el estado de Oaxaca) que han jugado un papel importante
en las estrategias económicas y las dinámicas de reproducción
de las poblaciones rurales —en gran parte indígenas—
del Istmo. La reestructuración de los grandes complejos petroquímicos
públicos, propiciada por la firma del TLC, ha provocado la
contracción del mercado de trabajo urbano y una reorientación
de los flujos de mano de obra, hacia las zonas rurales de origen,
pero también, y de manera creciente, hacia la frontera norte.
Esta redistribución de las poblaciones y de las actividades
económicas, plantea la cuestión del devenir de los
centros urbanos, viejos y nuevos, y de su relación con su
región. Al mismo tiempo, los proyectos de desarrollo económico
del Istmo, a través de la construcción de un eje de
comunicación transístmico, como alternativa al canal
de Panamá, la privatización de los complejos petroquímicos
y la implantación de nuevas empresas transnacionales (hule,
celulosa y plantaciones forestales) no pueden dejar de tener un
impacto considerable sobre la dinámica de las sociedades
rurales, en particular en las zonas indígenas.
Con el propósito de captar la viabilidad a
largo plazo de los antiguos y nuevos sistemas productivos parece
pertinente analizar, desde el punto de vista de los agentes sociales,
las nuevas dinámicas de apropiación, de valorización
y de transmisión de los recursos de todo tipo (material,
territorial, económico, político, simbólico).
Se trata de captar el nuevo orden social y territorial que emerge
de las recomposiciones económicas e institucionales (reforma
de los códigos agrarios, forestales y de uso del agua), en
función de las estrategias de los viejos y nuevos actores
del medio rural (ganaderos, ejidatarios, comunidades indígenas,
empresas multinacionales, gobiernos locales, etc.).
El proyecto se propone abordar esta problemática
con base en dos líneas de investigación actualmente
en curso en el CIESAS Golfo, en Xalapa, Veracruz:
· Los desafíos económicos y
sociales de las ciudades del Golfo de México en el fin de
siglo (equipo conducido por el Dr. Hipólito Rodríguez).
· Dinámicas regionales y pequeñas agriculturas
en el Istmo veracruzano, proyecto que opera al amparo de un convenio
de cooperación entre CIESAS y ORSTOM (1996-2000). El equipo
está compuesto, en Xalapa, por el Dr. Eric Leonard, economista
de ORSTOM, Emilia Velázquez, antropóloga del CIESAS,
Rafael Palma, antropólogo y geógrafo del CIESAS; y
en Francia, por el Dr. Jean Yves Marchal, geógrafo de ORSTOM,
y el Dr. Andre Quesnel, demógrafo de ORSTOM.
Objetivos en materia de colaboración y formación
El proyecto ECOS debe entonces permitir el establecimiento de nuevas
sinergias entre el CIESAS y el ORSTOM, pero también con otras
instituciones de estudios superiores mexicanas y francesas que trabajen,
bajo enfoques diferentes, sobre las cuestiones de la integración
económica, la dinámica regional, las movilidades y
la recomposición productiva y territorial. También
se ha considerado la incorporación de investigadores y de
estudiantes mexicanos de otras subsedes del CIESAS, así como
de la UNAM, la UAM Xochimilco, y de investigadores y estudiantes
franceses del INAPG, y de la Universidad de Paris X-Nanterre.
El estudio de esta parte de México a la escala de una sociedad
que forma parte por sus características culturales y sociales
del conjunto mesoamericano, deberá permitirnos profundizar
la reflexión sobre el porvenir y las formas de evolución
de las sociedades agrarias situadas en ese conjunto. Así,
también se ha estimado la posibilidad de incorporar a otros
investigadores y estudiantes del CIESAS-México y CIESAS-Sureste,
que trabajan sobre espacios próximos: Chiapas y Oaxaca (en
México), y la región del Quiché, en Guatemala.
La formación para la investigación está en
el corazón de nuestro proyecto: debe en efecto permitir la
entrada tanto de estudiantes en antropología social, como
en agro-economía, demografía y geografía, a
un campo y a un ejercicio interdisciplinario.
De esta manera, busca la construcción de nuevos instrumentos
de investigación interdisciplinaria, que permitan una mejor
aprehensión de esos campos de estudio singularmente animados
que son la construcción regional, la “ruralidad”
y las sociedades rurales de nuestros días. La innovación
metodológica y el aprendizaje de nuevos instrumentos estará
por tanto en el centro de las actividades del equipo.
La formación académica (doctoral y post-doctoral)
estará asegurada en el seno del CIESAS, y de la Escuela doctoral
“Etudes des societes” de la Universidad de Paris-X (Pr.
Alain Dubresson), programas doctorales en los cuales participan
los investigadores implicados en este proyecto.
Aproximaciones y metodologías
El estudio será llevado a cabo por una parte en el nivel
de la Región del Istmo, y por otra en el nivel de dos lugares:
la zona del Uxpanapa, y el corredor industrial Coatzacoalcos-Minatitlán.
1) En el nivel regional: Poblamiento, movilidad y recomposiciones
territoriales y económicas.
Se trata de aprehender la reestructuración económica
del espacio regional bajo la influencia de los mercados y las políticas
económicas que se aplican a la región del Istmo. El
objetivo consiste en identificar la emergencia de nuevos centros
de gravedad en los espacios subregionales y rurales, y la redistribución
de la población y la reestructuración de las actividades
económicas que de ello deriva.
La perspectiva bajo la cual nos aproximamos a esta problemática
tiene como eje el estudio de la dinámica de poblamiento,
la redistribución de las actividades, de los flujos de inversión,
etc., con la ayuda del sistema de información geográfica
del estado de Veracruz (SIG ORSTOM-INEGI-Veracruz). Este SIG, creado
en 1989, debe ser actualizado.
Se trata además de abordar, a través del estudio de
la dinámica demográfica y de la movilidad espacial,
las estrategias familiares de reproducción y de inserción
en los diferentes sectores de actividad del conjunto regional del
Istmo y/o de otras regiones de México y de los Estados Unidos.
En el medio rural, en particular, el objetivo es aprehender el proceso
de continuidad o de ruptura de las explotaciones agrícolas,
en el contexto de las reformas al artículo 27 constitucional,
y de las nuevas situaciones de la producción agrícola.
2) En el nivel del corredor industrial Coatzacoalcos-Minatitlán:
Movilidades y relaciones entre el campo y la ciudad.
Se trata de abordar con profundidad las relaciones que se configuran
entre los centros urbanos y su hinterland a través del análisis
de la movilidad y las redes sociales que establecen o reactualizan
las diferentes poblaciones indígenas de la región.
Se trata asimismo del análisis del nuevo papel jugado por
los pequeños centros urbanos, tales como Acayucan, Matías
Romero, Juchitán, Tehuantepec, como efecto de los cambios
que están experimentando las grandes áreas urbanas
de la región (Coatzacoalcos-Minatitlán) (Victor Martín
Cerbulo, estudiante de doctorado del CIESAS).
3) En el nivel de Uxpanapa: Recomposiciones económicas,
territoriales e identitarias
Se trata de captar las formas de percepción de las comunidades
y sus actores: territorialización, apropiación y valorización
de los recursos; bases territoriales de la producción, conflictos
de uso (Rafael Bernes).
Análisis de las formas de representación: producción
de nuevos recursos simbólicos, procesos identitarios, etc.
(Minerva Oropeza, CIESAS-Golfo).
4) Transformaciones de las sociedades indígenas
en el espacio mesoamericano (sur de México y Guatemala).
Se trata de analizar, con apoyo en los estudios en la región
del Istmo, y en colaboración con las instituciones de investigación
que trabajan en las zonas vecinas, las recomposiciones sociales
(organización y estructuración de los grupos domésticos,
recomposición de los poderes locales) e identitarias (nuevas
formas de transmisión de los bienes raíces, simbólicos;
“invención” de nuevos recursos simbólicos;
construcción y reconstrucción de identidades…).
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