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Según el documento de Felipe Ochoa y Asociados
(1), tendría afectación la fauna, la vegetación,
el agua y la atmósfera. Las funciones ecodinámicas,
hidrodinámicas, geodinámicas y el clima se afectarían,
los proyectos que más daño pueden provocar en los
elementos de la naturaleza son los relacionados con la industria
del petróleo, la explotación forestal y de minerales,
la de construcción, infraestructura de comunicaciones y la
expansión de actividades agropecuarias y de asentamientos
humanos.
Se pondrían en peligro las selvas bajas y
los matorrales submontañosos de los Chimalapas, se corre
el riesgo de que las distintas actividades modifiquen el balance
del agua en las zonas montañosas e intermedias, afectando
la estabilidad de la zona forestada de los Chimalapas, por el incremento
de la extracción de agua en las zonas bajas, que serán
usadas con fines urbanos e industriales, se corre el riesgo de abatir
de manera irreversible los mantos freáticos, agravando el
problema de salinización de los mantos en el valle de Tehuantepec,
Juchitán, y Salina Cruz.
Las actividades de la industria petrolera y la explotación
de minerales impactarían el suelo, la atmósfera tendría
afectaciones fuertes sobre todo en el corredor Tehuantepec - Salina
Cruz. El cambio de uso de suelo provocaría erosión
que a su vez asolvaría los planos de los valles y se afectaría
la estabilidad de los cuerpos lagunares del Pacifico. Como consecuencia
de pérdida de la vegetación se cegarían los
manantiales y los ojos de agua.
De los proyectos detonadores 18 de ellos estarían
ubicados en el puerto de Salina Cruz, por lo cual el impacto allí
será mucho mayor. Aunado a lo anterior en la zona de Salina
Cruz existen ya afectaciones debidas a las actividades de la industrian
petrolera, algunas especies marinas presentan signos de contaminación
por hidrocarburos. Lo anterior presenta un panorama nada grato para
el medio ambiente, los recursos naturales y la salud de la población.
La gran pregunta es: ¿Qué se piensa hacer para evitar
este deterioro ambiental, como evitar el daño a los estuarios,
pantanos, especies marinas y a la salud de la población con
el incremento en el desarrollo industrial en la zona?, ¿Se
tendrá un desarrollo sustentable?
Lo que se podría esperar de no implementar
medidas de amortiguamiento a los impactos ambientales y de protección
de los recursos es un desequilibrio irreversible de las condiciones
ecológicas y ambientales. Lo grave es que la mayoría
de los municipios como Salina Cruz, Tehuantepec, Matías Romero,
Ixtepec y Juchitán no cuentan siquiera con un plan de desarrollo
urbano que regule el uso del suelo y que prevea además la
proliferación de asentamientos humanos irregulares. De hecho
actualmente existen problemas de contaminación por la falta
de un manejo adecuado de los residuos urbanos (líquidos y
sólidos) que se generan y que están afectando ríos,
arroyos, mantos freáticos y el suelo.
POLÍTICA AMBIENTAL
El plan nacional de desarrollo 1995-2000 en su parte
dedicada a la política ambiental para un crecimiento sustentable
(2), establece: por varias generaciones se han incrementado crecientes
tendencias de deterioro en la capacidad de renovación de
nuestros recursos naturales y en la calidad del medio ambiente.
Además dice, registramos una de las tasas mas altas de deforestación
en América Latina. El uso inadecuado de los suelos ha ocasionado
una disminución de la fertilidad del suelo hasta en 80% del
territorio nacional: 29 de las 37 regiones hidrológicas están
calificadas como contaminadas, y en la actividad pesquera se presenta
casos de sobreexplotación para varias especies.
El plan establece que nuestra atención debe
centrarse en frenar las tendencias de deterioro ecológico
y sentar las bases para transitar a un desarrollo sustentable. Nuestro
reto es, sociedad y estado, asumir plenamente las
responsabilidades y costos de un aprovechamiento duradero de los
recursos naturales renovables y del medio ambiente que permita mejor
calidad de vida para todos, propicie la superación de la
pobreza, y contribuya a una economía que no degrade sus bases
naturales de sustentación.
La estrategia nacional de desarrollo busca: un equilibrio
entre los objetivos económicos, sociales y ambientales, inducir
un ordenamiento ambiental del territorio nacional, aprovechar de
manera plena y sustentable los recursos naturales y cuidar el medio
ambiente y los recursos.
El plan Nacional de Desarrollo contempla entonces
que el desarrollo sustentable, el cuidado del medio ambiente, y
el aprovechamiento de los recursos naturales no debe ser tarea únicamente
del gobierno sino que implica la participación de todas las
instancias: el gobierno federal, estatal, municipal y sociedad civil.
¿Qué problemática enfrenta México
con relación a la gestión ambiental, en particular
la relacionada con el papel del municipio, que es el órgano
de gobierno más cercano a la comunidad y que le corresponde
la atención de los problemas inmediatos de la población?.
La gestión ambiental municipal no ha podido consolidarse
debido a la escasez de recursos humanos, técnicos y financieros,
al incipiente desarrollo de sus estructuras administrativas y a
las limitaciones del marco jurídico.
Se requiere diseñar una estrategia para el
fortalecimiento de la capacidad de gestión ambiental en el
ámbito municipal, lo cual requiere de una revisión
del marco jurídico para redistribuir las competencias en
materia ambiental entre los tres ordenes de gobierno y propiciar
la concurrencia y la coordinación intergubernamental; la
formulación de reglamentos ambientales municipales; el diseño
de programas municipales de protección ambiental; la creación
de mecanismos que garanticen la canalización de recursos
financieros hacia las áreas operativas de la gestión
ambiental municipal y hacia proyectos ambientales locales; y el
fomento de la corresponsabilidad social en la gestión ambiental
a través de la participación y colaboración
de instituciones académicas, organizaciones sociales, instituciones
de gobierno y privadas.
El rezago que presentan actualmente los municipios
para enfrentar la problemática ambiental, se debe en parte
al centralismo que por siglos ha prevalecido en México (3).
Si esta centralización ha representado serios obstáculos
para el desarrollo estatal, esto es mas critico en el caso de los
municipios.
Ante tal panorama, resulta urgente el fortalecimiento
de los municipios en materia ambiental. Ante tales limitaciones
se puede decir que el proyecto de impulso al desarrollo económico
del Istmo difícilmente puede cumplir las expectativas del
desarrollo sustentable. Aun cuando el proyecto menciona la participación
de las autoridades municipales y de la sociedad en la discusión
del mismo desde su origen, ésta no se ha dado de manera amplia.
No ha existido una discusión a fondo de las implicaciones
ambientales derivadas del proyecto. Sin embargo deben buscarse los
espacios para que esta discusión se dé, la realización
de foros con participación de grupos sociales, de instituciones
de educación superior, de investigación, etc. puedan
aportar los elementos necesarios para que los municipios puedan
hacer llegar a sus comunidades las ventajas y desventajas de este
proyecto.
Es necesario partir de un plan de ordenamiento ecológico
del territorio del Istmo de Tehuantepec para aprovechar de manera
sustentable sus recursos naturales. Es importante realizar evaluaciones
más precisas de impacto ambiental para cada uno de los proyectos
específicos. El problema es quizás como instrumentar
las acciones con la participación de la población
istmeña, con la participación coordinada interinstitucional,
deberán buscarse las alternativas, de otra manera la política
ambiental del gobierno será algo que se quedara solamente
en el discurso. Se requiere desarrollar una verdadera gestión
ambiental para evitar el daño a la naturaleza y a la sociedad
misma vaya más allá de un efímero desarrollo
económico del Istmo de Tehuantepec.
CONCLUSIONES
El proyecto de Impulso al Desarrollo Económico
del Istmo presenta “proyectos detonadores” que afectarían
al medio ambiente y los recursos naturales, en el caso específico
del istmo oaxaqueño, principalmente el área de Juchitán-Tehuantepec-Salina
Cruz.
El crecimiento de la población y el desarrollo
industrial principalmente en Salina Cruz (con 18 proyectos ubicados),
hacen pensar en la posibilidad de tener una región altamente
contaminada como lo es actualmente el área de Coatzacoalcos,
Veracruz.
Es necesario un plan de ordenamiento ecológico
del territorio del Istmo para tomar en cuenta que el desarrollo
económico - social sea compatible con las aptitudes y capacidades
ambientales de la región. Se requiere de evaluaciones más
precisas de impacto ambiental para cada proyecto específico.
La gestión ambiental municipal en Oaxaca como
en la mayoría del país, tiene actualmente muchas limitaciones
que impiden que las comunidades tengan los elementos para enfrentar
y discutir a fondo el impacto de proyectos de esa magnitud. Se requiere
una descentralización política y económica,
el fortalecimiento del marco jurídico y de un esquema de
financiamiento y de capacitación de tal manera que las comunidades
puedan decidir por si mismas como aprovechar sus recursos naturales
y no jueguen solo el papel de espectadores en el proceso de instrumentación
de este proyecto.
El proyecto de desarrollo que se plantea debe llevarse
a foros de discusión, donde participen instituciones de gobierno,
iniciativa privada, sociedad civil, instituciones de educación
e investigación para aportar elementos que lo inserten de
una manera más real dentro de las expectativas del desarrollo
sustentable.
REFERENCIAS
1.- Felipe Ochoa y Asociados Documento “Integración
de Proyectos de Impulso al Desarrollo del Istmo de Tehuantepec”
Vol I Documento principal, Vol. V. Resumen ejecutivo para SCT, Gob.
de Oaxaca, Gob de Veracruz, Julio 1996
2.- Poder Ejecutivo Federal. Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000.
Política ambiental para un desarrollo sustentable. Estados
Unidos Mexicanos
3.- Martha Delgado Peralta, Ma. Del Carmen Rodríguez Hernández
La Gestión Ambiental en municipios metropolitanos, Gaceta
Ecológica, INE, 1997 Dr. Oliverio González Alafita
Ingeniero Químico egresado de la Facultad de Ciencias Químicas,
Universidad Veracruzana, Maestría en Ciencias en la Universidad
Tecnológica de Louisiana, E.U., Doctorado en Ingeniería
en la Universidad Tecnológica Carl Schorlemmer Leuna –
Merseburg, Alemania, Profesor Investigador del Instituto Tecnológico
de Oaxaca. Miembro del IMIQ Sección Oaxaca.
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