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RESUMEN EJECUTIVO:
6.5 LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA DEFORESTACIÓN EN
MÉXICO: LOS INCENDIOS DE 1998 EN LA SELVA DE LOS CHIMALAPAS
David Barkin
Miguel Angel García
La Selva de Los Chimalapas, ubicada en el corazón del Istmo
de Tehuantepec, México, es una zona de alta importancia geopolítica.
Es considerada por los especialistas como la región de mayor
biodiversidad en México y Mesoamérica. Propiedad ancestral
de comunidades indígenas, ha venido sufriendo una serie de
presiones ejercida por diversos y poderosos intereses que ocasionan
su depredación, tratando de apropiarselo. Uno de los últimos
fenómenos que afectó gravemente a esta importante
región ecológica y a sus comunidades, fueron los incendios
forestales de 1998, que tuvieron una magnitud nunca vista antes,
convirtiéndose en un factor principal de la deforestación.
Los Chimalapas es único, tanto por sus características
biológicas como las sociales. Aunado a su biodiversidad,
es el resurgimiento de las comunidades indígenas como actores
informados y capaces de emprender la gestión de los recursos
naturales y sociales de la región, como parte de un plan
de desarrollo regional sustentable, compatible con las aspiraciones
de muchos otros pueblos mexicanos y las necesidades de la nación.
Actualmente enfrentan una embestida de fuerzas ajenas a la región,
tratando de reconformar esta zona en aras de un plan de desarrollo
regional e industrial compatible con la integración internacional.
El análisis del contexto social en que se presentaron el
terrible fenómeno de los incendios de 1998 revela las causas
subyacentes de la deforestación. Para detener este proceso,
sería fundamental reconocer la capacidad autónoma
de las comunidades para ejercer una gestión participativa
en la región, asegurar sus propias necesidades y diversificar
la producción, tanto para defender y rescatar su biodiversidad
como para asegurar un nivel de vida adecuado para sus miembros.
Actualmente, hay un reconocimiento incipiente de la capacidad de
gestión de las comunidades entre algunos sectores oficiales
y de la sociedad civil. El recrudecimiento de los ataques por los
intereses mezquinos regionales refleja un último intento
de apropiarse de los recursos en la región y de limitar el
campo de acción de las comunidades para implementar su propio
plan de manejo. Las terribles consecuencias del conflicto en 1998
muestran la importancia de los esfuerzos de las organizaciones de
base y su significado para el país en su conjunto.
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