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En ambos casos el bosque seco ha quedado substancialmente
intacto. Las dos comunidades han prohibido la comercialización
de productos forestales fuera de la comunidad, y sus tierras forestales
están zonificadas (agostadero, sembraduras, reservas, etc.).
Existen diferencias entre las comunidades con respecto a sus fuentes
de suministro de los productos forestales, pero el consumo de leña
y madera de construcción relativo al recurso forestal parece
bajo. Los valores de la madera y los productos maderables en pie
son mínimos (y solamente son positivos cuando la mano de
obra tiene un valor inferior a un jornal). Sin embargo, la falta
de datos sobre precios (y la dispersión de precios disponibles)
ha complicado tales cálculos.
Fuentes de Efectivo (Ingresos Brutos) en 1999
(a) El Limón |
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(a) Petatengo |
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En ambas comunidades los sistemas de sustento familiar
dependen del recurso forestal y sus instituciones norman y distribuyen
los derechos de acceso. En turno las comunidades son motivadas para
conservar sus derechos de sustento a través de la internalización
de los valores de uso indirecto y no uso. La conservación
de la biodiversidad arbórea es una consecuencia más
bien que una motivación. En cuanto a la hipótesis
principal, se puede rechazarla siempre y cuando haya una forma de
apoyo para aumentar el capital social de las comunidades.
La parcelación podría representar en
algunos casos una oportunidad para la conservación si existen
(y respetan) instancias adecuadas que regulen las áreas o
reservas de bosque y usufructo común así como una
cultura sobre la conservación del suelo. De hecho, en las
condiciones actuales, sin sistemas de labor viables y la intensificación
agrícola se pone en duda la conservación del bosque
seco.
Las comunidades, presentan en lo general, una respuesta
a la conservación independiente de la abundancia de sus recursos
forestales contraria a la hipótesis que asocia el interés
conservacionista de las comunidades a la escasez de sus recursos.
La comercialización de productos no maderables (como el cuachalalá)
no parece tener en las condiciones observadas un impacto negativo,
más que eso, la ausencia de un capital social adecuado es
la principal amenaza para la conservación futura. Hasta la
fecha la ausencia de mecanismos apropiados de pago o compensación
para los servicios ambientales por parte de grupos de beneficiarios
fuera de la comunidad no ha sido un factor en la conservación
del bosque seco por los miembros de la comunidad sin embargo podría
serlo en el futuro. Resulta que los valores indirectos son muy locales
y específicos y contribuyen a la función de utilidad
familiar. Para que dichos valores sigan teniendo esta importancia
para el manejo y conservación de la propiedad común,
el fortalecimiento del capital social es un requisito indispensable.
El reto es construirlo a partir de la experiencia comunal e indígena.
Fuentes de productos maderables
| (a) El Limón. |
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| (a) Petatengo |
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La confirmación de usufructo comunal sobre
los bosques secos muestra el nivel de control institucional actual
en ambas comunidades estudiadas. A la vez la tendencia creciente
hacia el establecimiento de parcelas agrícolas propias (de
usufructo particular) es muy difundida y PROCAMPO ha sido una influencia
importante.
Recomendaciones
La recomendación principal es desarrollar
la capacidad de las organizaciones ejidales / comunales y los gobiernos
locales en el manejo de sus recursos naturales. Frente a la diferenciación
social y económica de sus miembros las mejoras en la capacidad
organizativa y gerencial de las instituciones comunales representan
una opción para asegurar la legitimidad de las autoridades
comunales y en turno el gobierno municipal. El enfoque quizás
más prometedor sería a través de la creación
de redes locales y regionales tanto en el ámbito de las comunidades
como al nivel de los gobiernos municipales.
El desarrollo de indicadores locales con respecto
a la condición y calidad del capital natural y social (incluyendo
indicadores de los derechos de sustento, y sobre la distribución
de los incentivos derivados de los valores sociales del bosque)
sería una tarea fundamental. Al mismo tiempo podría
ser fructificante apoyar el proceso de intensificación agrícola
a través de redes ‘de campesino a campesino’
y el intercambio de experiencias y tecnologías para cultivos
arbóreos y mejoras en las explotaciones agrícolas.
Sin embargo, estas conclusiones se derivan de algunas
sabidurías convencionales locales:
· Primero, dado que los valores de no-mercado
(valores de existencia, opcionales e indirectos) son relativamente
altos para hogares y comunidades, se debe aumentar estos valores
más bien que desarrollar los valores comerciales forestales
para conservar la selva baja. Las mejoras en las explotaciones agrícolas
incluirán los cultivos arbóreos o el manejo de la
regeneración natural siempre y cuando haya demanda del mercado
o los costos de oportunidad sean adecuados.
· Segundo, con el énfasis concomitante en la intensificación
agrícola, se reconoce que los subsidios agrícolas
son fundamentales y que el aumento de la propiedad privada no esta
necesariamente en pugna con los intereses comunales siempre y cuando
se mejoren la gestión y eficiencia y transparencia de la
toma de decisiones dentro y entre comunidades.
· Tercero, las ONGs regionales deben enfocar sus esfuerzos
apoyando la creación de redes locales para que se refuercen
las estrategias tradicionales de conservación antes que seguir
contribuyendo a la cultura actual de dependencia y construyendo
‘islas’ de desarrollo.
Referencias
Barrance, A. y Ortíz, T. 1999. Arboles
y comunidades en la costa de Oaxaca. Resultados Iniciales de Estudios
Socieconómicos realizados por el proyecto CUBOS. Univ. de
Oxford/ODI., Gran Bretaña. 63 pp.
CUBOS, 1999. Boletín Informativo No. 3 ( documento interno),
Universidad de Oxford/ODI Gran Bretaña.
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