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En el caso del Uxpanapa, a diferencia de lo acontecido
en el Plan Chontalpa, tuvo un peso muy destacado la condición étnica
de la población. Muchas de la reacciones y oposiciones de la población
las atribuyen diversos autores a razones étnicas, por rompimiento
de las condiciones de vida ancestrales, por falta de previsión para
crear condiciones apropiadas para la reproducción cultural chinanteca,
por obstruir el aprendizaje de la lengua materna en los nuevos centros
de población, etc. El comparar ambos procesos de desarrollo, el
de La Chontalpa (población no indígena) y el del Uxpanapa (diversidad
étnica de la población) puede arrojar luz sobre semejanzas y diferencias
de ambos procesos en el medio tropical y qué efectos pueden atribuirse
a la planificación y cuáles a la condición indígena de la población.
En este contexto resaltan ciertos aspectos a los
que me voy a referir enseguida:
(1) diversidad de formas organizativas internas
de los grupos étnicos,
(2)relaciones interétnicas cambiantes entre los
mismos conforme a variedad de situaciones
(3) la fluctuantes utilización de las identidades
étnicas en relación a las condiciones de industrialización y modernización
de la economía regional.
La reubicación de chinantecos en la zona de Uxpanapa
supuso que era zona deshabitada; no obstante, la presencia de totonacos
y otros pobladores campesinos generó enfrentamientos interétnicos
iniciales, Otras familias indígenas se unieron progresivamente en
disputa por el acceso a la tierra y búsqueda de ocupación. Una tercera
problemática es el impacto de la industrialización; esta problemática
tiene múltiples vertientes:
La ubicación de población indígena en el sector
obrero, el auge de actividades comerciales y de manufacturas, la
formación de cinturones de miseria con familias indígenas...
La transformación y degradación ecológica en múltiples
aspectos y adecuación forzosa a nuevas condiciones ambientales.
Migración, demanda y expulsión periódica de fuerza
de trabajo a las ciudades industrializadas del Istmo a cargo de
las comunidades rurales...
Los efectos de políticas encontradas de desarrollo
concurren como factor causal en la organización de la población
indígena, por ejemplo lo sucedido con la planificación del Uxpanapa,
con intentos de organización de campesinos, con instalación y quiebra
de empresas de diversa magnitud, con la improvisación de cambios
en la producción y su financiamiento, con las reformas del artículo
27 constitucional, etc.
Al perder la autonomía económica, las poblaciones
indígenas están expuestas a las fluctuaciones de planes futuros
inciertos y sorpresivos porque la población afectada es la última
en conocer los programas oficiales de inversión y desarrollo (así
lo dicta la experiencia) como pueden ser las eventualidades por
privatización de la petroquímica, por el programa transístmico,
por las aspiraciones a un "nuevo federalismo" y "nueva
relación Estado-pueblos indígenas".
Todo esto está relacionado con el desarrollo de
una nueva dinámica de las sociedades indígenas, con políticas de
acción y participación. Atañe muy de cerca a una problemática del
Estado en relación a las movilizaciones étnicas, particularmente
activas en las últimas décadas.
En este contexto, y considerando la diversidad y
complejidad de la problemática social de la región, es imprescindible
identificar las realizaciones logradas en la región a partir del
Plan del Uxpanapa, los obstáculos surgidos y no superados, las perspectivas
actuales y los procesos étnicos generados como respuesta a dichas
situaciones; temas cruciales para impulsar nuevos programas para
la modernización del Istmo veracruzano.
Una variable clave para entender los movimientos
étnicos en esta región lo constituye el proceso de modernización
ocurrido: no se trata únicamente de "situaciones de nueva colonización"
sino que el modelo de desarrollo seguido ha condicionado las respuestas
organizativas de la población a una dirección externa oficial planeada
(en un primer momento) y enseguida abandonadas, carentes de recursos,
a las leyes de un mercado regional voraz. La modernización del Uxpanapa
ha implicado tanto un crecimiento económico como una transformación
de la vida social. Desde el punto de vista estrictamente económico
el desarrollo se centra en un aumento del producto por habitante
y en la adopción de una tecnología capaz de promover la productividad
del factor trabajo; el ideal radica en un nivel automantenido para
incrementar la producción y el consumo, lo que conlleva a la necesidad
de una progresiva inversión de capital. De forma concomitante la
población involucrada se ve impulsada a aceptar nuevas reglas de
comportamiento para incorporarse efectivamente al proceso (Furtado,1979).
Tal adecuación social, conforme a múltiples autores (Lerner, 1975:169-176),
requiere de especialización y alta división del trabajo, difusión
de normas culturales seculares o "racionales", individualización,
incremento de las libertades con movilidad social y, concretamente,
exige la inversión de "esfuerzo" en cada posición de la
cadena productiva por la necesidad de "rendimientos" crecientes.
En tales condiciones, en la dinámica socioeconómica, en los procesos
de producción e intercambio de bienes, en los periodos de fiesta
y recreación, en el devenir histórico, los intereses encontrados
entre los diversos miembros de la sociedad aconsejan la formación
de determinadas agrupaciones para presionar y obtener seguridad
o ventajas y, tal vez, para arrebatar privilegios lesivos de los
propios intereses. Los sentimientos raciales, nacionales o étnicos
representan una fuerza de actuación colectiva que es aprovechada
en beneficio de quienes comparten similares conductas. El aducir
razones de origen (real o ficticio) para lograr una clientela y
una pertenencia, así como el acudir a motivaciones colectivas y
reivindicaciones originarias, genera un ambiente de participación
en la vida sociopolítica para nuevos grupos de poder o para conseguir
derechos peculiares tras la exhibición de las diferencias. Esto
ha venido sucediendo en la Región del Uxpanapa donde, de forma especial
los chinantecos, han venido reclamando sus derechos como grupo étnico
afectado durante 25 años logrando al menos constituir el municipio
libre del Valle de Uxpanapa bajo su control. Consiguieron para ello
atraer la adhesión de los grupos zoques y totonacos lo cual confiere
peculiaridades de interés a la organización sociopolítica de la
región. Pero, por su prestancia, esto es tema de un otro capítulo.
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