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Historia y Cultura>>La lucha por la tierra ...
 
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2.2 LA LUCHA POR LA TIERRA EN EL ISTMO DE TEHUANTEPEC DURANTE EL PERIODO NOVOHISPANO

Nimcy Arellanes Cancino

Instituto Tecnológico de Oaxaca 1

Introducción

La lucha por la tierra ha formado parte de la historia de México desde la época novohispana. Hoy en día, muchos  pueblos siguen conservando en su memoria escrita conflictos por tierras, problemas legales de hace cientos de años continúan siendo un testimonio actual para legitimar su uso y propiedad,  por lo que se conservan dichos documentos.

En los archivos existe numeroso material referente a conflictos por la tierra; en la mayoría de ellos los protagonistas son las comunidades, los propietarios particulares o alguna orden religiosa, los cuales exponen ante la Real Audiencia de la ciudad de México y el Rey de España los motivos que los hacían ser propietarios o usufructuarios de la tierra. Esta conferencia -resultado de mi trabajo de tesis-  tratará uno de tantos conflictos legales que acontecieron en el Obispado de Antequera hacia finales del siglo XVIII y comienzos del XIX,  entre la población de mulatos e indios de tres pueblos localizados en el Istmo de Tehuantepec: Niltepec, Zanatepec y Tapanatepec contra el Convento de Santo Domingo de la ciudad de Oaxaca.

El pleito legal comenzó en agosto de 1783. En la villa de Tehuantepec o Guadalcazar se encontraba uno de los Oidores de la Real Audiencia de la ciudad de México, quien había regresado de un viaje a la Audiencia del Reino Guatemala. La mañana en que el alcalde descansó en Guadalcazar, para después seguir su camino hacia la ciudad de Antequera, fueron a buscarlo los principales de Zanatepec, Tapanatepec y Niltepec para darle a conocer una denuncia por el uso y propiedad de tierras contra  los padres dominicos de la Provincia de San Hipólito Mártir de la ciudad de Oaxaca. En 1800 se reabrió dicho conflicto por tierras que había concluido en 1785, que tenía sus raíces en los comienzos del siglo XVII, cuando se fundaron los pueblos y los dominicos arrendaron tierras para extender el territorio de sus haciendas ganaderas, hechos que sirvieron como argumentos para que los mulatos e indios de Zanatepec, Niltepec y Tapanatepec reabrieran el caso legal en los albores del siglo XIX, con la esperanza de que los nuevos funcionarios borbónicos les dieran una solución a su favor.  En la tesis se abordaron los motivos legales que expusieron ambas partes para defender la propiedad y uso de la tierra, los personajes que intervinieron en el pleito y las resoluciones finales de dicho conflicto.

Los primeros pleitos legales

La falta de un verdadero apeo y deslinde de las tierras y los intereses particulares por la propiedad y su uso  por parte de la Orden, como  de Niltepec, Zanatepec y Tapanatepec, provocaron al paso de los años un conflicto por la tierra que duró casi cien años.

Es probable que todas las haciendas ganaderas ubicadas en los alrededores de los pueblos antes mencionados, pertenecientes a los dominicos,  se hayan fundado durante el siglo XVII en tierras donadas a la Orden por particulares; al ir aumentado el número de cabezas de ganado, los frailes pidieron en diversos años el arrendamiento de tierras. Ante la negativa de la Orden para cumplir con las condiciones del arrendamiento, los pueblos protestaron y pidieron la restitución de sus tierras, todo ello de forma legal y pacífica.

En 1762 Zanatepec recibió la primera donación de tierra que le hizo el convento de San Hipólito; el pueblo carecía de terrenos para la medición de las 600 varas que por ley le correspondían. Los frailes hicieron la donación de buena voluntad, pues -según Francisco de Ríofrio- al pueblo de Zanatepec le había tocado en la medición de la tierra partes infructuosas. Una segunda donación la hicieron los frailes en 1785.

El 11 de octubre de 1762, las justicias  de Niltepec, Zanatepec y Tapanatepec llegaron a Guadalcazar, villa de Tehuantepec, con el fin de hablar con Bartolo Bejarano, Teniente general de dicha Villa, para que éste conociera y autorizara a Luis Pérez de Lazarra como representante de dichos pueblos, en el litigio contra fray Joaquín de Noriega, religioso presbítero del Convento de Santo Domingo de Oaxaca, Vicario General y Administrador de las haciendas dominicas y Fray Manuel Castellanos, pues ambos propiciaban  "malos tratos y vejaciones"  a los indios y pardos libres, habitantes de dichos pueblos. También se quejaban del hurto de ganado y caballos por parte del mayordomo de las haciendas de Dolores y El Carmen, perteneciente al convento de Santo Domingo de Oaxaca. El apoderado de los tres pueblos dijo

.. [que] siendo un deleitoso terreno en el que están fundados los tres pueblos por la mucha abundancia de aguas que producía en los campos y vegas muchísima porción de platanares con que cuando tenían algunas necesidades por falta de maíz se alimentaban, hoy se halla todo eriazo de semejante fruto por que los ganados (de las haciendas) han arrasado con todo...

La denuncia de los pueblos era contra los administradores y no contra el convento o la Orden en general. Su petición al alcalde mayor  para la resolución del conflicto eran la no intervención en el litigio del corregidor de Jalapa del Marqués, por sospechoso3. También pedían que el curato de Zanatepec se secularizara, se hiciera efectiva la prohibición a las Ordenes religiosas de poseer bienes raíces y que los Frailes Joaquín de Noriega y Manuel Castellanos fueran relevados de sus cargos. Pero no existía un reclamo por tierras en particular, ni por el uso o propiedad, aunque se hace énfasis en que la Iglesia no debe tener propiedades, lo que da a entender que probablemente eran cuantiosas las que poseían en esa zona. La denuncia de los justicias  permite entrever que los terrenos van quedando infértiles debido a las cabezas de ganado. Seguramente a ello se debió que parte de la población haya emigrado a comienzos del siglo XIX hacia los Chimalapas, principalmente aquellos que se dedicaban a la agricultura, que eran los indígenas, mientras que los mulatos y ladinos se quedaron en mayor número en Tapanatepec, Zanatepec y Niltepec, pues el uso principal que hacían de la tierra era para la ganadería.

En ese mismo año, debido al incumplimiento del contrato de arrendamiento de tierras y la prohibición de que  administradores y mozos de la hacienda del Carmen no les permitían a los pobladores de Tapanatepec el corte de colmenas, la pesca en los arroyos y el pastoreo de sus cabalgaduras  en dichos terrenos, se promovió una demanda de restitución de tierras en 1762, a la que se unieron los pueblos de Niltepec y Zanatepec por las mismas causas 4.

El conflicto se reinició en 1780, cuando Francisco de Ríofrio, representante legal de la Orden,  argumentó que las tierras arrendadas desde la primera mitad del sigo XVII no se encontraban dentro del litigio, por lo que pidió a la audiencia su certificación, pues los indígenas estaban moviendo las mojoneras hacia esos terrenos prestados. En ese mismo año el Padre Administrador Víctor Castellanos Hernández pidió prestadas unas tierras al pueblo de Zanatepec y para que no se incluyeran dentro del pleito legal se pidió su certificación; sin embargo los indígenas querían mover sus mojoneras hacia esas tierras e incluirlas dentro del litigio.

Hacia 1780 se perdieron inexplicablemente documentos en el archivo de Tehuantepec, los cuales favorecían a los indígenas; al parecer el alcalde mayor los hizo perdedizos, puesto que éste mantenía muy buenas relaciones con la Orden. Por dos años no se llevaron a cabo las diligencias del Superior despacho debido al "extravio" de los documentos.  La acusación de invasión a los terrenos del Convento no sólo iba dirigida hacia las tres comunidades, sino también a propietarios particulares, como Baltazar Vejarano. La demanda de la Orden carecía de fundamentos, según los acusados, por lo que Vejarano y las comunidades respondieron separadamente a la demanda, argumentando que era un asunto ilegal y sin pruebas.

Parece que no hubo ninguna resolución a la demanda en ese momento; probablemente los pueblos carecieron del suficiente dinero para seguir el litigio. En 1783, los pueblos decidieron reabrir el caso y mandaron a la ciudad de México un documento que comenzaba de la siguiente manera:

En la ciudad de México, a catorce de febrero de 1783, los señores Presidente, Regente y Oidores de la Audiencia de la Nueva España...  dieron relación del caso siguiente: El regente del Tribunal, Vicente de Herrera, a su regreso de la Real audiencia de Guatemala, pasó por Tehuantepec. Allí se le presentaron los naturales  de Santo Domingo Zanatepec y San Pedro Tapanatepec quejándose los primeros de las tropelias  y pensiones  a que estaban sujetos por el padre administrador Fray Ignacio Sandoval, quienes dejaron de dar la contribución anual a dicho pueblo por el arrendamiento de la hacienda Nuestra Señora del Carmen, que aseguraban los naturales de Zanatepec que eran suyas y de las cuales no podían hacer uso. Los de Tapanatepec se quejaron por los daños y perjuicios que sufrían por los administradores de las haciendas pertenecientes a la Provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca, quienes habían invadido un sitio nombrado Santa Veracruz, propiedad de Zanatepec, prohibiéndoles el libre uso de ellas. Además el fraile administrador les advirtió que si sembraban en esas tierras, pescaban en los ríos o recolectaban miel silvestre debían pagar un diezmo. También les prohibió que las cabalgaduras  pastaran en esas tierras. Para dejar constancia de que todo lo anterior era cierto, los pueblos enseñaron papeles firmados por la Orden5.

El rey respondió a tal demanda con un Auto fechado el 14 de febrero de 1783, con el que se reabrió el pleito legal, pues "...hasta entonces no se había presentado los indios a juez alguno, ni habían pensado jamás sino en vivir contentos con las tierras correspondientes que poseía". La corona, con tantos litigios que le mandaban de todas las posesiones ultramarinas, probablemente no tuviera presente ese pleito por tierras, pues las comunidades habían hecho demandas desde años atrás, pero prefirieron abrir el caso sin que existieran antecedentes legales, probablemente porque los litigios anteriores fueron resueltos a favor de la Provincia de San Hipólito. Sin embargo, los funcionarios y administradores de las haciendas dominicas no olvidaron los anteriores litigios, y el reabrir el caso  por parte de las comunidades sin mencionar antecedentes sirvió como un argumento en su contra diez y siete años después.

En ese mismo año, la Audiencia, Cancillería y Oidores mandaron que se hiciera de conocimiento legal al Alcalde Mayor de Tehuantepec de la situación de esos tres pueblos que competían a su jurisdicción, con el fin de que les fuera administrada justicia, se les reintegraran las tierras correspondientes  y se impidiera que los administradores prohibieran el uso de los pastos y pesca, "...que deben gozar por todos los derechos...."

 

 

 

1 Para contactar:  areca@infosel.net.mx

2 Miguel Ramis Liljeult. Monografía del pueblo de San Pedro Tapanatepec. Estado de Oaxaca.  México. Edición del Autor. 1987. p. 24.

3 Es probable que existieran intereses en común entre los frailes y el corregidor, pues el traslado de la merced de tierra mencionado en el segundo apartado de este capítulo fue expedido en Xalapa del Estado del Marqués.

4 Miguel Ramis Liljeult. Monografía del pueblo de San Pedro Tapanatepec. Estado de Oaxaca.  México. Op.cit. p. 23.

5 Año de 1800. Superior Despacho de su Alteza, su Señoría de la Real audiencia y Chancillería de la Corte de México, y diligencias en su virtud practicadas, con que da cuenta el Subdelegado y Justicia mayor de dicha Jurisdicción, sobre la Administración de Justicia a los naturales de los pueblos de Sanatepeque y Tapanatepeque, en razón de las quejas de despojo de tierras por parte de la Provincia de San Ypólito Orden de Santo Domingo de Oaxaca. Cuaderno Núm.3. [pp.3-4]. AGN. Ramo de Tierras.

 

 

 
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