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MEGA PROYECTO Y PERSPECTIVAS.
La puesta en marcha de otro mega proyecto para el
desarrollo del Istmo de Tehuantepec ha traído como con los anteriores
proyectos ya probados, críticas y apoyos para su instrumentación.
Ante la falta de un informe preciso, profundo y
claro, las fuerzas antagónicas y contestatarias de los Gobiernos
Federal y Estatal, han enfilado sus baterías hacia uno de los mas
de 100 proyectos que el mega proyecto comprende.
El mega proyecto está compuesto fundamentalmente
por inversiones para:
a) Ampliación y desarrollo de la industria petroquímica.
b) Explotación y aprovechamiento de los recursos
forestales, pesqueros y turísticos.
c) Establecimiento de empresas maquiladoras.
d) Ampliación y creación de la infraestructura
de comunicación (aeropuerto; carretera de doble carril, etc.).
e) Proyecto multimodal Salina Cruz - Coatzacoalcos
por la vía férrea.
Una vez que los especialistas e inversionistas han
hecho las ponderaciones necesarias, se ha establecido que un poco
más de 73 proyectos podrían ser operados y financiados tanto en
el Istmo Veracruzano como en el Istmo Oaxaqueño, en donde se ubican
la mayoría de éstos proyectos viables.
Las críticas se han enfocado fundamentalmente en
el presunto riesgo de perder soberanía, en una explotación irracional
del ecosistema y la perdida inevitable de las tradiciones y costumbres
de los pueblos Istmeños.
Todo ello, referido solo al proyecto interoceánico
multimodal. Aunque en los últimos días en la prensa de la ciudad
de México, se ha empezado a hablar de algunos de los otros proyectos.
Las críticas parten primero de supuestos y de una
información parcial y luego, de una versión catastrófica y contestaría,
acrítica y sin salida.
La alternativa que dan la mayoría de los críticos
es informar adecuadamente y llevar a consulta y referéndum populares,
el mega proyecto y se deduce, su aprobación o cancelación.
Pero, aún en el papel como se encuentra el mega
proyecto, podemos ponderar en base a los antecedentes y a las características
de las inversiones, qué podemos esperar y qué podemos temer,
los que de alguna manera, estamos interesados y/o anclados en el
Istmo.
Las inversiones proyectadas se ubican en su mayoría
en no más de 9 municipios del Istmo, aunque los efectos y derrama
económica se preveé en todo el estado y aún en los colindantes municipios
chiapanecos. Claro está, hablando de las repercusiones que éstas
inversiones tienen en las economías regionales y no tanto en el
producto y ganancias últimas.
Los tipos de inversión con mayores montos, si bien
involucran en un arranque la ocupación de la fuerza de trabajo masiva,
en su operación y explotación cotidiana será para mano de obra calificada
y altamente calificada.
Para el caso de la explotación forestal y las maquiladoras,
son de sobra conocidos, los esquemas de participación y el impacto
tanto en las economías regionales y en el medio ambiente.
Las características y modalidades de inversión,
sus componentes y la participación del capital foráneo y privado,
están expresadas claramente en nuestros preceptos jurídicos vigentes.
El ejemplo más reciente por cambiar éste marco, en el caso de las
inversiones en áreas estratégicas (como son los contemplados en
el mega proyecto), se dio con la petroquímica. Aún aquí, se ratificó
que el 51% sería para capital nacional y el resto para los foráneos
interesados.
Interesados no sólo en éste tipo de inversiones,
sino en sus reglas y características laborales y políticas por las
que atraviesa nuestro país.
Es extraño que los representantes populares y organizaciones
sociales contestatarias, no hayan alertado sobre tópicos tan importantes
que involucra el mega proyecto como es la legislación vigente, sobre
todo en materia del artículo 27 que permiten la enajenación
de los tipos de propiedad de la tierra que existen en el Istmo.
Las inversiones que se sembrarán en el Istmo con
este mega proyecto, requerirán entonces de condiciones sociales
y políticas que se ajusten a las condiciones de producción, en tanto
que el marco jurídico, sus características, la tecnología y el aprovechamiento
de los recursos, corresponden a cada uno de los perfiles de los
proyectos, de acuerdo a su tipo y sus objetivos.
Las otras preguntas interesantes que hacer son ¿Qué
se requiere para adecuar el mega proyecto a las características
sociales y culturales del Istmo? ¿Cómo y qué se requiere para participar
en el mega proyecto? ¿Cuáles son los asuntos que habrá que cuidar
con mayor detenimiento y acuciosidad?.
A la luz de las experiencias a lo largo de éste
siglo y con las características actuales del país, de Oaxaca y del
Istmo, es conveniente y urgente instrumentar una consulta
real, participativa y plural.
Una consulta que no caiga en el populismo de consultar
asuntos que no conciben o no interesan a núcleos de población que
por ahora y por desgracia también en lo mediato, tienen como urgencia
vital e interés, solo el subsistir.
Una consulta que no excluya a los diversos sectores
sociales y que no tenga un sólo origen o una sola orientación.
Una consulta en suma, con un proceso preciso y profuso
de información, contemplando temas y metas claras.
Nos parece que el mega proyecto tiene 3 campos específicos
de participación y por supuesto, con asuntos torales y estratégicos
que tienen que cuidarse puntualmente.
1.- El marco jurídico y las reglas a que deben sujetarse las
inversiones.
Como mencionamos éste marco existe y está vigente, lo necesario
es conocer y vigilar que se cumpla, con algunas adecuaciones que
se requerirán en base a la realidad del Istmo.
Una de éstas adecuaciones delicadas pero urgentes de definir,
ésta en permitir que los gobiernos Estatal y sobre todo Municipales,
puedan establecer con la Federación un sistema razonado de
cobro de impuestos, que permita a la Federación cumplir con su encomienda
constitucional, de financiar obras y proyectos de beneficio
regional y común y por otro, capitalizar a los Gobiernos locales,
para aspirar a una verdadera autonomía, tanto en su desarrollo,
como en la toma de decisiones.
Con respeto y tolerancia, me parece que el asunto
de la soberanía está más en juego en otros aspectos que en una acción
como la que nos ocupa.
2.- Cómo conservar regionalmente la riqueza que genera el mega
proyecto en sus diversas etapas.
Como comentamos en páginas anteriores, las últimas inversiones
nos han mostrado que al normalizarse los aspectos de producción
de los diversos proyectos, disminuye el empleo de la fuerza de trabajo,
se contrae la inversión y crece el desempleo, que se empeora ante
la falta de opciones laborales y el cierre de otras fuentes de empleo
que por el espejismo del desarrollo o por la petrolización
de la economía regional, cierran sus puertas. Por ello es necesario
diseñar una estrategia de capitalización social con bancos
regionales, cajas de ahorro y un mercado de inversiones sociales,
en el que las organizaciones, productores y autoridades locales
tengan acceso a financiamiento y palanqueo para su desarrollo pero
sobre todo, para la generación de empleo, a través de la creación
de industrias y servicios que requieren éste tipo de inversiones.
Es de tomarse muy en cuenta la inexistencia, ineficiencia y escasa
capacidad de respuesta de las empresas locales y regionales para
los insumos, empaques, servicios y demás microindustrias que requirió
la petroquímica en su inicio en el Istmo.
3.- La preparación y capacitación de la fuerza de trabajo.
Es de singular importancia que como parte fundamental y aún
anterior al aterrizaje de las inversiones, se inicie un sistema
permanente de capacitación y preparación que contemple:
3.1. Creación y adecuación de instituciones de estudios
superiores, que prepare profesionistas y profesionales, de
acuerdo a la vocación productiva del Istmo y de sus inversiones.
3.2. Programas de capacitación y superación laboral,
en coordinación con las empresas que se establezcan, que permitan
una planta y una bolsa de trabajo capacitada y adecuada a los requerimientos
de la inversión.
Aunado todo ello a un verdadero programa de cuidado
y mantenimiento de los diversos ecosistemas, el crecimiento ordenado
de las diversas poblaciones y sobre todo al cuidado y vigilancia
de los derechos laborales y humanos, fuera de pretensiones hegemónicas
o de presión.
Cualquier inversión social o privada, requiere de
concertación, de tolerancia y de unidad.
De los interesados, de los Istmeños y de los Oaxaqueños,
mas nos vale que dependa.
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