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3.4 CONSIDERACIONES SOBRE EL MEGAPROYECTO PARA EL DESARROLLO DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC

Gerardo Garfias Ruiz

ANTECEDENTES:

De nueva cuenta, el Istmo de Tehuantepec se ubica en el centro de las discusiones políticas en los ámbitos internacional, nacional y estatal al igual que desde el siglo pasado, ante la viabilidad de aplicar cuantiosas inversiones, programas y obras que generen el desarrollo en torno a su vocación productiva y en especial a su situación geográfica estratégica.

Alejandro Von Humboldt en su visionario recorrido por nuestro territorio, apuntaba ya las ventajas del canal natural que representaba el Istmo de Tehuantepec.

Aún desde la época prehispánica, éste territorio jugó un papel de suma importancia en el paso, intercambio y peaje para los pobladores del istmo y la entonces Mesoamérica.

Desde que se tienen registros confiables, el Istmo ha sido un paso obligado entre ambos océanos; la alternativa para comunicarnos con Centro América y el asentamiento de los pueblos indígenas Chontales, Huaves, Mixes, Zapotecas y Zoques, que han sido el sostén y el baluarte de ese territorio.

El Istmo de Tehuantepec no sólo abarca el estado de Oaxaca, de donde recibe su nombre, sino que también abarca propiedades del Estado de Veracruz.

Esta particularidad no sólo se expresa en el ámbito geográfico, sino que también desde épocas precortesianas el Istmo abarcó pueblos y culturas como los Olmecas y sobre todo los Zoques. Hoy en día, los Zapotecas del Istmo, que son originarios de los Valles Centrales, han poblado sostenidamente también desde principios de siglo, las tierras Veracruzanas.

En este sentido, es de suma importancia destacar el bloque territorial, histórico, social y cultural que representa y conforma el Istmo de Tehuantepec.

Estas afinidades, fueron perfectamente valoradas para que éste territorio se convirtiera en una población estratégica y codiciada por propios y extraños.

Europa y los Estados Unidos de Norteamérica estuvieron mas cerca con Juárez y Porfirio Díaz, de cristalizar sendos proyectos que si bien anunciaban obras e inversiones de gran envergadura, centraron sus metas y objetivos en el canal de comunicación interoceánico.

La situación política internacional no permitió con Juárez la concresión de la obra ya pactada y los Europeos no se convencieron de las bondades del proyecto, a pesar de las evaluaciones favorables que tuvieron.

El ferrocarril a principios del siglo, dentro de una estrategia Porfirista para comunicar los puntos neurálgicos del País, cristalizaron en el Istmo con una vía de comunicación, que en su inicio y consolidación llegó a transportar hasta 60 contenedores diarios, por esa vía inter-oceánica.

La apertura de ésta vía de comunicación, consolidó núcleos de población que hasta ese momento tenían relativa importancia: Salina Cruz, San Jerónimo (hoy Ciudad Ixtepec) y Rincón Antonio (hoy Matías Romero). En menos medida, Tehuantepec y Juchitán se vieron redituados de ésta gran palanca del desarrollo, no sólo del Istmo, sino del sureste del país.

La primacía de Tehuantepec y Juchitán, en tanto capitales de los Zapotecas del Istmo, se vieron disminuidas por espacio de casi 50 años, hasta que la carretera Panamericana, les regresara con mayor fuerza la supremacía económica y política.

A las formas de organización social, política, económica y cultural, gestadas en por lo menos un milenio entre los diversos pueblos del Istmo, vendría a plantearse una forma diferente de comercialización, flujos humanos y generación de nuevas economías.

Surgieron poblaciones emergentes que al igual que en otras latitudes, al declinar su UNIMOTR de desarrollo, no sólo disminuyeron su crecimiento, sino incluso se convirtieron en lastre y poblaciones dormitorio, en espera de mejores tiempos.

Durante los 50’, la construcción y puesta en marcha de la carretera panamericana, permitirá un reordenamiento económico, político y comercial, aunado al paulatino decrecimiento de los ferrocarriles, el estancamiento tecnológico, la falta de inversiones, el crecimiento desmedido de la planta laboral, así como la falta de oportunidad y calidad en los servicios de carga y pasajeros.

Las redes del comercio, que son el eje toral de la economía del Istmo, recobran un nuevo auge y se diversifican las opciones de intercambio con el Golfo, el centro del país, el estado de Chiapas y por supuesto la Capital del Estado.

El crecimiento de la industria petroquímica en el Istmo Veracruzano, vendrá también a incrementar el intercambio mercantil, social, cultural y aún organizacional ya que como se puede constatar en estudios específicos, las formas de organización laborales y sindicales de la industria petroquímica, seguirán los patrones de parentesco de los Zapotecas del Istmo.

Durante éste período, aunque gestado en la década anterior, se naturaliza el distrito de riego de la presa Benito Juárez con otra estrategia de desarrollo del campo, en el marco de la alianza para el progreso, que la cada vez más frecuente influencia del país del norte hace sentir en América.

El campo Istmeño, verá llegar programas, instituciones, profesionistas, centros de investigación, ciertas tecnologías, insumos y concepciones desarrollistas para su desenvolvimiento.

Aunque el concepto de desarrollo previó la apertura de importantes extensiones de tierra de cultivo, así como la utilización intensiva del riego para las tierras de temporal, la concepción, la falta de tecnologías adecuadas, la visión carente de organización y producción, así como los vicios de la naciente burocracia, hicieron fracasar en su parte toral a éste proyecto.

Aunque en otra vertiente, pero como parte sustancial de la estratégica zona del Istmo, es también en este período que el ejército y la fuerza aérea, engrosarán la lista de aciones en el Istmo con las consecuencias sociales, políticas y económicas, que implica la presencia de las fuerzas armadas en la región.

En los 60’ y 70’, el Plan Oaxaca primero y luego la Comisión Coordinadora para el Desarrollo Integral del Istmo, con estudios de diagnóstico importantes, irrumpieron como esfuerzos del Gobierno Federal para buscar de nueva cuenta impulsar el desarrollo del istmo.

El Plan Oaxaca, se queda en eso (Un Plan), y la Comisión termina instrumentando fundamentalmente el programa integral para el desarrollo rural, (PIDER), sin un seguimiento, ni la participación activa de los pueblos Istmeños; siendo a finales de los 70’ transformados los centros de desarrollo que se crearon en la región, por los nuevos centros coordinadores del Instituto Nacional Indigenista.

A finales de los 70’ y principios de los 80’, se impulsa la producción de ajonjolí, arroz y caña de azúcar con agroindustrias, que sucumben ante la diferente vocación productiva, la falta de planeación, la presión y la irrupción de organizaciones sociales que vendrán a dar un nuevo tinte a las relaciones productivas, sociales y políticas del Istmo.

En los 80’, se registra un nuevo Megaproyecto que viene como a principios de Siglo, a impulsar nuevas formas de desarrollo microregional, nuevas formas de organización social para el trabajo, nuevas formas de acumulación y en consecuencia la gestoría de nuevos o modificados actores sociales.

La refinería Antonio Dovali Jaime como la mayoría de los mega proyectos en México, requerirá en un  principio de grandes cantidades de mano de obra local, crecimiento del sector, servicios y derramas que impactarán la economía regional.

Así también de forma hasta ahora inédita en el Istmo, los campesinos deslumbrados por ésta repentina y efímera riqueza no solo abandonarán sus tierras, sino que aun las arrendarán o venderán, ubicándose como obreros emergentes expuestos a las variaciones de la inversión y del capital foráneo.

Con el freno de una esperada segunda etapa de la planta refinadora, pero sobre todo dentro de la lógica de las inversiones temporaleras, el mercado de trabajo se contrae, llevando a poco mas de 7,000 obreros a la ruina y a la masa de desocupados que los diversos proyectos aquí enlistados van dejando a su paso por el Istmo de Tehuantepec.

No sólo como dato curioso o trágicamente cómico, resulta el hecho que, en los 80’ el Istmo se convierte en uno de los principales consumidores de cerveza en el País. El crecimiento de los giros negros (cantinas, prostíbulos, etc.), alcanzan un auge solo visto al inicio del ferrocarril, aunque en proporciones distintas, que caracterizaron a este período.

El auge del sector comercial y en general de servicios, se verán también colapsados, con el constante crecimiento de las carteras vencidas.

El crecimiento anárquico y especulativo corroen a las poblaciones principales, que se involucran en este nuevo esfuerzo. El deterioro ecológico y la calidad de la vida se suman como una realidad que desde ahora acompañan a los pueblos que se asientan en la zona central del Istmo.

En toda esta gama de esfuerzos para el desarrollo del Istmo, ¿Qué ha pasado con sus pueblos?, ¿Cómo ha influido en los pueblos indígenas?, ¿Cómo se ha conformado la organización y participación política?, ¿Cuál ha sido el impacto en lo profundo de su estructura económica, social y cultural?.

Los pueblos del Istmo a partir de su propio desarrollo, han conformado una formación étnica y social en que los pueblos Chontales, Huaves, Mixes y Zoques, a pesar de contar con sus propias tradiciones y costumbres, se han subsumido a la cultura Zapoteca dominante.

Los cambios culturales en el presente siglo han obedecido más a los cambios que involucran a la cultura Zapoteca, que a la irrupción de patrones externos, si bien ajenos, en tanto sirven y se refuncionalizan, pasan a formar parte de la “Zapotequización”, que es una característica de esta cultura.

Las mujeres Mixes, Chontales y Zoques han adoptado la vestimenta y los patrones de comercialización, para que se desenvuelvan medianamente sin problemas mayores entre el vasto corredor comercial del Istmo.

Si bien el desarrollo del país y de los Estados vecinos han traído cambios y patrones ajenos de consumo, estos han influido más en el medio ambiente y los nexos comunitarios, que en las propias tradiciones y costumbres, en tanto estructura histórica y vigente.

Al referirnos a los cambios en la organización social para el trabajo y para el ejercicio político, es notorio que aquí no solo los diversos proyectos de desarrollo han impactado, sino también los grandes acontecimientos nacionales y aun internacionales en torno al quehacer político, el capital y la deuda externa.

Hagamos un recuento para repasar las características de la población y su desarrollo.

Al hablar del Istmo por lo menos del Oaxaqueño, inequívocamente salta y permanece como única población entre la generalidad  de la opinión pública Los Zapotecas, los Tehuanos, los Istmeños.

Población que no distingue, a Huaves, Chontales, Mixes o Zoques. Se concibe como una sola cultura, un sólo pueblo, con las únicas diferencias de ser de la región de Tehuantepec o de Juchitán.

Esta situación no es ninguna novedad.

Los pobladores más antiguos del Istmo Oaxaqueño, por lo menos Huaves y Zoques, fueron inmiscuidos por la fuerza, el comercio y el sojuzgamiento, por los zapotecas, que provenían de los valles centrales.

El proceso de adopción no solo se dio en el gran intercambio de patrones culturales, sino incluso en las formas de consumo, organización o en las redes de relaciones sociales.

Al interior de los Zapotecas, desde los principios de su llegada al istmo, se dio un proceso divisorio que hoy permea la organización y la  participación política de Tehuantepec y Juchitán.

El asentamiento primigenio se ubicó en Tehuantepec y por las necesidades estratégicas, militares, económicas y de peaje, fundaron Juchitán con una organización militar y política que al cabo del tiempo se independizó, con las consecuentes luchas fraticidas y el desarraigo, a pesar de compartir un mismo origen y una misma cultura.

Esta doble relación de subordinación y de competencia perneará hasta nuestros días la filiación y  la participación política, configurando un pueblo Zapoteca dividido con sus respectivos aliados de los otros pueblos indígenas. Por un lado, un distrito en alianza con todo lo que viene del centro y por el otro, un conglomerado en permanente defensa o cuidado de su autodeterminación.

Las tradiciones, costumbres y formas de organización de los pueblos indígenas del Istmo como las de todos los pueblos indígenas de México, enfrentan por lo menos tres situaciones que inciden en su estructura y desarrollo.

a)

La dinámica propia como conglomerado humano, que provocan cambios, transformaciones y desaparición de patrones de conducta en su visión y la forma de ver las cosas.

b)

Las acciones, proyectos gubernamentales y sociales que llegan   a los pueblos indígenas en éste mismo sentido y

c)

Las influencias y siembra de patrones culturales de la sociedad nacional que fundamentalmente se dan a través del consumo, leyes y formas de gobierno externas.

Hemos abordado brevemente los dos primeros puntos en páginas anteriores y en lo que se refiere a las influencias de la sociedad nacional, es conveniente hacer algunas consideraciones.

Los pueblos indígenas del país y Oaxaca no es la excepción, se encuentran hoy en día inmersos al igual que el resto de los Mexicanos, en un proceso de globalización, que involucra a casi todos los órdenes de la vida social.

Hay una visión que nos parece está dogmatizada y que ve a los pueblos indígenas, como conglomerados estáticos y a expensas exclusivamente de lo que el exterior les mande o imponga.

Nada más equivocado

Aunque el manejo de disposiciones jurídicas, patrones de consumo y la difusión de otras culturas a través de los medios de comunicación masiva mellan las estructuras comunitarias, los pueblos indígenas tienen mecanismos de defensa y asimilación pero sobre todo de refuncionalización, dando a patrones culturales ajenos, un lugar en su estructura cultural.

Sin embargo dentro del proceso asimilacionista, por desgracia impostergable en aspectos dañinos como el consumismo, los pueblos indígenas como toda la sociedad, están expuestos a ellos.

En el caso del Istmo independientemente de las acciones y proyectos de desarrollo, la sociedad indígena ha tenido un desarrollo cultural a veces favorable y en ocasiones perjudicial.

Más del 50% de las palabras hoy ocupadas en el zapoteco provienen del español. Más del 80% de las familias cuentan con un medio masivo de comunicación en sus hogares.

En cualquier pueblo del Istmo aún en las partes altas, cuentan con expendios de productos chatarra o cuando no, útiles en su vida diaria, pero ajenos a sus tradiciones y costumbres.

Los procesos tecnológicos que involucran a las acciones propuestas en el mega proyecto, son inherentes a sus ciclos de producción y no se ve que más podrían traer, a parte de lo que diariamente reciben como influencia los pueblos indígenas, en nuestra actual aldea mundial.

Hasta ahora si algún pueblo indígena ha demostrado que no es tan fácil sucumbir ante el proceso de globalización, han sido los pueblos del Istmo, aún sin el apoyo de las acciones gubernamentales o privadas para desarrollar o conservar sus culturas.

Sí preocupa por supuesto, que no sólo los proyectos de desarrollo sino también la legislación y formas de vida vigentes, hagan de lado y aún obstaculicen las expresiones de los pueblos indígenas.

Pero esto se combate y se razona con organización y claridad de ideas.

De la fuerza y de la conciencia de los pueblos indígenas y de sus aliados, depende en buena medida las formas legales y practicas para la conservación y desarrollo de sus culturas.

 
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Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México