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LOS PESCADORES ZAPOTECAS DEL COMPLEJO LAGUNAR
DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC, OAXACA. MÉXICO. 2002.
EL CAMPO EDUCATIVO.
El escenario educativo en 1990 del Municipio
de Juchitán de Zaragoza muestra que el 25.6 % de la
población mayor de 15 años es analfabeta, mientras
que en el año 2000, esta misma población registró
un 20.8 %.INEGI (1990,2000).
La escolaridad de la población de los
pescadores de la Laguna Superior exhibe un promedio de 2.2
± 3.027 años de estudios cursados. El 44 % declara
no poseer instrucción educativa; un 36 % registra una
instrucción primaria incompleta ( en ambos grupos,
no se detecta ningún patrón relacionado con
la edad); el 16 % anota haber cursado una instrucción
primaria completa y solamente el 4 % declara haber concluido
sus estudios de educación media superior (bachillerato).FIG.
3.
Si se comparan los resultados obtenidos de
la población de pescadores organizados de la Laguna
Superior con el promedio de escolaridad del Estado de Oaxaca
( 4.5 años de escolaridad) y con el grado de instrucción
de los pescadores del Municipio de la Unión, Guerrero
y Lázaro Cárdenas, Michoacán (31% de
pescadores con instrucción primaria completa) se infiere
que en general, el grado de instrucción de los pescadores
ribereños de la Laguna Superior es muy bajo. Este escenario
educativo se explica tomando como base la edad muy elevada
de los pescadores, y que el acceso a la educación hace
cuatro o cinco décadas era extremadamente restringido
en las comunidades pesqueras del Estado de Oaxaca. CEPO (1990);
Toledo y Bozada (2000).
LAS
MUJERES DE LA LAGUNA SUPERIOR.
En la mayor parte de las sociedades conocidas,
las mujeres son destinadas a posiciones sociales inferiores.
Son los hombres los sujetos de las estrategias matrimoniales
a través de las cuales procuran mantener o acrecentar
el capital simbólico, las mujeres siempre son tratadas
como objetos de estos intercambios dentro de los cuales ellas
circulan como símbolos predispuestos a sellar alianzas.
Asimismo, el papel privilegiado que las mujeres desempeñan
en la producción propiamente simbólica, tanto
en el hogar como fuera del mismo, siempre es devaluado cuando
no ignorado. Bourdieu y Wacquant (1995).
Salazar y Bozada et al. (2000); reconocen las
diversas actividades pesqueras que realizan las mujeres de
las costas tanto del Pacífico como del Golfo de México
y Mar Caribe; señalando algunas tendencias generales
de la participación de las mujeres en la cadena productiva
del sector pesquero que a continuación se señalan:
- La mayor presencia de las mujeres está
en las fases de procesamiento y comercialización.
Su intervención en estas actividades se desarrolla
con mayor frecuencia en el espacio doméstico o “informal”;
es decir, fuera de las organizaciones reconocidas como sociedades
cooperativas, uniones o empresas y su trabajo es una extensión
de las labores domésticas.
- La participación de las mujeres
en la captura es limitada. Se reconoce la presencia de mujeres
pescadoras ribereñas y de media altura, pero no se
identifica ningún caso de pescadoras de altura. Se
anota que existen mujeres que son socias o permisionarias
de pesca de altura, pero no realizan la actividad de la
pesca.
- Las mujeres son contratadas preferentemente
para el procesamiento, almacenamiento y empaque de productos
pesqueros como socias, empleadas asalariadas o trabajadoras
temporales y a destajo.
El perfil de las mujeres que participan en
las sociedades cooperativas u organizaciones como Uniones,
Sociedades de Solidaridad Social o Grupos Solidaridad Mancomunada
de Responsabilidad Ilimitada registrados en los Estados de
Michoacán y Guerrero en el Pacífico Mexicano
y en el Golfo de México ( Veracruz, Tabasco, Campeche
y Yucatán) muestra que:
- Las socias mujeres tienen muy poca o ninguna
injerencia en el funcionamiento de las organizaciones pesqueras,
rara vez son nombradas directivas o tomadas en cuenta para tomar
decisiones. Las mujeres que participan en la pesca prefieren participar
en organizaciones familiares lo que les da mayor capacidad de
decisión y “empoderamiento”.
- La formación de grupos estructurados exclusiva
o mayoritariamente por mujeres ha sido las alternativas más
viables que las mujeres han desarrollado en los últimos
años para acceder a recursos financieros y realizar proyectos
de acuacultura rural o actividades de comercialización
y procesamiento de productos pesqueros.
- Las trabajadoras de plantas de empresas y plantas
procesadoras pueden pertenecer a sindicatos. Sin embargo, muchos
de estos son fantasmas y las trabajadoras nunca llegan a conocer
el contrato colectivo e incluso a sus dirigentes; tampoco la forma
de contratación eventual o por periodos favorece una participación
consistente de las mujeres en este tipo de organizaciones.
- Las mujeres permisionarias, intermediarias y
comercializadoras a mediana y gran escala son la excepción
a la regla, debido a que las características de su participación
les confiere bastante poder y prestigio en los ámbitos
locales y regionales en los que actúan. Pero se trata de
un poder bastante elitista que reproduce los mecanismos antidemocráticos
de decisión y de exclusión económica y social.
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