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Política>>Mujeres presidentes...
 
 

Conclusiones


La participación política de las mujeres en los municipios es nueva. La sola participación de las mujeres en las presidencias municipales no significa un cambio radical en la política por sí misma. En la mayoría de los casos estudiados hay una continuidad política del partido y de los objetivos que este se plantea en los municipios y muchas veces las presidentas son presionadas por el cooperativismo y los caciques. Lo que sí significa un cambio es la presencia de la mujer como autoridad, en situaciones que implican la toma de decisiones políticas, económicas y sociales y la imagen que estas acciones proyectan en la población. Esto trae aparejado un cambio de actitudes hacia las mujeres y un cambio de mentalidades

La incorporación de las mujeres al orden político existente es un proceso complejo, de construcción y conflicto continuo. Rompen con las tradiciones y prácticas patriarcales comunes. Los cambios de personas, mujeres en este caso, no significan cambios radicales de mentalidades. Estos cambios, los de las mentalidades se dan más lentamente que los cambios de personas en el poder. Pero su presencia en el cargo significa una imagen distinta de lo que son estos puestos de autoridad.

Hay una voluntad política obligada por las actuales circunstancias históricas por un parte y por la otra, la reacción de las y los protagonistas a esa circunstancia.

Si las mujeres no tienen una base política de mujeres, en la cual sostener su presencia en la arena política, se vuelven simplemente títeres de los políticos varones y de su forma de hacer política. La prueba es que algunas presidentas municipales ocupan el puesto mientras dura y luego, especialmente si hay un cambio de gobernador, se alejan de la política y son olvidadas.

De alguna manera, si las presidentas municipales obedecen al gobernador en turno, al presidente del partido, al diputado local o al político que las puso en el puesto, por muy bueno que sea su trabajo, al final el capital político que acumulen será para su promotor no para ellas.

Las presidentas municipales entrevistadas parece que no tendrán mucho futuro político, las razones pueden ser:

1) El peso de la familia y las relaciones con sus maridos e hijos. Salvo las que son solteras sin hijos, todas se sienten presionadas por sus relaciones personales y familiares. Y sienten que la política las alejó de su deber de madre y esposa, específicamente si tienen hijos pequeños hay un sentimiento de culpa.

2) El capital político de su actuación fue cosechado por su partido y por los líderes que las propusieron. Y su presencia después de las presidencias parece diluirse.

3) Siendo pocas las cuotas que se dan a mujeres para los cargos de elección popular, se reducen las oportunidades que las expresidentas municipales pueden tener en otros campos de la política (senadurias, diputaciones etc.) aunque lo hayan hecho muy bien.

Algunas de las razones por las cuales la mayoría de las expresidentas municipales no continúan en la política estatal y nacional, sobre las que se podría tejer un poco, son las siguientes:

1) La mayoría de las presidentas municipales desconocen el juego de la política tradicionalmente establecida y su condición social, dentro de los márgenes establecidos por el género, les impiden ser más audaces.

2) Hay reglas ocultas para las mujeres que se esconden en el tiempo y espacio de la historia política.

3) Hay un aprendizaje del hombre y la política desde la infancia que tiene que ver con los aprendizajes de género, lo que los hombres pueden hacer y las mujeres no. En este aprendizaje hay un lenguaje común para los hombres que las mujeres desconocen. Por supuesto que también hay un lenguaje o discurso de las mujeres, éste no ha sido relacionado con el poder y su ejercicio en los ámbitos económicos y políticos

4) Un hombre político para ser apreciado por sus colegas tiene que tener varias mujeres. La vida personal de las mujeres presidentas es observada con binoculares y cualquier actitud “sospechosa” es puesta a discusión en la opinión pública.

5) Los hombres deben ser cabrones para ser temidos,27 las mujeres compasivas, tiernas, mesuradas y femeninas que sintetizan actitudes en formas de ser.

Si bien, los chistes pueden detonar muchos sentimientos y la risa sobre todo, nos hablan también de la forma de hacer las cosas. Y en el caso de Villa dicen mucho de la forma de hacer las cosas. Agregaría yo, que el poder se relaciona a este valor masculino que dice mucho de las formas de hacer política. Parecería que el valor se demuestra por la capacidad de infringir dolor y por tanto de auspiciar el miedo. El poder de matar a una persona o a un pueblo como “en la lucha contra el terrorismo”. Desafortunadamente muchas de las soluciones políticas el mundo son violentas. Y las mujeres no hemos sido educadas en la violencia. Nos han enseñado muchas otras cosas, la compasión, la tolerancia, el diálogo, el servicio, la capacidad de aceptar situaciones incómodas. Lo cual no quiere decir que no haya mujeres violentas y mujeres “machas” pero precisamente dentro de los estereotipos esta que cuando una mujer rompe los moldes es criticada con severidad.

Estamos en un momento de transición, de reconsideración de los roles sexuales especialmente en las relaciones con la política y en momentos dónde se quiere establecer la democracia, las formas de hacer política hasta ahora no son las que han mostrado, en general los resultados más positivos, si se considera la desigualdad, la inequidad, injusticia y violencia. Si la participación de la mujer puede significar cambios al respecto, entonces puede haber una oportunidad para el mundo.

Si el ejercicio del poder tuviera que ver sólo con la diplomacia entonces tal vez las mujeres podrían ejercerlo muy bien, pero el ejercicio del poder en las presidencias municipales tiene que ver también con la toma de decisiones, que afectan muchas veces intereses creados.

La participación de las mujeres en la política ha sido uno de los pasos más relevantes en la búsqueda de la equidad de género de la historia contemporánea. La revolución invisible, que es la revolución de las mujeres, está teniendo un impacto en las relaciones humanas y en la organización social que apenas se puede describir. Estamos inmersos en el cambio, somos parte de él y por eso es difícil verlo con claridad. Lo anterior son sólo algunos apuntes de un análisis de la situación que esta en proceso.

Margarita Dalton

San Francisco Lachigoló Oaxaca
Septiembre 2002

27.- El ejemplo del Chiste sobre Villa: “Sargento, - Si mi general, - Ve a esos tres hombres que vienen allá, -Si mi general, - Quiero que me fusilen a uno – si mi general ¿a cuál? - ¡Pas, pas! al que quedó parado”

 
 

 


Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México