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El istmo mexicano es
el más boreal de los estrechamientos de América.
Paso obligado de múltiples movimientos de población,
esta región era y sigue siendo fundamentalmente indígena |
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En ausencia de un gran Estado interventor, la reconfiguración
regional parece resultar ahora de la actividad de una serie abierta
de agentes y empresas locales, supralocales y transnacionales. El
nuevo escenario se crea por la paulatina redefinición de
las políticas económicas y sociales del Estado (privatización,
de un lado, y descentralización y racionalización
del gasto público, del otro). El istmo, beneficiario o victima
del intervencionismo, se descubre de pronto como un territorio en
el cual los intereses locales y supralocales parecen enfrentarse
ya sin la mediación del antaño poderoso Estado.
Pocas regiones de México han estado tan inmersas
en las discusiones globales. De hecho, sólo considerando
las mutaciones del espacio global puede advertirse cómo ha
cambiado la percepción de sus condiciones de operación,
de su valor estratégico.¿Qué otra situación
geográfica en México suscita tantas preocupaciones
y esperanzas? Sin duda, las fronteras. De hecho, podría afirmarse
que el istmo es, en cierta forma, una frontera: una línea
que divide y a la vez funciona como imán o filtro.
Al examinar la naturaleza de los acontecimientos
que transforman el espacio geográfico, las ciencias sociales
señalan que es posible distinguir diversos niveles de intervención
sobre el territorio. Así, se ha dicho que la escala de origen
de un acontecimiento se relacionacon la fuerza del emisor. "Es
poco probable que el gobierno de un estado o el alcalde de un municipio
tenga condiciones para generar otra cosa que acontecimientos regionales
o locales, respectivamente."! La magnitud temporal o espacial
de una decisión se halla así circunscrita por la fuerza
o poder del agente implicado en la gestión del territorio.
Esta fuerza está asociada a lo que se conoce como técnica
de encuadramiento.
Al respecto, el eminente geógrafo francés
Pierre Gourou ha señalado que si el análisis no recurre
a las técnicas de encuadramiento la explicación geográfica
queda atrapada en un callejón sin salida. "Las técnicas
de encuadramiento nos interesan por su eficacia en el modelado y
la transformación de los paisajes. El interés no radica
en desmenuzar los resortes de la organización familiar o
el mecanismo de elección de las autoridades políticas,
sino en precisar el grado de eficacia de estas técnicas:
agresividad paisajística y control de larga duración
sobre amplios espacios; es decir, control de un gran número
de hombres a lo largo de una gran extensión y durante mucho
tiempo." 2 Una aldea, cacicazgo, reino o imperio
emplean técnicas de encuadramiento con distinta eficacia.
Unas apenas abarcan algunas decenas de hombres, otras pueden gobernar
a centenares de millones. El dominio de técnicas eficaces
permite a pequeños estados e incluso a ciudades controlar
vastísimos territorios. La fuerza del poder administrativo
y político o los regímenes de tenencia de la tierra
imprimen diversas influencias sobre el paisaje (no es lo mismo el
acceso abierto que el uso regulado de los bienes o recursos naturales).
Las fronteras políticas, en este sentido, pueden tener grandes
efectos sobre el paisaje: naciones con las mismas condiciones naturales
poseen diferencias ambientales que sólo se explican por diferencias
económicas y legales (basta ver una imagen de satélite
de las fronteras para percatarse de ello).
El caso de las plantaciones tropicales del istmo
permite ilustrar una tesis geográfica fundamental: la influencia
de los sistemas económicos sobre los paisajes. De acuerdo
con Gourou, Europa, consumidora de productos tropicales, no encontraba
en su agricultura autóctona la posibilidad de satisfacer
su demanda; para ello creó plantaciones que eran inserciones
de paisajes extranjeros en un paisaje local que era expresión
de otra civilización. Asimismo, el istmo permite apreciar
que la influencia de los sistemas tecnológicos puede llegar
a ser profunda. El ferrocarril, por su mera presencia y por su apertura
de mercados, puede modificar o de plano arrasar paisajes. Más
recientemente, los hallazgos de la biotecnología han transformado
la percepción de uno de los recursos más deteriorados
de la región: merced a las nuevas investigaciones en genética,
se han conferido nuevas potencialidades a la biodiversidad que albergan
las selvas, situadas en lo fundamental en torno al istmo. De una
manera o de otra, las técnicas de encuadramiento actúan
sobre las técnicas de producción, y éstas sobre
aquéllas: son interdependientes.
Para la geografía, las técnicas de
encuadramiento poseen niveles de eficacia en función de tres
criterios: profundidad (jerarquía de competencias: amplitud
demográfica), envergadura (amplitud espacial) y pluralidad
(multiplicidad de formas de organización). Los efectos que
la civilización actual produce en el paisaje han aumentado
de modo considerable gracias a la creciente eficiencia de sus técnicas.
El comercio produce grandes cambios y la urbanización y la
industrialización redefinen la distribución de la
población en el territorio y suscitan trastornos tan graves
(ya veces irreversibles) sobre el paisaje, que su huella no puede
atenuarse. Lo novedoso ahora es la velocidad de los cambios: decisiones
tomadas en las llamadas ciudades globales se traducen en m utaciones
aceleradas a miles de kilómetros de distancia.
Al considerar las metamorfosis de las técnicas
de encuadramiento, puede comprenderse por qué el paisaje
istmeño se ha constituido al cabo de los años a la
manera de un palimpsesto: como la yuxtaposición o superposición
de escrituras y figuraciones del territorio cuyo origen se encuentra
en técnicas paisaj ísticas que han desaparecido. En
la actualidad se observa la convivencia de diversos medios de apropiarse
del territorio. Estratos antiguos que exhiben viejas estructuras
sociales (y de los cuales a veces todavía subsisten caminos
o pueblos) subyacen en estratos relativamente modernos. Los cambios
en las técnicas del transpone han suscitado la pérdida
o lamuerte de pueblos, estaciones o caminos, o bien han generado
su refuncionalización: se han convertido en territorios de
la nostalgia o del turismo. El pasado ha sido abolido pero permanece.
En los nombres de los lugares sobrevive la memoria de una organización
social. Así, Tehuantepec se halla indisolublemente asociado
a las tehuanas. En ese sentido, Alberto Ruy Sánchez ha escrito:
"Todas las crónicas de viajeros sobre el istmo de Tehuantepec
hablan de una fascinación. Lo peculiar es que en vez de sentirse
encantados por el lugar, por la arquitectura o por la naturaleza,
como favores principales de su interés, los cronistas se
declaran bajo el efecro de la seducción absoluta y creciente
de las mujeres de esa región".'
Otra manera de llamar al palimpsesro la apona Nemesio
Rodríguez, investigador atento desde hace años a las
mutaciones de esta región, quien escribió recientemente
que el istmo constituye una suene de árbol en el cual se
lec la historia de múltiples proyectos: "A lo largo
de los últimos 200 años podemos documentar estudios
técnicos y sociales, acciones parpadeantes y dubitativas,
entradas intermitentes y salidas consecuentes de la inversión.
Es como el corte transversal de un tronco de árbol centenario,
en el cual podemos seguir por la lectura de sus anillos las sequías
y la abundancia y datar las diferencias de nutrientes y sus vicisitudes"."
Cabe pues decir que a la manera de un tatuaje el istmo registra
en su paisaje no sólo el cambio climático sino también
los avatares del mercado mundial: la huella indeleble de los largos
ciclos de la acumulación capitalista. Por supuesto, la sucesión
de las grandes potencias mundiales también ha dejado su impronta.
2 Pierre Gourou.lntroducción a la geografía
humana, Alianza Universidad,
Madrid, 1973, p. 19
3 Artesdeméxico,num.49,2000,p.6
4. Nemeslo Rodríguez, El istmo, una interpretaCIón
del desarrollo, Oaxaca,
2003.
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