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El istmo de Tehuantepec
y sus lecturas
Hipólito Rodríguez
*
En los últimos años el istmo de Tehuantepec
pareciera haber experimentado una suerte de redescubrimiento: una
reaparición que llama con urgencia a todos, convocando a
apasionadas discusiones acerca del porvenir de esta estratégica
región del sureste mexicano. Sus extraordinarias riquezas
naturales, su peculiar posición geográfica y la posibilidad
de convertirse de nuevo en una opción de comunicación
interoceánica han vuelto a colocarlo en la mesa de los debates.
Como espacio geográfico el istmo posee una
larga historia que comienza en el umbral del siglo XVI, cuando se
inicia con Hernán Cortés lo que será una larga
serie de intervenciones orientadas a explotar su valor geoeconómico,
el cual resulta de su singular figura espacial que le confiere el
potencial de unir dos grandes océanos, es decir, dos grandes
vehículos para el comercio mundial. A medida que pasen los
años este valor se incremen tará. En la actualidad,
en una época en la cual la dinámica globalizadora
ha adquirido enorme relevancia, las interacciones de los sistemas
de organización locales con el global parecen dar un nuevo
horizonte al istmo.
El anuncio del Plan Puebla-Panamá (ppp),
justo en el principio del gobierno del presidente Fox, otorgó
al istmo una presencia importante en los medios de comunicación,
ya que con la iniciativa gubernamental se proponía reanimar
una región empobrecida luego de largos años de abandono,
con proyectos e inversiones que, al mismo tiempo que evocaban viejos
temores, suscitaban nuevas esperanzas. De algún modo. el
istmo siempre ha estado presente en el debate nacional sobre los
desafíos del desarrollo regional: para algunos es una zona
con tantos recursos que no acaba de entenderse su atraso; para otros,
la misma riqueza de la región -su posición geográfica-
puede engendrar intervenciones poco afortunadas.
El istmo mexicano es el más boreal de los
estrechamien tos de América. Paso obligado de múltiples
movimientos de población, esta región era y sigue
siendo fundamentalmente indígena. Reservorio de enormes riquezas
naturales, sus recursos han sido objeto de frecuentes disputas e
innumerables proyectos productivos. Los desastres asociados a muchos
de ellos han dejado huellas en la memoria de la población
que, no sin resquemores, escucha el ruido de una nueva ola de inversIOnes.
En las siguientes páginas se aventuran algunas
notas a fin de mostrar la manera en que propios y extraños
han leído al istmo; desde dónde se mira, qué
es lo que se valora en él, qué posibilidades alberga,
qué procesos lo amenazan. Se ha de reflexionar sobre estas
preguntas a fin de esclarecer si lo que se considera un nuevo debate
resulta en realidad una polémica añeja.
Como territorio, el istmo ha sido objeto de diversas
formas o modos de regulación sociopolítica que han
influido sobre su figura espacial y su organización social.
Por ello, es necesario apelar al conocimiento geográfico
para apreciar la especificidad histórica de cada una de las
formas de organización territorial para aprovechar sus posibilidades.
Si se adopta una perspectiva geográfica y se examinan las
relaciones territoriales en él, cabe reducir su complejidad
espacial a tres figuras o modalidades: la línea que, a través
del estrecho, une a ambos litorales; los puntos que se sitúan
en los extremos de la línea y constituyen nudos estratégicos,
y el espacio (o región interna) que se encuentra entre esos
dos puntos y cuyo ámbito es atravesado por la línea.
En el curso de los años, estas figuras o modalidades han
sido privilegiadas de modo alternativo por proyectos públicos
y privados, sea que se dé prioridad a la línea (ferrocarril,
carretera o canal), los puntos (puertos marítimos, polos
de desarrollo) o los espacios internos (subregiones del istmo y
sus agentes). Cuando las fuerzas externas a la región poseen
mayor fuerza, son los puntos y la línea que los une los que
reciben más atención. Por el contrario, cuando las
presiones externas disminuyen, los puntos se debilitan y son las
fuerzas internas las que adquieren relevancia y configuran con mayor
vigor su espacio geográfico.
El istmo siempre ha originado preocupaciones por
la soberanía, por la capacidad de controlo determinación
para orientar lo que ocurre en sus inmediaciones. La línea
cons
titUye una fuerza desterritorializadora: los agentes externos (e
internos) que la promueven pueden actuar en contra de los intereses
locales y desatar procesos de fragmentación y segregación.
A lo largo de los años, el istmo se ha constituido múltiples
veces en un objeto codiciado por las fuerzas no locales que buscan
contar con vías de paso asus intereses globales.
El istmo experimenta -como otras áreas del
país- un acelerado proceso de restructUración económica
orientado a la incorporación de la zona a las nuevas tendencias
de la globalización. Sin embargo, la restructuración
plantea no sólo una nueva organización de los procesos
de producción e intercambio, sino también una recomposición
social, ambiental y política, ya que la incorporación
al proceso de globalización implica la introducción
de nuevos modos de regulación social entre las diversas esferas
de la reproducción social. En este sentido, cabe advertir
un profundo contraste entre las modalidades que adoptó la
intervención del Estado en la gestión del territorio
durante los años sesenta, setenta e incluso los ochenta,
a mediados de los que comienza la contracción del intervencionismo
estatal que se acentúa con diversas medidas privatizadoras
y de ajuste laboral en los noventa y cuyo desenlace (con la privatización
de la línea ferroviaria que une a los puertos de Salina Cruz
y Coatzacoalcos y la posible desincorporación de la petroquímica)
aún sigue pendiente.
* Centro de Investigaciones y Estudios Superiores
en Antropologia (CIESAS)-Golfo. Este texto es fruto de una larga
discusión con los participantes del proyecto Ellstmo en el
Contexto Contemporáneo del Desarrollo (financiado por Conacyt),
y en particular con los coordinadores del mismo: Eric Leonard, Andrés
Barreda, André Quesnel, Alain Musset y Marie-France Prévot
Schapira.
COMERCIO EXTERIOR. VOL 5,1. NUM_ 4. ABR.IL DE
2004 pags.296-311
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