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4- Integración Internacional y Reestructuración Económica: nuevos apremios y recursos para las dinámicas organizativas

4.1- Políticas sociales, movilidad geográfica y surgimiento de nuevas estrategias sociales

De manera general, el principal reto que se presenta a las sociedades istmeñas reside en enfrentar la “despetrolización” de la economía y la estructura política regional. En este contexto, los programas de contención de la pobreza y la marginación revisten una importancia fundamental por ubicarse en el centro del juego de actores a escala local y doméstica. Progresa no constituye sino uno de un conjunto de programas enfocados hacia dicha contención en el medio rural. Junto con el Programa de apoyo para el campo (Procampo) y el Programa de regularización de la tenencia de la tierra (Procede), representa la columna vertebral de la política pública hacia las zonas campesinas. Estos tres programas tienen como característica principal dirigirse hacia actores identificados y específicos (las mujeres, los titulares de parcelas agrícolas), a la vez que se han convertido en recursos centrales para la reproducción social, en un contexto marcado por la degradación de la rentabilidad de la agricultura básica y la contracción de la oferta de empleos a escala regional.

Por otra parte, como consecuencia de los grandes despidos ocasionados por la reorganización de la industria petrolera, una nueva problemática ha surgido en la región: el de la migración masiva que en los últimos años está teniendo lugar hacia la frontera norte del país, en donde los migrantes se insertan como fuerza laboral en las maquiladoras o en los campos agrícolas de Sinaloa y Sonora. No sabemos el impacto que esta migración está teniendo en la reconfiguración de identidades, en la transformación de las relaciones de género, en la introducción de nuevas prácticas agrícolas, en la participación política, y en otros aspectos más de la vida social de las comunidades expulsoras de mano de obra. Interesa en consecuencia indagar los procesos de construcción, organización y activación de las redes migratorias entre los diversos grupos sociales del Istmo. Las redes sociales forman parte de los factores que originan y sostienen la migración y le dan particularidades a los procesos de incorporación laboral y social de los migrantes en el nuevo ambiente y a los procesos de reconfiguración social en al comunidad de origen del migrante. De acuerdo con Massey (1987), “las redes sociales en torno a la migración consisten en lazos que vinculan comunidades de origen y puntos específicos de destino en las sociedades receptoras; estos nexos unen a los emigrantes y no emigrantes dentro de un entramado de relaciones sociales complementarias y de relaciones interpersonales que se sostienen gracias a un conjunto informal de expectativas reciprocas y de conductas prescritas”. La migración no es un fenómeno nuevo en la región. Procesos migratorios la han marcado a lo largo de su historia, permeando sus formas cotidianas de vida y de organización social. En tales dinámicas, la industria petrolera ha tenido un lugar protagónico.

Dada la enorme movilidad geográfica que atraviesa el Istmo, concurren en él diversas situaciones inter-étnicas poco conocidas. Al respecto, cabe mencionar: a) grupos residentes en la región desde la época prehispánica y colonial, tales como popolucas y nahuas; b) población indígena reubicada, a raíz de proyectos de desarrollo (presas): chinantecos y mazatecos; c) población indígena inmigrada en diferentes periodos de este siglo: totonacos (antes de 1970), zoques damnificados por la erupción del Chichonal. La evolución de la identidad étnica en contextos de migración y reubicación es insuficientemente conocida y de gran interés para la antropología social. La reubicación de chinantecos en la zona de Uxpanapa supuso que era zona deshabitada; no obstante, la presencia de totonacos y otros grupos generó enfrentamientos inter-étnicos. El proceso de articulación inter-étnica es un tema poco explorado en nuestro país. A su complejidad hay que agregar el influjo que sobre ella ejercen el proceso de industrialización y urbanización, y la expansión (años sesenta a ochenta) y contracción (años noventa) del trabajo asalariado que la región ha vivido. El estudio de esta problemática es importante para determinar tendencias y parámetros de acción de los grupos indígenas ante los nuevos procesos económicos que afectan a las industrias y recursos naturales de la región, y ante un escenario político marcado por el nuevo federalismo (descentralización) y una nueva relación entre el Estado y los pueblos indígenas. Por lo mismo, la cuestión tiene un interés no meramente académico sino también y principalmente uno práctico, desde la perspectiva de la antropología aplicada y el diseño de políticas públicas.

 

 


Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México