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3- Identidades étnicas y surgimiento de territorios políticos

Desde los años sesenta, tanto del lado oaxaqueño como del veracruzano, los pueblos indígenas comenzaron a organizarse desde su particularidad india y algunos de ellos lograron superar el inmediatismo para convertirse en alternativas políticas reales. Otros protagonizaron luchas importantes que consiguieron revertir políticas publicas que atentaban contra sus recursos. Un ejemplo de las organizaciones que han logrado trascender políticamente las coyunturas que le dan origen es la Coalición Obrera, Campesina y Estudiantil del Istmo (COCEI), que tiene su baluarte en la ciudad de Juchitán y que es un referente obligados en los procesos de organización social del istmo oaxaqueño. Entre los múltiples estudios dedicados a esta organización destacan los de Yescas Martínez (1980), Víctor de la Cruz (1983) y López Monjardin (1983). El ejemplo de un proceso de organización que consiguió frenar un proyecto de desarrollo a principios de los años ochenta pero que no logró consolidarse fue el protagonizado por los pueblos indios del sur de Veracruz y particularmente por los habitantes de Laguna del Ostión (Martínez y Rodríguez: 1984). En los años ochenta, la COCEI se convirtió en la punta de lanza de una serie de organizaciones, básicamente oaxaqueñas, que se opusieron al llamado proyecto Alfa-Omega, con escasa participación de organizaciones veracruzanas.

Mas recientemente, en los noventa, se comienza a observar una mayor convergencia entre los procesos sociales tanto del lado veracruzano como oaxaqueño, para oponerse al llamado Megaproyecto del Istmo. En 1997, diversas organizaciones sociales, instituciones académicas, autoridades municipales y comunales, se reunieron en Matías Romero, Oaxaca, para llevar a cabo una reunión a la que denominaron “El Istmo es nuestro”. A partir de esta reunión, los habitantes de la región han llevado a cabo varias acciones en las que se observa cómo poco a poco los actores sociales comienzan a construir una visión regional que va más allá del espacio oaxaqueño o veracruzano.

Por el papel estratégico que el Istmo históricamente ha desempeñado y la importancia de los procesos de desarrollo en él ocurridos, han sido múltiples los estudios que sobre la temática étnica se han realizado. La literatura académica producida incluye estudios regionales de carácter etnológico (Münch, G., 1983; Covarrubias, 1946), económico (Ortíz Wadgymar, 1971; Hernández Verduzco, 1973), geográfico (von Humboldt, 1817), histórico y etnohistórico (Prevot Schapira, 1995; Díaz-Polanco, 1992; Cuevas Luna,1994; Uribe, 1981); étnico-monográfico (Muñoz, 1977; Báez-Jorge, 1973; Nahmad, 1965; Signorini, 1979) y urbano (Restrepo, 1980; Cardeña, 1981; Williams, 1984). No hay un estudio evaluativo respecto al Plan Uxpanapa a pesar de la influencia que ha tenido en la historia reciente del Istmo veracruzano. Durante el proceso planificador se realizaron algunos estudios entre los que destacan los realizados por Miguel Bartolomé y Alicia Barabas, desde el punto de vista de la afectación al grupo chinanteco, y los de Ewell (1980) y Szekely (1988) antes de la finalización de la Presa Cerro de Oro. Ambos estudios coinciden en apuntar múltiples irregularidades en la ejecución de los programas y una marcada resistencia de la población. Sin embargo, no se aborda lo étnico en su diversidad de situaciones y factores dinamizantes en un marco regional y como procesos de larga duración, sino que se circunscribe el análisis a situaciones específicas (en el medio rural o urbano, etnias históricamente establecidas o grupos migrantes voluntaria o compulsivamente), o bien se centra la mirada en el ámbito comunitario o microrregional.

La primera investigación propiamente antropológica realizada en la Sierra de Santa Marta se debe a George Foster (1940 y 1966), que en 1940 efectuó una investigación entre los zoque-popolucas de Soteapan. En estos trabajos, desde el relativismo cultural y en el marco de la antropología económica, Foster buscó explicar los procesos y la organización desarrollada por los popolucas para hacer posible su sobrevivencia mediante la utilización de los recursos disponibles para el grupo.

En los años sesenta, profesores de la Universidad Veracruzana coordinaron prácticas de campo de grupos de estudiantes de antropología. De estas experiencias surgieron algunas publicaciones sobre prácticas religiosas (Hangert, 1970) en la zona popoluca, una tesis de lingüística sobre el popoluca (Morales, 1971), y el libro Los Zoque-Popolucas escrito por Félix Báez-Jorge y publicado por primera vez en 1973. En este trabajo, quizás el más conocido de los estudios realizados en esos años por antropólogos de la U.V., el autor se propone, desde la teoría estructural-funcionalista, “estudiar la dinámica del cambio social, así como las condiciones que guardan las relaciones entre tal entidad y la sociedad nacional” (Báez-Jorge, 1990:13).

También en la década de los años sesenta, Soteapan fue objeto de interés académico de un historiador, quien realizó una acuciosa revisión de documentos originales, para reconstruir la historia de la pérdida de las tierras comunales de los popolucas entre finales del siglo XIX y principios del XX. El resultado de estas pesquisas fue un valioso documento inédito escrito en 1971 por David Ramírez Lavoignet, intitulado Soteapan: luchas agrarias. Otra investigación importante realizada en la sierra de Santa Marta en los años sesenta fue la que llevó a cabo Antonio García de León en Pajapan desde el enfoque sociolingüístico.

A principios de la década del ochenta, Guido Münch (1983) publicó su Etnología del Istmo Veracruzano, en el que podemos encontrar gran cantidad de información interesante sobre los municipios de la sierra, aunque es presentada de una forma poco analítica y a veces poco precisa. En esta misma década se emprendieron otras investigaciones, abordando nuevas temáticas y recurriendo a los enfoques teóricos en boga. Tres de estas investigaciones se centraron en Pajapan, lugar que probablemente resultaba especialmente atractivo debido a lo espectacular de la lucha por la tierra que a principios de esta década había enfrentado a ganaderos y campesinos indígenas. Los autores de estos estudios (Nahmad, 1989; Buckles, 1989, Chevalier y Buckles, 1995) enfocaron su atención en tres puntos principales: los conflictos políticos por el control de la presidencia municipal, la tortuosa historia agraria, y los efectos de la expansión de la ganadería bovina sobre el control de la tierra y del aparato político. En ellos, valiéndose en parte del enfoque marxista se buscó explicar el impacto de la expansión del capitalismo sobre una comunidad agraria indígena.

El trabajo de investigación realizado por Buckles, junto con el que llevó a cabo Jacques Chevalier, se convirtió más tarde en un libro de mayores alcances, cuyo objetivo último fue explicar “las causas y los efectos deplorables del subdesarrollo y las relaciones desiguales de poder en la historia contemporánea de los Nahuas del Golfo” (Chevalier y Buckles, 1995:3). Para ello, tomaron como hilo conductor el análisis “del impacto del Estado y el capital sobre la sociedad nativa y el medio ambiente” (ibid).

 

 


Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México