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El Istmo veracruzano: desarrollo urbano-industrial y degradación ambiental

La parte septentrional del Istmo, el llamado sur de Veracruz, se halla compuesto por dos grandes conjuntos geomorfológicos: la sierra de Santa Marta y la planicie costera suroriental (bañada por el delta del río Coatzacoalcos). Desde el punto de vista geográfico y biológico la sierra tiene características llamativas: es una cadena de tres elevaciones montañosas (volcán San Martín Pajapan, volcán Santa Marta y serranía Yohualtajapan-El Bastonal) que se extiende sobre el lado oriental de la llanura costera, entre el lago de Catemaco y la laguna del Ostión. En las subcuencas hidrológicas (ríos Texizapan y Huazuntlán) de la sierra se genera el abasto de agua para cubrir la mayor parte de las necesidades de este líquido de las tres principales ciudades de la planicie (Coatzacoalcos, Minatitlán y Acayucan) y de poblaciones menores. Esta situación, más la diversidad biológica que alberga, han sido dos factores importantes para que la sierra haya sido declarada desde 1980, bajo diferentes modalidades, como área protegida. Desde 1998, por decreto presidencial, las áreas protegidas de Los Tuxtlas -la otra zona montañosa que se yergue en la planicie costera- y de la sierra de Santa Marta conforman la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas.

En el aspecto sociocultural, la sierra se singulariza por ser asiento del mayor conglomerado de población indígena en el sur de Veracruz. Esta población se distribuye en cuatro municipios: Soteapan, Mecayapan, Tatahuicapan y Pajapan. En el primero de ellos, la población originaria es hablante del idioma zoque-popoluca y, en la cabecera municipal, reside un núcleo económicamente importante de población zapoteca. En Mecayapan y Pajapan la población nativa es hablante del náhuatl del sur, y varias de sus localidades están habitadas por población mestiza que se estableció en la sierra hacia mediados del siglo XX. El municipio de Tatahuicapan es de reciente creación pues se formó en 1998, al escindirse de su antigua cabecera municipal (Mecayapan); su conformación lingüística es peculiar pues a él se integraron localidades con población hablante del náhuatl que habían pertenecido a Mecayapan, localidades con población zoque-popoluca que se separaron de Soteapan, y localidades creadas en las décadas del sesenta y ochenta por ganaderos mestizos. Hasta mediados del siglo XX, la población se concentraba principalmente en la parte meridional de la sierra, donde se encuentran las cabeceras municipales, que son, a su vez, los poblados más antiguos de los que existen en la actualidad.

El sistema urbano de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque constituye en la actualidad una aglomeración de más de un millón de personas, integrada por varias ciudades costeras tropicales, medianas y pequeñas. Entre ellas destacan Coatzacoalcos, Minatitlán, Agua Dulce, Nanchital y Cosoleacaque. Fuera de los centros urbanos, se forman pequeños núcleos rurales compuestos por poblaciones de origen nahua-popoluca, zoque-popoluca y mixe, que se dedican a actividades tradicionales como la agricultura, la ganadería y la pesca. Aunque se trata de una de las más antiguas regiones petroleras de México, es sólo a principios de los años setenta cuando con el establecimiento de los grandes complejos petroquímicos se inicia el periodo de su crecimiento explosivo. La apertura de las grandes carreteras del Golfo y del Istmo, la construcción del puente Coatzacoalcos I, sobre el río del mismo nombre, y la rehabilitación del Ferrocarril del Sureste hicieron posible el inicio de los grandes programas gubernamentales para desarrollar la industria petroquímica básica en la región. A principios de los años sesenta comenzó la era de los grandes complejos industriales de Cosoleacaque, Minatitlán, Pajaritos, la Cangrejera y Morelos, que suman hoy en total 65 plantas gigantes. A estas se agregaron otras del sector secundario, de capitales privados nacionales y transnacionales (Resistol, Kodak, Tetraethylo, Resirene, Celanese, Troy, etc.). El puerto petrolero de Pajaritos e instalaciones en Nanchital y Minatitlán, integran uno de los complejos portuarios más importantes de México. El extraordinario crecimiento industrial suscitó la llegada de trabajadores de diferentes regiones del país y acrecentó la población urbana.

El crecimiento anárquico de las ciudades provocó la ocupación de pantanos, dunas, manglares y otras zonas ecológicas vitales con el consecuente deterioro ambiental. El delta del río Coatzacoalcos representa un ejemplo extremo de cómo un sistema ecológico excepcionalmente rico en recursos naturales renovables ha sido degradado de un modo sistemático por actividades humanas vinculadas, directa o indirectamente, a las diferentes fases de creación de un complejo portuario industrial. Es bien conocido que los ecosistemas lagunares-estuarinos se encuentran entre los más productivos y ecológicamente más complejos del planeta. Su alta diversidad de factores ambientales, hábitat, conexiones internas e interacciones con los sistemas adyacentes, así como sus complejas tramas tróficas, dotan a estos ecosistemas de elevada riqueza florística y faunística.

Nuestro proyecto plantea el análisis de las pesquerías asociadas a estos recursos como uno de sus objetivos. Asimismo, el análisis de los conflictos ambientales suscitados en el área a causa de las externalidades negativas generadas por la industria petrolera y los diversos proyectos de infraestructura asociados a ella y la operación de los puertos, constituye una temática que requiere a nuestro juicio actualización. De hecho, la enorme importancia de los recursos naturales existentes en la región ha suscitado múltiples movilizaciones ambientalistas orientadas hacia su defensa y la configuración de diversas medidas institucionales y sociales de conservación (en la Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas, en los Chimalapas y en Uxpanapa). Dado que gran parte de estos recursos están en manos de poblaciones indígenas, los procesos sociales asociados a su defensa poseen una notable significación étnica. Estos procesos, además de los desarrollados por las poblaciones urbanas a causa del deterioro de sus condiciones de vida y la precariedad de sus sistemas de protección civil, constituyen una parte importante de los movimientos sociales desarrollados en la región en los últimos años.

 

 


Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Unidad Golfo
Xalapa, Veracruz, México