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Planteamiento, Justificación y Descripción
General del Proyecto
El istmo mexicano es el más boreal de los
estrechamientos ístmicos de América. Paso obligado
de múltiples movimientos de población, esta región
era y sigue siendo fundamentalmente indígena. Reservorio
de enormes riquezas naturales, sus recursos han sido objeto de frecuentes
disputas e innumerables proyectos productivos. A su estudio han
acudido una vasta multiplicidad de disciplinas e investigadores.
Como continuación de este esfuerzo colectivo de indagación,
este proyecto surge de la iniciativa de diversas universidades y
centros de investigación preocupados por esclarecer el porvenir
de esta región de nuestro país. En 1999, investigadores
del CIESAS-Golfo y el Institut de Recherche pour le developpement
(IRD) presentaron ante la ANUIES y el Ministerio de Educación
del Gobierno de Francia una propuesta de trabajo a fin de constituir
un espacio de investigación interdisciplinaria y de formación
de nuevos investigadores bajo el titulo “Reestructuración
económica y cambio social en una región estratégica:
el Istmo mexicano”. A principios del año 2000, una
vez aprobada esta iniciativa, el Ciesas-Istmo, con sede en Oaxaca,
auspició el Primer Seminario sobre investigaciones realizadas
en el Istmo de Tehuantepec. Esta reunión puso en evidencia
no sólo la riqueza de enfoques y la gran preocupación
existente en la zona por el devenir de sus poblaciones, sino también
la dispersión y el desarrollo desigual de los esfuerzos de
investigación empeñados en examinar la actual problemática
social y económica del Istmo. Ante esta perspectiva, un grupo
de investigadores resolvió configurar un proyecto de investigación
inter-institucional e interdisciplinario cuyos objetivos principales
fueran la constitución de un marco teórico y metodológico
compartido, la formación de recursos humanos y la transferencia
de los conocimientos adquiridos a los agentes sociales involucrados
en el desarrollo regional.
Dicho proyecto se estructura en torno a una cuestión
de actualidad, tanto desde un punto de vista científico como
en referencia a la problemática del desarrollo social y económico.
En efecto, el Istmo ha sido, por varias décadas, un ejemplo
ideal típico del modelo vertical de regulación económica
y política implementado por el Estado central, enfocado hacia
un número limitado de polos de desarrollo urbano-industrial
(puertos de Coatzacoalcos-Minatitlán y Salina Cruz) o perímetros
de intensificación agropecuaria (distrito de riego de Tehuantepec,
distrito de drenaje del Uxpanapa). En el marco de dicho modelo,
el énfasis puesto en el sector petrolero ha jugado un papel
estructurante y ha condicionado el desarrollo económico y
social del conjunto del Istmo. Hoy en día, la reestructuración
del sector petrolero y el adelgazamiento o retiro del sector público
de numerosos ramos de la economía regional (desincorporación
de las paraestatales agroindustriales, repliegue de las instituciones
de ”encuadramiento” de la producción agropecuaria,
como Banrural, Conasupo o la SAGAR) en beneficio de operadores privados,
sean ellos individuos, firmas u organizaciones civiles, plantea
la sustitución del modelo vertical y focalizado de regulación
en favor de otro, más horizontal y territorial, en la medida
en que descansa prioritariamente en el funcionamiento de redes sociales
y una recomposición del espacio istmeño, a partir
de las dinámicas locales.
La cuestión científica en torno a
la cual este proyecto se estructura contempla la recomposición
de las formas de organización social y espacial, partiendo
de las modalidades anteriores y específicas de intervención
del Estado, en sus diferentes niveles de operación (federal,
estatal, regional, local), para identificar los nuevos actores de
la regulación económica y política, tanto interiores
como exteriores a la región, y analizar sus lógicas
y modalidades de intervención en los territorios del Istmo.
En particular, trataremos de explorar y evidenciar las interrelaciones
y los efectos de determinación mutua que existen entre las
dinámicas de organización territorial y los procesos
de organización social (entendido en su acepción más
amplia, que abarca los campos político y económico);
esta forma de contemplar las dinámicas espaciales, considerando
a los territorios como participes de su propio desarrollo, constituye
desde nuestro punto de vista una cuestión científica
pertinente así como una forma novedosa de pensar y analizar
la problemática del desarrollo regional.
El proyecto que a continuación presentamos,
nace de esta iniciativa de trabajo colectivo. Conscientes de la
amplitud de su espacio y de la multiplicidad de dimensiones que
involucra el proceso de desarrollo en la zona istmeña, reconocemos
que ningún equipo de trabajo puede dar cuenta de su complejidad
si realiza su estudio de modo aislado. En las páginas que
siguen, hemos procurado dar cuenta, en una apretada síntesis,
de las principales líneas de investigación que nos
interesa explorar. Para ello, hemos estimado necesario exponer los
antecedentes de investigación realizados hasta la fecha a
fin de situar nuestras pesquisas en una tradición de estudios
que nutre y da sentido a nuestra iniciativa por entender la dinámica
actual de esta importante porción de nuestro territorio.
1- El contexto general: un espacio de enlace, una
región estratégica en recomposición
A lo largo de la historia, y de manera cada vez
más acentuada desde la colonización española,
la región del Istmo ha sido considerada por las autoridades
políticas y los poderes económicos como un espacio
de frontera, enlace estratégico entre dos espacios económicos
diferenciados: la cuenca del Pacífico mesoamericano y el
Caribe. Desde mediados del siglo pasado, la “vocación”
de enlace del Istmo ha estado en el centro de las políticas
de desarrollo y de control territorial que se implementaron en la
región. Hoy en día, la opción de desarrollo
“hacia fuera” y de articulación con los mercados
internacionales, que constituye el eje de la política económica
mexicana, tiende a reforzar aún más dicha vocación;
por otra parte, la paulatina saturación del tránsito
transoceánico por el canal de Panamá y el desarrollo
creciente de los intercambios entre dos de la zonas económicas
más dinámicas del planeta, el Pacífico oriental
y la cuenca Golfo-Caribe, verdadero mediterráneo americano,
resaltan las “ventajas comparativas” del Istmo mexicano.
Las funciones de enlace del Istmo rebasan sin embargo
por mucho el ámbito económico. Constituyó la
cuna de la primera civilización urbana del continente americano,
la olmeca, y alberga hoy en día más de una docena
de grupos étnicos, representativos del conjunto mesoamericano,
que representan más de la cuarta parte de su población
y ocupan cerca de la mitad de su territorio, singularmente la mayor
parte del hinterland rural. Asimismo, el Istmo mexicano concentra
recursos naturales de interés estratégico, tanto desde
un punto de vista económico como social o ambiental: retiene
alrededor del 30% de las reservas de agua dulce del país
y sus selvas albergan numerosas especies vegetales y animales amenazadas,
representativas tanto del Trópico Húmedo como del
Seco, tanto de Centroamérica como de América del Norte.
La mayoría de estos recursos se encuentran en tierras pertenecientes
a los grupos indígenas mencionados. Importantes debates se
han desarrollado en los últimos años en torno a las
modalidades de su uso y manejo, propiciando el surgimiento de nuevos
movimientos sociales de corte ambientalista, en los que las ONG
han tenido un papel destacado.
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