“Crisis de la Religión en las Sociedades del Conocimiento”. Ciclo de Conferencias

 

Por Dr. Felipe Vázquez Palacios - Investigador Ciesas-Golfo

 Lic. Erick Galán Castro- Estudiante de la MAS-Golfo

 

Durante los días 24 y 25 de abril del año 2009, el Seminario Permanente de Antropología de la Religión de Ciesas-Golfo y el cuerpo académico Historia y Cultura de la Universidad Veracruzana, conjuntamente con la Asociación Teológica Ecuménica Mexicana, (ATEM), el Centro de Estudios Ecuménicos A.C., (CEE), el Consejo Latinoamericano de Iglesias, (CLAI),  la Escuela Nacional de Antropología e Historia, (ENAH) y, la Universidad Veracruzana (UV), en coordinación con el Centro de Estudios de las Tradiciones Religiosas (CETR) con sede en Barcelona, llevaron a cabo en el aula magna del CIESAS-Golfo,  una serie de conferencias  impartidas por los Doctores Mariano Corbí (CETR-Barcelona), José María Vigil (Panamá) y Amando Robles (Costa Rica), en donde se discutieron temas relacionados con los retos y las transformaciones a los que la religión se enfrenta –y ha de enfrentar- ante los cambios científicos y tecnológicos por los que atraviesa la sociedad actual.

Durante la primera conferencia, el Dr. Amando Robles adviertió que, a nivel religioso, la sociedad ya no volverá a ser como antes. Existen diversos factores que lo indican: la baja entre feligreses católicos y protestantes históricos, el aumento de adeptos al pentecostalismo, la creciente tendencia a optar por no pertenecer a algún grupo religioso y, especialmente, la inclinación de los seres humanos de tomar lo religioso como una decisión privada (el privilegio dado a la experiencia religiosa sobre la tradición). Todos estos fenómenos, aunados a diversos procesos socio-culturales que ponen en tela de juicio los grandes relatos unificadores (las manifestaciones sociales de los años 60, el Concilio Vaticano II, las propuestas de los teólogos de la liberación, etc.), han contribuido a optar por el pluralismo religioso.

Por su parte, el  Doctor José María Vigil,  profundizó en torno a este pluralismo religioso. Para Vigil, hay tres actitudes que las personas han tomado al enfrentar a sujetos que tienen creencias distintas a las propias: una es el exclusivismo, tendiente a menospreciar las religiones y pensar que solo hay una sola creencia verdadera, (Ex ecclesiam, nula salus); otra es el inclusivismo, donde quien se enfrenta a la otredad religiosa considera “Hay salvación fuera de mi grupo religioso, pero la salvación de los otros depende de Mi Dios”; la última opción, por la que se decantan los tres conferencistas, es la del pluralismo religioso, dentro de la cual se reconoce la autonomía y validez de todas las propuestas religiosas. Así, Vigil considera que el pluralismo conduce al conocimiento en tanto existe una predisposición al diálogo.

Mariano Corbí, en la siguiente conferencia del día, habló sobre la sociedad del conocimiento y las implicaciones de desarrollar una cualidad humana profunda en un momento histórico donde la deshumanización de la ciencia y la resistencia al cambio de las religiones, se presentan como un reto. Cuando las sociedades basan su desarrollo en los adelantos científicos y tecnológicos, así como al confiar en lo económico como punta de lanza de la transformación social, estamos hablando de sociedades del conocimiento. Esto implica cambios, constantes transformaciones, no sólo en la forma mediante la cual el hombre controla su entorno ambiental, sino también al pensarse a sí mismo y su relación con lo espiritual. Por lo tanto, es preciso dejar de lado prejuicios que nos impidan adecuarnos a la inevitable mutabilidad de la sociedad pues está en juego también nuestra propia sobrevivencia. Importante también es en la propuesta del teólogo catalán que dejemos de lado la religión y la creencia y nos abramos a conocer las alternativas espirituales que nos ofrecen las tradiciones religiosas. 

Pero, ¿Qué efectos tiene en el hombre abrazar la cualidad humana profunda y dejar de lado la religión? Corbí, en la primera conferencia de la segunda jornada, nos responde de esta manera: huir ante la absolutización, tomar los dioses como símbolos útiles y no creer en ellos, tomar en cuenta a los maestros espirituales como guías y no como líderes, no clamar contra el otro, sino contra la maldad existente en el mundo, ver la vida como indagación y no como sufrimiento, entre otras cuestiones. Esto puede darnos una nueva forma de vivir en una sociedad carente de espiritualidad, pero llena de creencias.

¿Cómo puede contribuir el cristianismo en este esquema de espiritualidad? José María Vigil propone tres niveles de acción: ver, juzgar y actuar. Vemos una serie de cambios desde lo teológico católico que han abierto una puerta hacia el retorno de lo espiritual: el declive del Concilio de Trento durante los últimos años del papado de Pío XII, el advenimiento de los cambios plasmados en el Concilio Vaticano II, las propuestas de los teólogos de la liberación y la propuesta post-religiosa de la espiritualidad laica. Juzgamos lo siguiente: a la luz del análisis de la vida de Cristo 1) Él no fue ni religioso (en el sentido de apoyar la inmutabilidad de las relaciones con lo sagrado) y tampoco fue post-religioso, más bien apoyó un cierto ecumenismo; 2) Él no dijo todo lo que sabemos que dijo; 3) Él no fundó ninguna iglesia; y 4) Si Jesucristo estuviera en estos tiempos y oyera las propuestas que apelan a la espiritualidad frente a lo religioso, estaría de acuerdo con los cambios. Actuamos al poner en práctica lo que Vigil resume desde esta frase: “No es la verdad la que nos hará libres, sino ser libres nos hará verdaderos”

Por último, durante la última conferencia del foro, Amando Robles hace la comparación entre el Arte como ejercicio de creación y la Religión como un acto de interpretación. Si bien, desde planteamientos filosóficos, ambos escenarios de la vida humana pertenecen más al mythos que al logos, existen grandes diferencias entre ambos. Basado en reflexiones elaboradas por Octavio Paz, Robles nos muestra cómo lo religioso nos dice cómo vivir, mientras que la poesía crea alternativas de vida. La espiritualidad laica, o la cualidad humana profunda que nos dice Corbí, debe aspirar mayormente al ejercicio poiético más que al interpretativo-estático de la religión.

En resumen, encontramos en estos tres conferencistas una gran preocupación por buscar entre todas las tradiciones religiosas elementos que nos ayuden a dotar de ética a un mundo que, apegado a los grandes relatos del progreso desde lo científico, ha perdido de vista al sujeto propio. Esta propuesta nos acerca cada vez más a fomentar no solo un conocimiento de lo propio, sino también –como lo mencionó José María Vigil- una epistemología de lo otro.

Bajo una mirada teológica y sociológica, la propuesta de Corbí, Robles y Vigil, fue la de de hacer a un lado la religión y la creencia -en tanto elementos que estatizan y fijan la perspectiva del feligrés frente a su mundo- y apelar por una espiritualidad laica que privilegie el diálogo y el repensar la modernidad.

La jornada de reflexión sobre estos temas estuvo moderada por el Dr. Felipe Vázquez Palacios y las reflexiones que se hicieron después de las conferencias, giraron básicamente en la crítica a la propuesta de una espiritualidad laica como una cualidad humana profunda. También en la analogía sobre la poesía, el arte y la espiritualidad en las sociedades del conocimiento. Las perspectivas de las ciencias sociales se confrontaron con las perspectivas teológicas, resultando con ello una rica discusión donde los planteamientos en abstracto eran sometidos a la reflexión y análisis con los procesos históricos sociales y el contexto de la vida cotidiana de nuestro aquí y nuestro ahora.