El estudio de los desastres. Recordando el sismo de 1985 en la Ciudad de México

Por Dra. Gabriela Vera Cortés - CIESAS Golfo - México

 

El sismo de la Ciudad de México en 1985 representó un parte aguas en lo que respecta a las estrategias políticas implementadas por el gobierno en el renglón de desastres. Si bien, en décadas anteriores se tomaron acuerdos y planes sexenales, el siniestro ocasionó fuertes presiones nacionales e internacionales por lo que el gobierno se vio forzado a tomar medidas más estrictas al respecto; sin embargo, han predominado las medidas encaminadas a enfocar la atención en los preparativos contra desastres y no en su prevención.

El desastre de 1985 dejó una clara impresión social de la incapacidad e inutilidad gubernamental que dominó la arena política. Desde las Secretarías de gobierno hasta el cuerpo de policía fueron paralizados por la magnitud y complejidad de las consecuencias del desastre pero también intimidados por una sociedad espontánea, capaz de tomar las calles para ayudar a la gente y controlar ciudades y servicios. A pesar de los mensajes del gobierno federal en los diferentes medios de comunicación pidiendo a la gente regresar a sus hogares y que los dejaran empezar sus labores, después de tres días del terremoto, la sociedad civil formada en grupos, tuvo bajo control diversas áreas. El ejército fue mandado con órdenes de controlar la situación, evitar y prohibir la entrada de grupos y personas en las áreas colapsadas de la ciudad a pesar de la presión de la gente pidiendo que se le dejara continuar con su labor de rescate de personas que estaban debajo de los escombros. Robinson et. al. (1991), señala que con la entrada del ejército y el acordonamiento de áreas se obstaculizó el trabajo de brigadistas pues llegaron con metralletas en vez de picos y palas. En otros lugares, los damnificados fueron dispersados de los conjuntos habitacionales con el fin de evitar organizaciones emergentes. Al parecer, la prioridad fue recuperar el control político de la Ciudad.

Este desastre fue mucho más que una serie de respuestas innovadoras y flexibles de la población pues, paralelamente, fueron sucesos altamente políticos que dieron lugar a repercusiones importantes dentro de la visión política de la población, en muchos casos, de exigencia y de respuestas innovadoras como propuestas en la demanda de viviendas que representaba una necesidad anterior al desastre; en la actitud de los mismos periodistas quienes rompieron con una regla del sistema político del país de no criticar al presidente de la República (Robinson, 1991; Pliego, 1994).

Ciertamente, los desastres develan parte de los procesos constructores y las respuestas institucionales en las diferentes fases que no pueden deslindarse de la estructura organizacional política y, aunque se trata de un desastre, exige medidas más audaces, innovadoras y rápidas, se parte de la misma estructura de poder. El desastre dejó al descubierto vicios y virtudes del gobierno quien se vio obligado, por presiones nacionales e internacionales, a tomar medidas más decisivas por lo que ocho meses después, en mayo de 1986, fue creado el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) en respuesta clara a la dureza de los problemas que se estaban enfrentando después del terremoto. Y en 1988 se crea el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

El desarrollo político y económico, así como la concepción que se tiene del desastre, forma parte de lo que Oliver Smith (1979), entre otros autores, apuntan: “un desastre es un hecho histórico y las consecuencias de éste son un proceso que también va de la mano con la historia”.

Hemos querido mostrar aquí algunos pasajes ocurridos hace ya casi 23 años pues desde entonces la investigación social sobre desastres en México ha sido continua, al menos en lo que respecta al CIESAS que decidió tomarlo como una línea de investigación que ha resultado ya la publicación de varios títulos que van desde un recuento y análisis históricos de desastres acontecidos en diferentes épocas del país, un análisis a partir de las relaciones de producción que le dieron lugar y, como análisis de política pública y de administración del desastre, entre otros.

 

Huracán

 

Mi adscripción al CIESAS-Golfo, pretende justamente fortalecer esta línea de investigación en el área del Golfo de México. El proyecto que actualmente desarrollo se titula "Cambio climático y desastres en la región Noreste de México", que abarca los estados de Nuevo León y Tamaulipas. Se toma como base a la región, a partir del análisis de diferentes comunidades y sus interacciones, pero se utilizan otras escalas, como el país mismo, para entender la implementación de las diferentes políticas económicas que tome tanto la federación, como las entidades administrativas. La región será la escala donde analizaremos las diferentes propuestas de gobierno, así como un análisis espacial desde una perspectiva histórica a partir de los principales procesos que lo constituyeron, y de donde se deslinda o permite entender la formación de la vulnerabilidad social y del riesgo.

En este caso, hemos escogido la región noreste (constituido por Tamaulipas y Nuevo León), que se encuentra ubicada en el Golfo de México y tiene una inversión económica importante con el desarrollo industrial, agrícola y portuario. Forma parte de los estado,s junto con el resto de los estados fronterizos (Véase Delgadillo y Torres, 2005), que han mostrado en los últimos años una mejor adaptación y desempeño dada la estructura de su producción actual, al presentar un elevado PIB per cápita en el país pero que, por su ubicación, presenta una alta incidencia en huracanes, sequías o nortes. Del lado del Atlántico, Tamaulipas se considera el tercer estado afectado después de Quintana Roo y Yucatán, según investigación realizada por CENAPRED (2007). La región presenta un alta incidencia en desastres, que tenderá a agudizarse si lo pronosticado por el IPCC acontece.

 

BIBLIOGRAFIA CITADA

Delgadillo, Javier y Felipe Torres, “México. Más liberalismo, menos territorio: Transformaciones regionales a la luz de la globalización”, 2005, en http://www.usp.br/prolam/downloads/2006_1_1.pdf, consultado por última vez en octubre de 2007.

Pliego, Fernando, 1994, Hacia una sociología de los desastres, UNAM, México.

Robinson, Scott, Yolanda Hernández, Rosario mata y H. Russel Bernard, 1991, “Tembló otra vez… El Terremoto de 1985 en México”, en Alteridades. Anuario de Antropología 1990, UAM-I. México.

Secretaría de Gobernación, CENAPRED, 2007, “Climas Tropicales”, http://cenpred.unam,mx/es/Investigacion/RHidrometerologicos/FenomenenosMeteorologicos/CiclonesTropicales/, consultado por última vez, 10 de julio de 2007.

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