LA IMPORTANCIA DE LOS ARCHIVOS SONOROS, LA TRANSCRIPCION Y LA ETICA DE LA INVESTIGACION EN EL ANALISIS DEL DISCURSO

Por Dra. Minerva Oropeza - CIESAS Golfo - México

Resumen de la Ponencia Magistral presentada en el Ciclo de Conferencias "La salvaguarda del patromonio cultural veracruzano a través de la preservación de archivos sonoros", 27-29 Octubre 2010. Ciesas-Golfo


El propósito de este escrito es vincular, de manera muy general, tres aspectos igualmente importantes. A saber: (a) la relevancia de la preservación de archivos sonoros, (b) la pertinencia de éstos para el análisis del discurso y (c) el desarrollo de un conjunto de principios éticos que competen a la obtención de datos en dicha disciplina. Inicio con la revisión de los conceptos de discurso, para pasar luego a los sistemas de transcripción que se han venido desarrollado, la instrumentación de programas computacionales que permiten al investigador hacer más precisa y ágil su transcripción y, finalmente, a los principios éticos que en el contexto internacional se consideran relevantes en el ejercicio de las disciplinas que implican la participación de sujetos humanos, entre ellas el análisis del discurso.

El estudio de la lengua oral es una rama relativamente reciente de las ciencias del lenguaje, que se basa en corpus de datos lingüísticos obtenidos por el investigador en situaciones cotidianas. Los enfoques más recientes proceden de la “lingüística sociocultural”, que engloba diversas disciplinas, entre ellas la lingüística, la sociolingüística y la antropología lingüística, todas ellas beneficiarias y a la vez promotoras del análisis del discurso. La lingüística sociocultural se caracteriza por el hecho de que no limita el análisis lingüístico a un “sistema” abstracto, accesible al investigador mediante introspección, lo que implicaría partir de su carácter de hablante de la lengua estudiada y proponer, él mismo, datos lingüísticos que ilustren los fenómenos bajo estudio. Por otra parte, el análisis del discurso puede incluir, pero va mucho más allá, de los datos recopilados en situaciones experimentales.

El análisis del habla natural requiere que los datos puedan escucharse repetida y nítidamente, por lo que una adecuada representación de los mismos es una necesidad primaria. Si bien la ortografía estándar constituye una opción, puede implicar la pérdida de información relevante para el análisis. En algunos casos, se intenta cubrir esta necesidad mediante el uso sistemático del alfabeto fonético internacional. Sin embargo, ésta puede o no ser la alternativa ideal dependiendo del carácter del análisis. Su uso puede resultar excesivamente detallado en muchos casos. De ahí que la mayoría de los sistemas de transcripción del discurso recurra a este tipo de notación únicamente cuando es relevante para entender mejor la interacción misma, como sucede en los casos en que dicha interacción se centra temporalmente en comentarios reflexivos -o metalingüísticos para hablar técnicamente-, como los que se vierten respecto a la pronunciación de una determinada palabra, o a los rasgos característicos de la variante regional de los participantes.

La existencia de varios géneros discursivos, por otra parte, repercute de manera notable en los criterios de transcripción. Tal es el caso del discurso narrativo y el discurso conversacional, que implican el reconocimiento de diversas unidades de análisis, como las secciones narrativas propuestas por Labov (1972) para el estudio de las historias de experiencia personal, y los turnos de habla en el caso de la conversación. A esto hay que agregar que dichos géneros no son excluyentes entre sí, sino que suelen articularse bajo ciertas circunstancias, con el correspondiente efecto en la transcripción. Así, el discurso narrativo -por ejemplo, un cuento tradicional- suele incluir diálogos entre personajes, es decir, intercambios conversacionales entre los mismos, mientras que las conversaciones a menudo incluyen la expresión de una anécdota acontecida a uno de los participantes o a una tercera persona de la que se habla, lo que implica una secuencia narrativa en el marco más amplio de la conversación.

La captación de estos aspectos del discurso ha conducido no sólo al desarrollo de diversos sistemas de transcripción que han alcanzado una amplia difusión y consenso internacional, sino que han motivado y se han beneficiado notablemente, a la vez, del desarrollo de programas computacionales, como el Voice Walker y el HIAT, que permiten captar con mayor nitidez y agilidad los aspectos relevantes para el análisis.

Sin embargo, existen registros sonográficos sumamente valiosos en diversos formatos o soportes, a los que no se puede acceder en la actualidad debido a su nivel de deterioro o a la falta de un instrumento reproductor similar al que se utilizó originalmente durante la grabación. La recuperación de dichos materiales favorecería la realización de diversos estudios en los que la interacción verbal es el eje del análisis, y haría posible la promoción y la amplia difusión de aspectos culturales específicos, tan diversos como la tradición oral en sus diferentes géneros, la música regional o historias de vida de diferentes actores sociales, como los médicos tradicionales, por citar algunos casos.

Es por ello que el apoyo de la Fonoteca Nacional, a través de su Programa Nacional para el Rescate y Salvaguarda de Archivos Sonoros, resulta sumamente valioso y, de hecho, indispensable, pues pone a la disposición del usuario interesado, datos orales que de otra manera serían irrecuperables e implicarían la pérdida no sólo de los datos en sí, sino del patrimonio histórico y cultural de la región o grupo social específico de los que procede y es representativo, y ¿por qué no? de la humanidad en su conjunto.

Así como es importante destacar los avances y la pertinencia de las convenciones de transcripción y la introducción de programas y herramientas tecnológicas y eficientes para garantizar la mayor fidelidad y pertinencia posible, en congruencia con los objetivos de la investigación; es importante también, especialmente para las disciplinas que trabajan con sujetos humanos, tales como lingüística, antropología y sociología, contar con un conjunto de lineamientos éticos que tienen que ver con el proceso de grabación o registro de la interacción, la privacidad de los participantes y los usos posibles de los materiales grabados, entre otros aspectos que abordaré a continuación.

Entiendo que la Fonoteca Nacional tiene entre sus objetivos la generación y preservación de materiales no únicamente vinculados a la investigación, sino también al arte y áreas de diversa índole, por lo que mis observaciones se limitan a un cierto ámbito de las disciplinas humanísticas que se hace extensivo a algunas otras, como la medicina y la psicología, que asimismo estudian sujetos humanos.

A continuación enuncio algunos principios éticos básicos que se consideran en la mayoría de los casos; de ellos quizá el más importante son los siguientes:

Respeto por las personas: Consiste en el reconocimiento de la dignidad personal y de la autonomía de los individuos que participan en la investigación, así como en garantizar especial protección a personas con autonomía disminuida y a menores de edad. Se pone énfasis en la necesidad de proporcionar información suficiente a los participantes potenciales para que tengan elementos de juicio que les permitan decidir si participan o no. Se incluye como parte de dicha información los propósitos de la investigación, la participación que se espera de los sujetos humanos, así como los posibles riesgos y beneficios que dicha participación implica y los productos y alcances de la investigación en su conjunto. En algunos casos se requiere también el consentimiento de la comunidad en su conjunto o de los padres -o responsables directos- de menores o personas con capacidades diferentes. En todos los casos se prohíbe cualquier forma de coerción o presión para obtener el consentimiento individual o comunitario. En diferentes fuentes (Cf. Johnstone 2000) se discute con cierta amplitud la pertinencia -en términos de ética-, de realizar grabaciones subrepticias u obtener consentimiento colectivo o parcial (es decir, de sólo una parte de los participantes en una interacción u evento que involucra a varias personas), o bien de obtener el consentimiento después de haber realizado la grabación o registro, en aquellos casos en que es indispensable, por las características del proyecto, obtener el más alto grado posible de espontaneidad en el habla o comportamiento de los sujetos.

Beneficencia: Implica la obligación de proteger a las personas de cualquier daño posible generado por la propia investigación, mediante la maximización de beneficios y la minimización de posibles riesgos. Se incluye entre los posibles riesgos aspectos tales como el stress y la invasión de la privacidad. Es muy importante mantener la privacidad de los participantes, a menos que se acuerde explícitamente lo contrario. Ello incluye usar pseudónimos y modificar aquélla información que pueda hacerlos identificables y, si es necesario, editar en las grabaciones cualquier referencia al nombre de los participantes, o incluso información que los mismos hayan proporcionado y que soliciten sea removida de la grabación.

Justicia: Los beneficios y cargas de la investigación proyectada deben distribuirse de manera justa en lo que se refiere a la selección de sujetos de investigación, y tienen que ver directamente con la selección tanto de individuos como de miembros de grupos sociales. Los sujetos no deben seleccionarse por la comodidad del propio investigador o porque sean fácilmente manipulables en virtud de su condición socioeconómica o de otra índole.

Consideraciones éticas adicionales: Además de estos puntos y dada la creciente importancia de los derechos de propiedad intelectual y cultural, algunas directrices éticas consideran oportuno solicitar a los sujetos humanos el derecho del investigador y su institución de adscripción, a archivar, usar y difundir (con las restricciones del caso) los materiales de investigación correspondientes, aclarando que ello no implica que el investigador o la institución en su conjunto ostenten o persigan la propiedad de los materiales confiados. En los casos en que se realice algún pago a los informantes por su participación (como suele hacerse en algunos países), debe quedar claro que ello no significa ninguna concesión por parte de éste sobre esos derechos.

En cuanto a los aspectos institucionales creados para garantizar el cumplimiento de estos principios existen instancias tales como: (a) La Comisión de Etica y (b) el Comité de Sujetos Humanos, con ingerencia directa en el planteamiento y definición de los proyectos de investigación de profesores y estudiantes universitarios.

Comentarios adicionales:

Como lo mencioné en un principio, he intentado articular, espero que con claridad, aunque tal vez en un orden arbitrario, la estrecha relación entre documentos sonoros vinculados particularmente a la investigación lingüística y antropológica -disciplinas cultivadas en el CIESAS-, con especial énfasis a aquéllos en los que se centra el estudio del discurso oral, y los principios éticos que deben preceder y sustentar el registro de materiales sonoros. Esta relación ha ido cambiando con el tiempo. Desde luego, los lineamientos éticos mencionados son relativamente nuevos y no necesariamente se aplicaron como tales en investigaciones previas. En nuestro país, la existencia de documentos explícitos que establezcan principios éticos rectores es relativamente nueva y se encuentra en proceso de desarrollo en varias instituciones. Ello no quiere decir, empero, que anteriormente el investigador mexicano y el científico social en general no hayan sido sensibles a las mismas y las hayan aplicado implícitamente. Sin embargo, es saludable abrir la discusión y reflexionar sobre lo que se ha venido planteando en el ámbito internacional para adoptar una decisión propia y bien informada.

BIBLIOGRAFIA CITADA:

Johnstone, Barbara. (2000) Qualitative Methods in Sociolinguistics. New York: Oxford University Press.

Labov, William. (1972). Language in the inner city: Studies in the Black English vernacular. Philadelphia: University of Pennsylvania Press.