Las experiencias del noviazgo y las dinámicas familiares de los totonacos de San Andrés Tlayehualancingo

Por Macario Bautista Ramírez - Estudiante de la MAS CIESAS Golfo - México

Correo electrónico: macariolbr@hotmail.com

 

Para las personas que han crecido y vivido en un contexto urbano, es normal ver que las parejas de novios se tomen de la mano, se vean en el parque, en el cine, invitar al novio o la novia a casa de los padres; sin embargo, en un contexto rural, indígena, es menos común ver estas prácticas de noviazgo ya que existen otras condiciones estructurales así como formas y normas que rigen a los pueblos indígenas para la elección de la pareja; estas formas y normas se encuentran actualmente en crisis ya que los jóvenes de la comunidad han decidido reproducir prácticas que originalmente no eran propias de la población.

Lo anterior genera un estado de tensión y confrontaciones generacionales. Provoca que la “gente grande” comente y se preocupe por la actitud de los jóvenes porque “ya hacen lo que quieren”, “andan con quien sea”, “ya no nos respetan”. Los padres se preguntan ¿Qué está pasando con los hijos? ¿Por qué esta actitud de los hijos? ¿Acaso en la escuela les enseñan a desobedecer y andar de novios?; según ellos, esto no sucedía antes porque los padres eran los que elegían a la futura esposa y decidían a qué edad debía casarse un hombre y una mujer.

Los habitantes de la comunidad reaccionan de diferente manera provocando posiciones encontradas, algunos están a favor del noviazgo -principalmente los jóvenes- otros están en desacuerdo –principalmente los padres de los hijos- aunque, finalmente, respetan las decisiones de los hijos; otros más, principalmente los abuelos, no concuerdan con ellos porque dicen que se ve mal que un hombre esté abrazando y besando a una muchacha en la calle. Su argumento tiene que ver con el desprestigio que se genera en una mujer cuando ha “andado” con varios hombres, principalmente de la comunidad; en este caso, está en juego el honor de ella y de la familia. Por eso, se dice, no se debe permitir la práctica del noviazgo y porque se está perdiendo la costumbre.

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Nuevos espacios de reunión.
San Andrés Tleyehualancingo

Parejas nuevas en San Andrés

 

Cabe señalar que la práctica del noviazgo más abierto al público, a la vista de la sociedad, no está generalizada entre los jóvenes ya que algunos prefieren continuar los consejos de sus padres o de sus abuelos y pedirles que vayan o los acompañen para pedir a la futura esposa. ¿Cuáles son las razones por la cual lo hacen?, ¿Cuál es el papel de la familia en este aspecto? Asimismo, entre los jóvenes que practican el noviazgo en público es importante también conocer quiénes son y que los/las hace elegibles –mujeres y hombres- como también cuál es el proceso de cortejo de los jóvenes.

Es precisamente bajo un contexto de constantes cambios de la comunidad de San Andrés Tlayehualancingo que me he planteado el siguiente propósito: describir y analizar las prácticas del noviazgo y el papel que desempeñan en la reconfiguración de las dinámicas familiares. Me planteo que el noviazgo es una de las expresiones socioculturales más importantes dentro de los cambios en la comunidad de San Andrés Tlayehualancingo. Las siguientes preguntas guían el interés de esta investigación: ¿Cuáles son las condiciones y/o elementos que permiten y dan pauta a las prácticas del noviazgo? ¿Cuáles son los fenómenos socioculturales más relevantes en la comunidad durante las dos últimas décadas que propiciaron las prácticas del noviazgo? ¿Qué relación existe entre las prácticas del noviazgo con las dinámicas familiares? ¿Qué actores sociales están cumpliendo el papel de mediadores en estas nuevas prácticas?

San Andrés Tlayehualancingo es una comunidad totonaca que pertenece al municipio de Ahuacatlán, Puebla; dicha localidad se ubica en la parte Norponiente de la cabecera municipal, entre los cerros más altos de los acantilados de la zona, a una altura de 1460 metros sobre el nivel del mar. Según los datos arrojados por el conteo 2005 de INEGI, San Andrés tiene una población total de 1318 habitantes, de los cuales el 46.8% son hombres y el 53.2% son mujeres. La principal actividad se finca en la agricultura, principalmente en los cultivos de café y maíz. Los meses de julio a octubre se presentan constantes aguaceros, principalmente por las tardes que ocasionan deslaves que, habitualmente, tapan los caminos de acceso al municipio y a la comunidad. En estas fechas, algunos habitantes aprovechan para emigrar después de levantar la cosecha de maíz y regresan hasta los primeros meses de noviembre para incorporarse nuevamente a las actividades del café. Algunos de los que se quedan en la comunidad se dedican a la organización de la fiesta patronal que se celebra el día 30 de noviembre, otros más se van a comercializar sus productos como el café molido, y otros productos de reventa.

San Andrés Tlayehualancingo es una localidad cuya población no se encuentra aislada sino abierta a través de la emigración, de la educación media, y de otros factores que la colocan con un pie aquí y otro allá. Creo importante e interesante documentar estos procesos socioculturales que los pueblos practican cotidianamente para negociar entre “la costumbre” con lo “moderno” o los elementos culturales procedentes de fuera, entre lo construido en el tiempo y lo nuevo, entre lo viejo con lo joven (en términos generacionales), procesos que se viven en la gran mayoría de los pueblos rurales e indígenas; y más particularmente, me interesa indagar y analizar en las prácticas del noviazgo frente a los acuerdos generacionales (de los padres y abuelos) en la elección de la futura esposa, para ser testigos del ejercicio de la libertad anhelada de los jóvenes varones y mujeres y, por último, para documentar la “elegibilidad”, es decir quiénes son elegibles en esta competencia cotidiana de los jóvenes para tener una novia o un novio. En general, me interesa dicho fenómeno para aportar elementos para estudios de noviazgo indígena y, con ello, aportar a la comprensión de algunos de los nuevos procesos socioculturales que cotidianamente vivimos.